Sebastián Arena, jefe de Mesa de inversiones de Nobilis, empresa de asesoramiento financiero y de gestión en el área, analizó, en entrevista con El País, sobre cómo los bonos en moneda locale, en unidades indexadas (UI) y en pesos en tasa fija, han ido aumentando de precio, porque el Ministerio de Economía (MEF) ha decidido desdolarizar sus emisiones, qué puede pasar con los indicadores el próximo año, y dónde le convendría a los uruguayos poner su dinero hoy. Aquí un extracto de la entrevista.
—¿Cómo ve la evolución del mercado financiero mundial y local, con todas las noticias que vienen fundamentalmente de la administración Trump?
—Sí, las noticias vienen mucho más del resto del mundo, de Estados Unidos en particular, que del plano doméstico. En lo local, quitando algunos componentes fiscales y demás, venimos con variables macroeconómicas bastante ordenadas, por lo que las novedades vienen más que todo del exterior. En el segundo semestre de 2024, tuvimos un fuerte aumento del tipo de cambio, que vino dado por cuestiones más domésticas ante aquella posibilidad de eliminación de las AFAP y todo lo que eso generaba en los tenedores de bonos en moneda local. Básicamente, ante el miedo de que se deshicieran de esos bonos —y de que cuando venden esos bonos, por decirlo de forma simple, es como que recompraran dólares—, se generó una presión del tipo de cambio. Y el aumento del tipo de cambio luego se continuó por el nuevo gobierno de Trump, con políticas proteccionistas que tendían a favorecer un contexto con un dólar más fuerte. Pero con el paso del tiempo ésto se fue revirtiendo, se fue dando marcha atrás. También los problemas de índole fiscal de EE.UU. generaron un caldo de cultivo para que el dólar comenzara a debilitarse.
—El año pasado, ante un dólar más fuerte, el escenario aconsejaba salir de los activos en moneda local, ¿en qué grado esto cambió?
—Sí, en ese momento estábamos en una situación donde no se sabía hasta dónde iba a llegar Trump con sus medidas, era incertidumbre total. Y cuando eso ocurre, los activos de riesgo —que son cualquier instrumento financiero de riesgo, como las monedas locales—, tienden a perder valor. Entonces, se generaron esos movimientos. Con el tiempo y viendo algunas señales de marcha atrás en las políticas de Trump, así como complicaciones por el lado fiscal y del endeudamiento de EE.UU., el mercado fue digiriendo esas novedades y entendiendo que en realidad había un problema. Sumado a que probablemente la Reserva Federal iba a comenzar con una normalización monetaria, el dólar finalmente se comenzó a debilitar, lo que favorece a los países emergentes, a la región y a Uruguay. Por eso ya no se sigue aconsejando salir de los activos de moneda local, eso se fue como rearmando.
—¿Qué convendría hacer ahora?
—A medida que fuimos viendo que el flujo de capital fue cambiando y comenzó a mirar a los emergentes, fuimos aconsejando en Uruguay estar en moneda local, siempre dentro de un portafolio diversificado y viendo qué va pasando en la dinámica de los mercados. Concretamente en los últimos tiempos, hubo un cambio en el flujo de los fondos que manejan grandes volúmenes de dinero, posicionándose mucho más en bonos o moneda local. Eso hizo que el precio de esos bonos en monedas locales, en unidades indexadas (UI) y en pesos en tasa fija, fueran aumentando de precio. Y lo que en un principio creíamos a fines de 2024 sobre la fortaleza del dólar, vimos que no era tan así. Por lo tanto, incentivamos a nuestros clientes a volcarse al peso, siempre en un contexto de portafolio diversificado, como decía anteriormente, y dependiendo de las especificidades de cada caso.
—¿Eso está alineado con la decisión del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de aumentar el fondeo en pesos, según el calendario para licitaciones de deuda doméstica para el segundo semestre de este año?
—Nosotros vemos que Uruguay está viviendo una situación de capitales con apetito por pesos. Lo mismo está ocurriendo con los bonos de otros países de la región, como Paraguay, Brasil, prácticamente casi todos. Por lo tanto, el MEF, en esa gestión, aprovecha y capitaliza eso. Si hay apetito por instrumentos en pesos a tasa fija y además se están validando tasas bastante bajas, ese es el mejor escenario para el MEF. O sea, en este mejor escenario para el MEF es que se presenta el nuevo calendario del segundo semestre, en el cual se pone un poco más de énfasis en los títulos a tasa fija en pesos.
—¿Quiere decir que ustedes ven esta medida del MEF como acertada?
—Es acertada para el MEF. Puede no serlo para el inversor. No siempre lo mejor para la Unidad de Gestión de Deuda es lo mejor para el inversor.
—¿Qué recomendaciones le daría al inversor?
—Lo que vemos es que la curva nominal —que es la curva en la cual están las letras, las notas y los bonos a tasas fijas en pesos— ha comprimido un montón, que hay cierto espacio para bajar la tasa de interés y que la inflación está en torno a 4,6%, aunque las nuevas pautas salariales podrían resultar más un piso para la inflación que favorecer su baja. Por lo tanto, hay que ser bastante cautelosos. Creemos, por ejemplo, que éste puede llegar a ser un buen momento para que, quien tiene bonos en tasa fija en pesos, se vuelque a instrumentos en unidades indexadas que hoy descuentan una inflación de 5% para un período largo. Pensamos que puede llegar a ser beneficioso tener instrumentos en un tramo medio, 2029 o 2030, en torno al 3%, o hasta un poco más largo a niveles por arriba del 3%. Esos bonos quedaron baratos con el ajuste que hubo en las últimas semanas.
—¿Qué proyecciones hacen de la inflación y tasas de interés para el resto del año y el próximo?
—En materia de inflación, nuestros modelos arrojan valores por debajo del 5% a fin de año. No vemos por ese lado sorpresa, aunque va a depender muchísimo de lo que ocurra en los consejos de salarios. Y sobre la tasas de interés, el BCU tiene espacio para continuar recortando la tasa, al menos 50 puntos, si se toman en cuanto los valores de hoy. Para 2026, pensamos, a grandes rasgos, que la inflación va a continuar en niveles cercanos a los actuales, por ahí tal vez un pequeño repunte.
—¿Y sobre el precio del dólar?
Es más difícil de proyectar porque no es solo tener en cuenta el diferencial de tasas, ya que el dólar también obedece mucho a fenómenos que son cada vez más volátiles, como las decisiones que puede tomar Trump, entre otros. Es decir, el tipo de cambio va a seguir mucho más las cuestiones internacionales que domésticas, porque las locales están tranquilas. Recientemente se hablaba en EE.UU. que Trump podría llegar a despedir al presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell. Y si bien lo desmintió parcialmente, esas cuestiones son fuertes para el mercado y pueden cambiar el valor del dólar. Lo que sí podemos adelantar es que la debilidad del dólar, que se inició a principios de año, conversa con una Fed que va a procurar una normalización de su política monetaria. Y todos sabemos que cuando la Fed normaliza su política monetaria, el dólar tiende a debilitarse a nivel global y se generan ciclos de dólar débil. Creemos que el dólar se mantendrá estable el año que viene, con cierta debilidad. Todas estas proyecciones que estoy diciendo son en el contexto actual, que puede revertir. El mundo está plagado a sucesos que uno no espera.
El tradicional ahorro en dólares de las familias uruguayas
— Las familias uruguayas tienden a ahorrar en dólares, incluso ahora que la divisa está debilitada. ¿Qué les diría?
—Sí, el ahorro en dólares es una respuesta a las sucesivas crisis que ha tenido el país y los shocks de tipo de cambio que se han vivido. Son cuestiones culturales que están arraigadas, difíciles de cambiar. Lo que la historia nos demuestra es que el dólar tiende a ser muy bueno por cortos períodos de tiempo, pero cuando se mira un tramo bien largo, ha resultado que la unidad indexada (UI) es mucho mejor. Del análisis de este balance, surge la recomendación de tener un portafolio diversificado, con un mix de ambas monedas, pero depende de cada caso. No todos los clientes tienen la misma realidad ni necesidades, ni perciben sus ingresos en la misma moneda. Pero lo que nos demuestra la historia es que, básicamente, un mix y en particular la unidad indexada, han tenido un muy buen desempeño en períodos largos.