Ancap y sindicatos mantienen el conflicto por el pórtland: las alternativas que propusieron al gobierno

Tras la ruptura de las negociaciones, la tensión se profundiza en torno al futuro del pórtland. El gremio se declaró en conflicto y Ancap avanza con su plan de reestructura.

Planta de pórtland de Minas
Planta de pórtland de Minas.
Foto: Darwin Borrelli.

Las negociaciones entre Ancap, el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) y la Federación Ancap (Fancap) por las pérdidas que arroja el negocio del cemento pórtland culminaron, pero la tensión continúa latente luego de que los sindicatos se declararan "en conflicto contra el gobierno”.

El motivo de la decisión es que los trabajadores consideran que Ancap “incumplió con lo acordado en la reunión con el presidente de la República”, Yamandú Orsi. En esta oportunidad, las partes tuvieron que elevar documentos al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) sobre lo dialogado en las reuniones y los motivos por los cuales dieron por finalizada la negociación.

Luego de la reunión con Orsi, el MTSS propuso un ámbito de negociación que se extendería hasta el 20 de abril. Sin embargo, tras una intensa reunión la semana pasada, Ancap dio por finalizados los encuentros y resolvió avanzar con su plan de reestructuración del negocio del pórtland.

Ancap cuenta con 110 funcionarios en la planta de Paysandú y otros 75 trabajadores contratados. Según fuentes de la empresa consultadas por El País, se propuso trasladar al personal de Paysandú a Minas y otorgar incentivos jubilatorios a quienes estén próximos a retirarse. La empresa aguarda la confirmación de los trabajadores para comenzar a desarrollar su plan de reestructuración.

Propuestas

El negocio del pórtland de Ancap cerró 2025 con pérdidas por US$ 31 millones. Para revertir esta situación, la empresa elaboró un plan que presentó ante el Parlamento en diciembre del año pasado. La propuesta consiste en concentrar la producción de pórtland en la planta de Minas. De las tres plantas que tiene Ancap, ubicadas en Minas, Paysandú y Manga, esta última continuaría funcionando como centro de distribución.

Las plantas de Minas y Paysandú cuentan con canteras de las que se extrae la materia prima (piedra caliza y arcilla), así como con hornos en los que se calcina la piedra para obtener clinker, el insumo intermedio del cemento. También disponen de molinos, donde este material se procesa y se mezcla con aditivos para producir el cemento final.

Según explicaron a El País fuentes de Ancap, la propuesta de la empresa implica centralizar la producción de clinker en la planta de Minas y mantener el horno de Paysandú como respaldo, ya que operaba solo 100 días al año. Sin embargo, reconocieron que ambos hornos presentan falta de mantenimiento, una situación que se busca revertir mediante inversiones por US$ 30 millones durante el próximo quinquenio.

Bolsas de portland Ancap

Las inversiones de Ancap también estarían destinadas a aspectos medioambientales, así como a mejorar la eficiencia y la seguridad. Según fuentes del directorio consultadas por El País, estos desembolsos ya comenzaron a ejecutarse a través de procesos licitatorios. Además, la empresa prevé cubrir vacantes e incorporar personal técnico como parte de la nueva gestión del negocio del pórtland.

De acuerdo con la propuesta presentada por Fancap, los trabajadores señalaron como limitación para su elaboración las dificultades de acceso a información por parte de la empresa. “La propuesta que presentamos pretende cambiar la dinámica empresarial cementera de Ancap, con un cambio tecnológico relevante, así como en la estrategia de productos, procesos y comercialización”, indica el documento al que accedió El País.

El gremio detalló en su plan una serie de alternativas de inversión. Entre ellas, propone instalar una planta de prefabricados y módulos habitacionales en Paysandú, con una inversión de entre US$ 18 millones y US$ 22 millones; diversificar los productos de la planta de Manga, con una inversión de entre US$ 6 millones y US$ 8 millones, financiada con fondos de Ancap; e instalar un hub logístico en esa misma planta, con una inversión estimada de entre US$ 15 millones y US$ 18 millones.

Otras alternativas hacia 2035 incluyen reducir el uso de combustibles fósiles, con una inversión estimada de entre US$ 10 millones y US$ 12 millones; aprovechar el calor residual, con una inversión de entre US$ 25 millones y US$ 30 millones; e implementar nuevas tecnologías, con un desembolso previsto de entre US$ 12 millones y US$ 15 millones.

Ancap
El ente resignó ingresos por US$ 61 millones por vender por debajo del precio de refinería.
Foto: Archivo El Pais

El total de las inversiones propuestas por Fancap asciende a unos US$ 180 millones. Como alternativa de financiamiento, propuso la creación de un fideicomiso de oferta pública con tres tramos de inversores: organismos multilaterales, inversores institucionales, microahorristas y una participación residual del Estado. Según el sindicato, la participación ciudadana podría ubicarse entre US$ 5.000 y US$ 50.000. Sin embargo, la presidenta de Ancap, Cecilia San Román, había indicado a El País, que esta posibilidad no se descarta para una inversión puntual y aseguró: “No voy a recomendar algo si no están dadas las garantías”.

“El fideicomiso será administrado por un fiduciario profesional (por ejemplo, República Afisa), con obligaciones de información, auditorías independientes y reportes públicos”, consideró Fancap en su propuesta.

Negociación

El conflicto por el negocio del pórtland comenzó en diciembre del año pasado cuando la petrolera expuso ante el Parlamento un plan de reestructuración que consistía en concentrar la producción de cemento en la planta de Minas.

Según relataron fuentes de Ancap, la intención de la petrolera era intercambiar información sobre la industria cementera pero “sin negociar la gestión”. En cambio, Fancap proponía reflotar el negocio a través de nuevos mecanismos de administración que impliquen no perder fuentes de trabajo.

“Intentamos en todos los ámbitos demostrar que estábamos en condiciones y con voluntad de aportar a resolver los problemas de la industria. Conocedores de primera mano de los grandes errores de gestión acumulados en años”, indicó el sindicato en un informe al que accedió El País y que fue presentado al MTSS sobre las negociaciones.

Fancap relató que en setiembre de 2025, a partir de acuerdos con el gobierno, se incluyeron aspectos relacionados con la industria cementera: apertura de concursos externos para el ingreso de personal, ámbitos de intercambio de información y propuestas y una negociación colectiva.

Luego, en diciembre de 2025 Ancap presentó ante el Parlamento un plan de reestructuración que el sindicato considera “con altos grados de incumplimiento en varios de los puntos", sin mediar intercambios profundos y con una actitud poco leal "hacia el espíritu de la negociación colectiva de setiembre”.

Edificio de ANCAP
Edificio de ANCAP.
Foto: Estefania Leal

“En el análisis de este plan, a los trabajadores nos surgieron muchísimas dudas de que el contenido de este pudiera cumplir con las premisas expuestas y tras el análisis exhaustivo, comprobamos que el plan propuesto no es capaz de cumplir con las premisas. Se propone en dicho plan, la reducción de la capacidad productiva de la planta de Paysandú para concentrar la producción en la planta Minas. Solo en este enunciado las 3 premisas están en contradicción”, expresó Fancap en su informe.

Según el sindicato, este plan implica "una pérdida de la capacidad de producción y una reducción en el entorno de los 110 a 180 puestos de trabajo y un impacto enorme en la actividad económica y productiva del departamento de Paysandú”. El gremio señaló que Ancap consideró la propuesta como una “fantasía” y que “no iba a incorporar ningún aspecto de la misma”.

Reunión con Orsi

Entre enero y febrero de este año, las partes mantuvieron reuniones bipartitas, pero al no llegar a un consenso, la negociación derivó en instancias con el Poder Ejecutivo. En ellas, Orsi planteó generar un ámbito de discusión, mediado por el MTSS, que contemplara ambas propuestas y como resultado se tuvieron cuatro reuniones.

“El ámbito estuvo detenido 15 días de los 25 que funcionó por única voluntad del directorio de Ancap”, denunció el sindicato y agregó que, “se despreció abiertamente la propuesta técnica elaborada por los asesores de Fancap”.

El pasado 9 de abril se generó una tensa reunión de más de cuatro horas en la que dirigentes del Sunca se retiraron antes de tiempo debido a que Ancap “no brindó garantías en los puestos de trabajo”, indicaron.

“Para los trabajadores, durante el escaso tiempo de discusión, no se logró ni comenzar a intentar cumplir con la voluntad expresada el 13 de marzo y mucho menos se logra avanzar en la dirección propuesta por el presidente Orsi”, indicó el gremio en su informe presentado al MTSS que tiene como objetivo final llegar a Presidencia.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar