La confianza del gobierno de Yamandú Orsi en la firma española Solaria Energía y Medio Ambiente S. A. es muy importante. El vínculo se fue construyendo a lo largo de todo este año, en un sinfín de reuniones y conversaciones entre representantes de la compañía y los principales jerarcas del gobierno. Pero también hubo mucho trabajo diplomático, ya que la intervención, por ejemplo, tanto de la embajada de Uruguay en España como la de este país en Montevideo, es destacada como de alta relevancia por integrantes del Ejecutivo.
Ese proceso tuvo un hito clave el pasado martes, cuando el presidente Orsi firmó un acuerdo estratégico —también llamado memorando— con el CEO de Solaria, el empresario José Arturo Díaz-Tejeiro, orientado a la construcción de dos centros de datos y un parque fotovoltaico. El evento se desarrolló en el piso 11 de la Torre Ejecutiva, y tuvo lugar luego de una conferencia de prensa a la que se convocó sin adelantar tema para continuar así un "silencio" que se mantuvo desde el primer día en que se iniciaron las conversaciones en absoluta reserva. Se trató, por lo demás, de un anuncio de impacto puertas adentro del Poder Ejecutivo y en filas del oficialismo, en donde ven cómo el gobierno, por fin, con un cambio de estrategia en su comunicación, empezó a dominar la agenda en los últimos días (ver recuadro).
Las cifras fueron repetidas hasta el cansancio por los actores más involucrados en el asunto —hasta ahora los voceros han sido el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, la ministra de Industria, Fernanda Cardona y el vicepresidente de UTE, Roberto Betancor— durante gran parte de esta última semana: US$ 5.700 millones de inversión, lo que la transforma en la "más grande de la historia reciente", según Orsi; 3.100 puestos de trabajo durante el proceso de construcción; 1.500 fuentes laborales que quedarán en forma permanente; y tres departamentos —Canelones, San José y Florida— que se verán beneficiados, en una celebrada política de descentralización, al recibir la infraestructura de la compañía extranjera.
Con el paso de las horas se fueron difundiendo algunos detalles suscritos en el memorando e informes técnicos vinculados, como que UTE deberá, tal como difundió El Observador, crear una planta de generación térmica para tener de respaldo, y algunas plantas eólicas, todo lo cual quiere decir que la estatal se comprometió a ampliar sus instalaciones como contrapartida a la esperada inversión.
La implicancia es grande y el compromiso del gobierno también, ya que el texto firmado es, al decir de un jerarca del gobierno, una "declaración de intención claramente firme" de parte de una empresa que, no obstante, ha recibido algunas objeciones en su país de origen. Como dio cuenta El País, Solaria enfrenta algunos reclamos ambientales en el País Vasco, y al mismo tiempo cuenta con altos niveles de deuda financiera que no pasan por alto en la Torre Ejecutiva. Pero, sea como fuere, en Presidencia destacan con entusiasmo que se trata de una "sólida empresa de España" que se encuentra en "crecimiento", y que se ha especializado, justamente, en dos rubros productivos de alto interés para este gobierno: la producción de energía limpia y la construcción y operación de centros de datos.
Esto último, de hecho, es una apuesta que Presidencia siempre tuvo "arriba de la mesa" —señalaron fuentes oficiales—, y que ya se reflejó en el anunciado acuerdo con Google para la construcción de un data center en Canelones, por unos US$ 800 millones, y el que por su parte instalará Antel —que invertirá US$ 70 millones—, especializado en inteligencia artificial. La apuesta es a seguir por ese camino, se señaló: "Hay espacio para la incorporación de más centros; estamos convencidos que estamos en una primera etapa de muchos", sintetizaron las fuentes consultadas.
Sánchez lo puso en palabras esta semana, en entrevista con La Diaria Radio. Luego de subrayar que "el modelo de negocios y la creación y las inversiones de data centers en el mundo están creciendo enormemente" y que Solaria tiene "la intención de seguir ampliando" sus capacidades, el secretario dijo estar confiado en que "se van a radicar otros (centros de datos) en Uruguay".
Ahora vendrán meses de "trabajo intenso" para bajar a tierra el memorando ya suscrito y firmar el contrato de inversión propiamente dicho. A partir de entonces iniciarían las obras y para que el sistema quede operativo —en lo que sería una primera fase grande— hacia 2029 o 2030, como adelantó la ministra Cardona en rueda de prensa luego del anuncio presidencial.
El plan del Ejecutivo es que ese contrato se firme en abril de 2027, o más tardar dentro del primer semestre del año próximo.
La apuesta a este proyecto se enmarca en el convencimiento que tiene el gobierno de que Uruguay pueda, de a poco, ir transformándose en un "hub" de "empresas de alta tecnología dedicadas al procesamiento de datos, la información y la inteligencia artificial".
Para esto no solo es importante la "señal muy fuerte para todo el país" —la expresión es de Sánchez— que implicó la noticia de esta inversión que traerá Solaria, sino también que Uruguay se siga posicionando, en momentos tan convulsionados y con conflictos bélicos tan distorsivos y de desenlace tan inciertos, como un territorio de paz, confían en la Torre Ejecutiva.
Un "cambio comunicacional" que implicó una ubicación diferente de Orsi en la escena pública
Más allá de los cuestionamientos que surgieron apenas anunciada la potencial inversión, que según anunció el gobierno prevé generar 3.100 puestos de trabajo durante la etapa de construcción y 1.500 una vez operativo el parque tecnológico de centro de datos, en filas oficialistas el ánimo cambió y el Ejecutivo ha logrado, a diferencia de lo que ocurrió durante el primer año y medio de gestión, controlar la agenda durante al menos la última semana, con el anuncio del proyecto de ley para habilitar el retiro anticipado y la caída en la pobreza registrada en el primer semestre del año.
“Vamos bien”, resumió el senador Daniel Caggiani, expresandose en una línea similar a la que lo hizo una ministra consultada por El País.
Desde Presidencia, por su parte, señalaron que, tras los primeros meses dedicados a construir acuerdos y diseñar las principales políticas, el gobierno entiende que los avances alcanzados deben ir acompañados de una “evolución en la forma de comunicar”.
Así se vio reflejado en la conferencia que dio el presidente, Yamandú Orsi, el pasado miércoles con una estética renovada en Torre Ejecutiva, que incluyó modificaciones en el panel de prensa, rescate de los tonos históricos del escudo de Uruguay y la ubicación a los costados de las principales autoridades del gobierno.
En concreto, se buscó ubicar al presidente “en el centro” de la escena, para transmitir la idea de que el mandatario “conduce y marca el rumbo”, acompañado de sus equipos políticos y técnicos. A estas intenciones, se suma un cambio la idea fuerza del gobierno —claim—, que evolucionó de “la revolución de las cosas simples” utilizado en la campaña electoral, a “Primero la gente”.
“Una idea sencilla que pone a las personas, sus necesidades y sus oportunidades en el centro de las políticas públicas. Es el hilo conductor que conecta los compromisos asumidos, las decisiones y los resultados que buscamos alcanzar. No se trata solamente de mostrar más, sino de contar mejor lo que hacemos”, resumieron desde Torre Ejecutiva.