Ucrania tiene que estar siempre en el candelero si quiere sobrevivir. Esta es la estrategia diplomática de su presidente, Volodímir Zelenski, cuando estalla un conflicto en el mundo que puede debilitar a su país en la lucha contra la invasión rusa: Ucrania debe estar presente y ser proactiva, aunque sea en otra guerra y a miles de kilómetros de Kiev.
La guerra contra Irán ha perjudicado a Ucrania de varias maneras. Un documento publicado este abril por el Instituto de Investigación de La Haya para la Europa del Este (THRI) lo resume en estos puntos: recibe menos atención de sus aliados, el alto precio de los combustibles ha disparado los ingresos del Estado ruso y la guerra en Oriente Próximo pone en riesgo el suministro de munición antiaérea estadounidense para Ucrania.
Pero Zelenski ha hecho de la necesidad virtud y ha logrado, al mismo tiempo, una victoria que pocos esperaban: convertir a su país en un nuevo actor global. Al menos 200 militares ucranios están estacionados desde marzo en Oriente Próximo, según las cifras avanzadas por el propio presidente. Este personal es responsable de formar y poner a punto los sistemas antidrones que, según los medios estatales ucranios, ya han entrado en funcionamiento en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Los tres países supuestamente han abatido drones bomba de largo alcance iraníes gracias a los aparatos interceptores ucranios y también a su armamento radioelectrónico.
Estados Unidos inició la guerra contra Irán el 28 de febrero. Zelenski saludó en un primer momento la operación militar como una forma de anular a uno de los principales aliados de Rusia. A medida que pasaban los días y quedaba cada vez más claro que el régimen iraní no caería, el mandatario ucranio adaptó el relato: su preocupación era ahora que el conflicto se alargue demasiado y en detrimento de los intereses de su país. De ser así, Ucrania debía asumir un rol en el escenario árabe aprovechando su bagaje militar.
Zelenski ofreció por primera vez el 6 de marzo la experiencia ucrania en defensas antidrones. “No necesitamos su ayuda en Oriente Próximo, sabemos más de drones que nadie”, fue la respuesta de Donald Trump.
El líder ucranio hizo caso omiso de la nueva falta de respeto que le dedicaba el presidente estadounidense y fue directo a hablar con las monarquías árabes. En la última semana de marzo viajó a Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Jordania, regresando a Kiev con varios tratados bilaterales de seguridad. Los acuerdos consisten, según resumió Zelenski el 13 de abril, en un intercambio de armamento antidrones y formación en defensa por “seguridad energética”, es decir, por petróleo. El Gobierno ucranio asegura que Kuwait, Jordania, Omán y Baréin están interesados en secundar acuerdos similares.
Oídos sordos de Israel y EE UU
La paradoja es que los movimientos que está realizando Ucrania son también en beneficio de los intereses de Estados Unidos y de Israel, dos países que hasta ahora han priorizado su relación con Rusia.
Zelenski confirmó que hubiera deseado hacer una visita a Israel durante su viaje de finales de marzo a Oriente Próximo, pero las autoridades israelíes lo rechazaron. Israel no aplica sanciones a Rusia ni ha aportado ayuda militar conocida a Ucrania. De hecho, no tiene inconveniente en comprar a la llamada flota fantasma, los mercantes que transportan materias primas rusas sancionadas por Occidente. El último caso, avanzado el 14 de abril por el medio estatal ucranio Suspilne, es el de un carguero que atracó el 12 de abril en el puerto de Haifa con toneladas de trigo procedentes de territorios ocupados de Ucrania.
Zelenski lleva semanas advirtiendo a Israel y a Estados Unidos de que Rusia, según sus servicios secretos, está aportando información de inteligencia a Irán. Moscú supuestamente ha dado información sobre objetivos en suelo israelí y detalles sobre las bases norteamericanas en la región, según alerta Kiev. Pero estas advertencias han caído en saco roto. Zelenski admitió el 9 de abril en el diario británico The Guardian que “Estados Unidos ignora los avisos porque confían en Vladímir Putin”.
Ígor Reiterovich, politólogo y profesor de la Universidad Nacional Tarás Shevchenko de Kiev, subraya que “tanto Estados Unidos como Israel actúan así porque no quieren irritar más a Moscú”. “Hasta ahora, Estados Unidos ha subestimado significativamente a Ucrania. Es una cuestión muy personal, vinculada en gran medida al presidente de Estados Unidos y su actitud hacia Zelenski”, añade.
Otro factor importante, indica este académico, es que Ucrania no ha tenido durante décadas presencia significativa en Oriente Próximo.El trabajo ruso en el exterior todavía lleva mucha ventaja a Ucrania: mientras los drones ucranios abatían este marzo los Shahed iraníes sobre la península Arábiga, la empresa estatal de los Emiratos Árabes DP World vendía su participación en el principal puerto de la provincia ucrania de Odesa y creaba un nuevo operador de puertos en el extremo oriente ruso.
Algo que tiene Zelenski es que no ceja en el empeño. El líder ucranio realizó un nuevo viaje este abril, a Turquía y luego a Siria. Ha sido uno de los pocos mandatarios internacionales que han viajado a Damasco para dar apoyo al presidente Ahmed Al Shara.
La razón no es otra que ofrecer los activos en defensa de Ucrania para intentar que Rusia deje de tener ascendente en Siria. El ejército ruso mantiene bases aéreas en Siria pese al derrocamiento en 2024 de su aliado, el dictador Bachar el Asad.
Libia es otro país del Mediterráneo donde Ucrania ha puesto un pie en su nueva condición de actor militar global. En sus costas tiene bases de lanzamiento de drones marítimos contra mercantes rusos y presuntamente está aportando drones y formación militar a los grupos opositores de Rusia en el norte de África.
Del mar Negro a Ormuz
La actual fase de la campaña diplomática ucrania es convencer a Estados Unidos de que su experiencia también puede servir para controlar el estrecho de Ormuz. El bloqueo por parte de Irán de esta vía marítima en el golfo Pérsico ha proyectado el precio del crudo por los aires. Zelenski insiste en que sus drones y sus armas rompieron el bloqueo que les imponía la flota rusa en el mar Negro; lo mismo pueden hacer en Ormuz. “Nadie ha conseguido algo similar a lo que nosotros en el mar Negro. Sobre el estrecho de Ormuz hay mucho debate teórico pero Ucrania puede ayudar desde la experiencia”, dijo Zelenski el 13 de abril.
Tanto el Ministerio de Exteriores ucranio como el del Reino Unido han señalado en los últimos días que Ucrania está siendo invitada a las reuniones de Gobiernos occidentales sobre la crisis en Ormuz. “Ucrania continúa en su destacable camino de ser un receptor de ayuda a ser proveedor de seguridad”, apuntaba el 9 de abril el centro de estudios geopolíticos de Washington Atlantic Council. Reiterovich cree que Ucrania ya era un actor global, sobre todo por sus operaciones en África contra los grupos mercenarios rusos: “El papel de Ucrania era menos visible y destacado, la guerra contra Irán lo ha puesto de relieve”.
Cristian Segura / El País de Madrid
Trump condena "terrible" ataque ruso
El presidente Donald Trump calificó ayer jueves ante la prensa de “terribles” los bombardeos nocturnos efectuados la noche del miércoles por Rusia contra Ucrania. Estos ataques causaron al menos 19 muertos, especialmente en Kiev y Odesa, según las autoridades ucranianas. Los masivos bombardeos rusos contra Ucrania se registraron mientras las negociaciones para poner fin a cuatro años de guerra se encuentran estancadas.
Los misiles y drones dejaron además 111 heridos en todo el país, afirmaron las autoridades de varias regiones.
El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, indicó que los bombardeos apuntaron contra instalaciones de la industria militar e infraestructuras energéticas utilizadas por el ejército ucraniano.
Las negociaciones para poner fin a este conflicto están en punto muerto desde que estalló la guerra en Medio Oriente, desencadenada el 28 de febrero entre Estados Unidos e Israel contra Irán. AFP
Ayuda de OTAN para “intimidar” a Rusia
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, instó ayer jueves a los miembros de la alianza para que ayuden a Ucrania en su guerra contra la invasión rusa. “Ucrania necesita nuestra ayuda para intimidar a Rusia, para repeler el ataque de Rusia”, declaró Rutte en Praga tras un encuentro con el primer ministro checo, Andrej Babis.
Rutte recordó que la ayuda a Ucrania fue uno de los grandes temas de la agenda en la pasada cumbre aliada de La Haya, y avanzó que volverá a serlo en la de Ankara, de julio próximo.
Para Rutte, la ayuda a Kiev es para “garantizar la seguridad de Europa” y también requiere proveerle de medios de “intimidación a Rusia contra cualquier futura agresión”.
En este contexto, Rutte agradeció a Praga que, tras el relevo en el gobierno el año pasado, haya dado continuidad a la iniciativa de munición, para comprar en el mercado mundial excedentes de proyectiles de artillería de gran calibre y hacérselos llegar al ejército ucraniano.
“Agradezco que prosiga la iniciativa checa de munición, porque es una contribución esencial, y ha conseguido ya entregar cuatro millones de proyectiles”, aseguró Rutte.
La entrega de munición fue uno de los temas tratados ayer en Berlín por Rutte y el grupo de contacto de Ucrania, un foro en el que, según dijo Rutte, Alemania, Países Bajos, Reino Unido y Bélgica exploraron cómo seguir financiando iniciativas de armamento para Kiev.
Precisamente, Ucrania y Países Bajos firmaron ayer jueves en Middelburg una declaración de cooperación en producción de drones, en el marco de la visita del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para recibir el premio Internacional Cuatro Libertades.
El primer ministro neerlandés, Rob Jetten, afirmó que Países Bajos mantendrá el apoyo militar a Ucrania “de forma plurianual e incondicional” y que la nueva declaración busca “entrelazar cada vez más” las industrias de defensa de ambos países”. EFE