La salida parcial de Cuba de la hotelera española Meliá, la mayor operadora extranjera en el sector, es el cuarto anuncio de este tipo en apenas una semana tras las decisiones de la también española Iberostar, la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago International.
El 1 de mayo, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva que endurece las sanciones contra Cuba reiterando que la isla comunista representa “una amenaza extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos.
La administración Trump, que impone desde enero un bloqueo petrolero a la isla, también ha puesto su mira en el Grupo de Administración de Empresas S.A. (Gaesa), vinculado a las fuerzas armadas cubanas y una de las primeras empresas en ser sancionadas bajo la nueva orden ejecutiva.
En correspondencia, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) estableció el próximo viernes como fecha límite para que las empresas extranjeras que tienen negocios con Gaesa reajusten sus operaciones o enfrenten las sanciones de Washington.
Estas medidas pueden implicar dificultades para acceder al sistema financiero internacional o realizar transacciones, la prohibición de que los bancos trabajen con estas empresas o la congelación de activos. En este contexto, varias cadenas hoteleras ya anunciaron su retiro o la reducción de sus operaciones en la isla.
La cadena española Meliá anunció que deja de operar y comercializar “de forma inmediata” quince de los 35 hoteles a su cargo en Cuba (todos los establecimientos son de propiedad estatal en la isla, pero muchos son gestionados por cadenas internacionales), alegando “circunstancias sobrevenidas ajenas” ligadas al “contexto geopolítico social, legal y económico”.
La decisión llega apenas un día después de que trascendiese que Archipelago International, a cargo de recientes proyectos de gran visibilidad como el Grand Aston, en pleno Malecón habanero, abandonaba la gestión de los seis hoteles que operaba.
El martes fue Iberostar la que anunció que había decidido quedarse en Cuba con tan sólo 6 de los 18 establecimientos que manejaba hasta la fecha. La cadena dejó de gestionar, comercializar y promocionar hoteles insignia como el Selection La Habana o el Grand Packard.
Iberostar se refirió a la necesidad de “adaptación al entorno regulatorio internacional” y explicó que abandonaba las instalaciones propiedad de Gaviota, la empresa turística de Gaesa, pero que permanecía en la gestión de los que tienen como propietarios a Cubanacan y Caribe, ambas empresas del Ministerio de Turismo.
La primera cadena en tomar una decisión, sin embargo, fue la canadiense Blue Diamond, que operaba alrededor de una quincena de hoteles en la isla, principalmente en La Habana y en Cayo Largo del Sur. Al igual que Archipelago International, decidió abandonar completamente la isla.
Es incierto qué va a suceder con el cerca de medio centenar de instalaciones hoteleras que han dejado de operar las hoteleras internacionales.
Una opción sería que Gaviota o alguna entidad del Estado cubano asumieran su gestión directa. También, se podría buscar algún operador internacional que no tema verse afectado por las sanciones estadounidenses.
Asimismo, sería posible cerrar estos establecimientos de forma temporal, hasta que las condiciones externas cambien, teniendo en cuenta que la demanda se ha derrumbado en los últimos meses por la situación geopolítica y que muchas instalaciones se habían clausurado ya por motivos de ahorro energético frente al bloqueo petrolero de Estados Unidos.
En los cuatro primeros meses del año Cuba recibió apenas 328.608 turistas internacionales, un 55,8% menos que en el mismo período del ejercicio previo, tras un abril con apenas 30.551 visitantes, según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
El turismo se encontraba ya en crisis en 2025, cuando se registraron las peores cifras desde 2002 (sin contar los años de la pandemia de covid), con 1,8 millones de visitantes.
El turismo es fundamental para los planes de recuperación económica del régimen cubano por su aporte al producto interno bruto (PIB) y por la entrada de divisas que representa, que habitualmente figura entre las más importantes, junto con los servicios profesionales y las remesas.
Activo en el sector de la minería, también en el radar de Washington, la canadiense Sherritt se convirtió el 7 de mayo en la primera empresa extranjera en anunciar que abandonaba Cuba, donde extraía níquel y cobalto desde la década de 1990 a través de la empresa mixta General Nickel Company S.A.
“El impacto para la economía cubana de la salida de todas estas compañías internacionales en el corto plazo es devastador”, declaró a la AFP el economista cubano, Daniel Torralbas.
Esto “ubica al 2026 como el peor año en la historia económica de Cuba en los últimos 70”, apunta el experto.
Raúl Castro y sus 95 años en el centro de la agenda
Felicitaciones de funcionarios del régimen y artículos elogiosos en los medios estatales por el 95 cumpleaños de Raúl Castro fueron el centro de la agenda ayer en Cuba. El hermano menor de Fidel Castro llega a esta fecha formalmente retirado de todos sus cargos pero en el centro del tablero político, al liderar la negociación con Washington y haber sido imputado penalmente en Estados Unidos por el derribo de dos avionetas -y la muerte de sus cuatro ocupantes- en 1996. “Llegar a 95 años con el pie en el estribo y una hoja infinita de servicios a la patria, a la paz regional y mundial, al multilateralismo y a los sueños de justicia social de millones de seres humanos, no es su suerte, es la nuestra”, escribió en redes sociales el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, resaltó a Castro como “promotor de la unidad regional, impulsor de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, guía en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con EE.UU.”.
“Tecnócratas” cubanos listos para negociar
Cuba tiene “tecnócratas” listos para negociar un cambio en la isla, declaró ayer miércoles el secretario de Estado, Marco Rubio. En audiencia ante una comisión de la Cámara de Representantes estadounidense, Rubio fue preguntado sobre la posibilidad de hallar interlocutores en el interior del régimen comunista, que el secretario de Estado ha calificado de “incompetente”.
“Creo que hay algunos tecnócratas con los que se puede trabajar”, aseguró. “Eso se vuelve un poco más difícil a medida que se sube en los escalafones, por la inclinación ideológica que algunos tienen”, añadió. Washington y La Habana han reconocido que hay contactos al más alto nivel. El director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a la capital cubana a mediados de mayo, y la semana pasada hubo contactos militares a las puertas de la base militar estadounidense de Guantánamo.
Paralelamente, funcionarios del gobierno Trump o empresarios han mantenido encuentros con otros funcionarios del régimen, como Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro. “Claramente hay individuos dentro del aparato de poder que entienden que lo que tienen no es sostenible y que debe ser reconstruido”, comentó Rubio. “Pero no tienen poder. Y si lo tienen, tampoco saben cómo hacerlo”, añadió. Rubio admitió que la situación en la isla le interesa particularmente, y enfatizó que su objetivo era evitar el caos. “Creo que queremos mirar a modelos como la República Checa o Polonia, cómo hicieron la transición. Y una de las cosas que hicieron fue preservar algunas instituciones en su sociedad para aportar estabilidad y longevidad al proyecto”, explicó.