Además de perder a empresas extranjeras, entre ellas las más importantes cadenas de hoteles en la isla, a partir de mañana sábado quedarán suspendidas en Cuba las operaciones de pago con tarjetas Visa y Mastercard .
“Con fecha 2 de junio se ha recibido comunicación del banco extranjero, procesador de las operaciones que se realizan en Cuba utilizando tarjetas Visa y Mastercard, de interrumpir su relación con Fincimex S.A.”, señaló el Banco Central de Cuba.
Fincimex es el brazo financiero del conglomerado cubano Gaesa, vinculado a las fuerzas armadas del régimen comunista cubano y sancionado por Estados Unidos.
El Banco Central precisó que el banco extranjero, cuyo nombre no reveló, informó que “se hace ilícito e imposible continuar con la ejecución de los acuerdos con la entidad cubana”. “A partir de la decisión, Cuba se ve imposibilitada de recibir ingresos como resultado de la comercialización de bienes y servicios por intermedio de tarjetas internacionales de probado alcance tales como Visa y Mastercard”, añadió.
La administración de Donald Trump, que impone desde enero un bloqueo petrolero a Cuba, también ha puesto su mira en el Grupo de Administración de Empresas S.A. (Gaesa), una de las primeras entidades en ser sancionadas bajo una orden ejecutiva que el presidente estadounidense firmó en mayo y que refuerza las sanciones contra la isla comunista.
Gaesa es la mayor empresa estatal de Cuba; se estima que representa el 40% del producto interno bruto (PIB) de la isla.
En correspondencia con la orden de Trump, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) estableció hoy viernes como fecha límite para que las empresas extranjeras que tienen negocios con Gaesa reajusten sus operaciones o enfrenten las sanciones estadounidenses.
Estas medidas pueden implicar dificultades para acceder al sistema financiero internacional o realizar transacciones, la prohibición de que los bancos trabajen con estas empresas o la congelación de activos.
En este ámbito se enmarca la salida total o parcial de Cuba de las principales hoteleras extranjeras en la isla, como las españolas Meliá e Iberostar.
Las cadenas extranjeras, que llegaron a Cuba a partir de la década de 1990, operan bajo dos esquemas: mediante la gestión de hoteles en asociación con el ministerio de Turismo o a través de acuerdos de administración con Gaviota, entidad turística de Gaesa.
Las españolas Meliá e Iberostar dejaron de gestionar 15 y 12 hoteles vinculados al conglomerado militar respectivamente, aunque mantendrán la operación de los establecimientos que administran junto al ministerio de Turismo. La canadiense Blue Diamond cesó la operación de sus 62 hoteles en Cuba.
Igualmente, el grupo asiático Archipelago International, que llegó a operar seis hoteles en la isla bajo la marca Aston, puso fin a sus actividades.
La minera canadiense Sherritt, la mayor inversión extranjera en Cuba, anunció hace un mes su salida inmediata de la isla. Sherritt extraía níquel y cobalto desde la década de 1990 a través de la empresa mixta General Nickel Company, también sujeta a sanciones de Estados Unidos.
Ese mismo mes la compañía dio marcha atrás a su decisión inicial de liquidar sus activos en la isla e informó que negocia la venta mayoritaria de sus acciones con una firma estadounidense.
Por su lado, las navieras francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd suspendieron “temporalmente” desde mediados de mayo las entregas y nuevos envíos de contenedores hacia Cuba. Aunque el transporte marítimo no figura explícitamente en el decreto presidencial estadounidense del 1 de mayo, ambas compañías podrían quedar expuestas a sanciones por operar en el puerto de Mariel, a unos 50 kilómetros de La Habana, administrado por Gaesa.
La creciente tensión entre La Habana y Washington está evidenciando un patrón de dinámica comunicativa en el que Estados Unidos lleva la iniciativa mientras el régimen cubano se muestra lento, reactivo y desfasado. Washington hace declaraciones; horas o días después, Cuba responde. Así ha sucedido en los últimos meses. AFP, EFE