Luego del anuncio por parte del presidente de la República, Yamandú Orsi, de una inversión de US$ 5.700 millones –la "más grande de la historia", según dijo– de parte de la empresa española Solaria Energía y Medio Ambiente S. A., la calificadora de riesgo Moody's emitió un comunicado en el que señaló que la inversión espera que respalde la calidad crediticia de Uruguay (Baa1, perspectiva estable).
El proyecto consiste en la creación de un parque tecnológico que operará bajo el régimen de zona franca y comprende hasta 500 megavatios (MW) de capacidad de centros de datos y 350 MW de capacidad energía solar instalada, con la primera fase prevista para el periodo 2029-2030. Se estima que el desembolso del megaproyecto equivale al 6,5% del Producto Interno Bruto (PIB).
Según indicó Moody´s en el comunicado "Proyecto récord de centro de datos respalda el crecimiento y la diversificación; los riesgos de financiamiento y recursos determinarán los beneficios crediticios", la inversión de Solaria “ayudará a diversificar la economía desde el sector primario hacia infraestructura digital y servicios de mayor valor que incorporen inteligencia artificial (IA), lo que potencialmente elevaría el débil desempeño histórico de la productividad del país”.
“Si bien los mercados emergentes están generalmente menos expuestos al desplazamiento en el mercado laboral debido a sus salarios más bajos y su infraestructura digital más limitada, varios podrían beneficiarse de mejoras en la infraestructura digital y de un entorno de políticas propicio. Moody's considera que Uruguay se encuentra entre ellos”, agregó.
Inteligencia Artificial
El Índice de Preparación para la IA del Fondo Monetario Internacional (FMI) sitúa a Uruguay por encima de los promedios de los mercados emergentes y del resto de América Latina, lo que refleja un “sólido entorno regulatorio, y el proyecto fortalecería aún más su infraestructura digital”.
Como resultado, Moody's espera que las ganancias de productividad para el país superen los costos sociales y fiscales de la adopción de la IA, aunque reconoció que su magnitud dependerá del grado en que el proyecto genere efectos indirectos en la economía, más allá de la construcción y las operaciones de los centros de datos.
Por otra parte, el proyecto también se basa en la posición de liderazgo de Uruguay en la adopción de energías renovables, que representaron el 98% de la generación eléctrica en 2025. “Sin embargo, la exposición de Uruguay a las sequías y la posible escasez de agua para la refrigeración de los centros de datos son desafíos que aumentan el riesgo de ejecución si no se abordan”, señaló el comunicado de Moody´s.
Además la calificadora sostuvo que un aspecto clave de la inversión es la estructura de financiamiento –que hasta ahora no fue divulgada– para determinar los posibles efectos sobre las finanzas públicas. “El alcance de los beneficios crediticios dependerá de la estructura de financiamiento del proyecto, incluida cualquier inversión pública directa o garantía, y de cómo se gestionen las restricciones de suministro eléctrico y de agua”, agregó.
Energía
El informe indica que según el presidente de la Asociación Uruguaya de Energías Renovables (Auder), Diego Oroño, los 350 MW de capacidad solar previstos por el proyecto podrían abastecer alrededor del 30% de la demanda de electricidad del centro de datos inicial de 200 MW; porcentaje que caería al 12% o 13% una vez que esté operativa la capacidad total de centros de datos.
“La disponibilidad de agua para refrigeración y las aprobaciones ambientales plantean riesgos materiales de ejecución, especialmente dada la exposición de Uruguay a sequías severas, al igual que las necesarias mejoras de la capacidad de transmisión”, explicó Moody´s en su análisis.
Por otra parte, la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) señaló que las demandas concentradas de los centros de datos sobre la infraestructura de electricidad y agua pueden requerir nueva capacidad de generación, líneas de transmisión y subestaciones.
“El regulador cita como referencia general alrededor de 2 millones de litros de agua por día para un centro de datos de 100 MW, aunque el consumo real depende del sistema de refrigeración. Por lo tanto, el alcance de los beneficios crediticios dependerá de los estudios y salvaguardas específicos del proyecto en materia de recursos, del calendario y el costo de las mejoras de la red, y de cómo se asignen esos costos y riesgos de suministro”, concluyó el documento de la calificadora.
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