La Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias (CJPB) colocó títulos de deuda mediante la emisión de Obligaciones Negociables (ON) el pasado lunes 24 de agosto, por 317,5 millones de unidades indexadas (UI), unos US$ 52,4 millones con una demanda de prácticamente el triple. Su presidente, Pablo Andrade, declaró a El País que los resultados le alcanzan a la entidad para cubrir su déficit de este año y parte del de 2027, y recordó que harán otra emisión de iguales características en lo que queda del año, no estando la fecha definida aún.
“Con esta emisión estamos traspasando, es decir, cubrimos el déficit de 2026 y del inicio de 2027. La segunda emisión proyectada (tendrá efecto) para el año que viene y en ese momento habrá que tomar otra línea de crédito de menor cuantía”, detalló sobre el plan financiero.
Para 2028 la caja también prevé una nueva emisión, con la idea de cancelar toda su deuda con el Banco República (BROU). “Esto va a ser una cadencia (de pagos) para siempre manejarnos dentro del máximo que establece la ley, que son unos US$ 400 millones de garantía soberana”, agregó.
Andrade recordó que la emisión responde a un diseño que se generó a partir de la aprobación de la ley de reforma de la CJPB de 2023, cuya aplicación se monitorea a través de una Comisión de Seguimiento integrada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). “Con la comisión vamos siguiendo la evolución de las medidas que se tomaron”, apuntó.
Se refiere a que, ante el déficit de la Caja Bancaria, se definieron medidas paramétricas (que son las que modifican las condiciones jubilatorias) que irán generando mejorías con el correr del tiempo, por lo que, mientras tanto, se acude a otros mecanismos que financien el déficit previsto.
“Teníamos líneas de crédito definidas con Fonplata y la CAF a nivel de multilaterales, y con el BROU, que estamos utilizando pero bajando en cada período”, afirmó Andrade, en relación al pago de intereses parcial de capital que la entidad acaba de realizar al República.
“Tenemos pendiente otra emisión más de US$ 50 millones para este año, con lo cual cerraremos este programa de financiación a través de ON”, afirmó. Las ON tienen vencimiento en 2040 con amortización en tres cuotas iguales, anuales y consecutivas durante los últimos tres años (2038, 2039 y 2040), cuando se estima que los superávit de la Caja Bancaria sean “bastante amplios”, según su presidente.
Andrade explicó que los años 2025, 2026 y 2027 son los más exigentes, porque las medidas paramétricas aún no tienen la fuerza suficiente para corregir el déficit. A medida que éste vaya bajando, al acercarse al 2030, se superaría, según el plan.
Sobre la demanda que triplicó la oferta en esta primera emisión, Andrade dijo que, efectivamente, “la medida fue muy bien recibida y es una señal de que el camino se está entendiendo en el mercado”.
Como no era solo la emisión de la Caja Bancaria, sino que se trató además de la primera emisión con garantía soberana de una entidad que no era el Estado, Andrade reconoció había que probar cómo los actores del mercado la recibirían.
Aclaró que los inversores institucionales, particularmente el Banco de Seguros del Estado (BSE) y las AFAP, analizaron las proyecciones de la caja, más allá de la calificación de riesgo, lo que dio un marco mayor de seguridad.
Con las dos emisiones previstas para este año (la ya realizada y la que se hará), la Caja Bancaria recibirá del mercado unos US$ 105 millones (dependiendo de la cotización de la UI y el dólar) y logrará bajar el endeudamiento con el BROU en US$ 20 millones.
El déficit de la CJPB proyectado para este año está en el orden de los US$ 85 millones.
Desde que se aprobó la ley en 2023, la caja acumula un déficit de alrededor de US$ 190 millones, según datos de la entidad.
Entre las principales medidas paramétricas (que son más de fondo y cuyos resultados se irán viendo paulatinamente) están: el aumento de la edad de jubilación, un nuevo impuesto para las nuevas jubilaciones, contribuciones especiales de las empresas por ocho años y el incremento de la Prestación Complementaria Patronal (PCP) que pagan los bancos.
Además la caja tiene un sistema de estímulo a la permanencia en el trabajo, a partir del cual mantiene las condiciones jubilatorias del régimen anterior. A esto se le suman otras medidas hacia la convergencia del sistema previsional general.
Ese conjunto de medidas irá madurando hacia el final del período y a partir de 2030 comenzaría superávit operativo; hacia 2035 se espera que la caja tenga acumulación de patrimonio nuevamente, según el plan.