El canciller brasileño, Mauro Vieira, conversó dos veces ayer viernes con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para tratar cuestiones comerciales y cooperación en seguridad, al margen de la reunión ministerial del G7, en Cernay la Ville (Francia).
Los dos diplomáticos hablaron antes y después de la sesión matinal de la segunda jornada del G7 de Exteriores que se celebra en la abadía de Vaux-de-Cernay, a las afueras de París, según señaló la Cancillería brasileña en sus redes sociales.
En dichos encuentros evaluaron “cuestiones comerciales” y “el diálogo en curso para profundizar la cooperación bilateral en la lucha contra el crimen organizado transnacional”.
Las relaciones entre Brasil y Estados Unidos atraviesan un momento delicado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a castigar a Brasil con aranceles adicionales de hasta el 50%, en represalia por el juicio que condujo a una condena de 27 años de cárcel contra el exmandatario Jair Bolsonaro por golpismo.
La Administración estadounidense también sancionó a jueces y funcionarios del Gobierno brasileño por ese proceso judicial y abrió una investigación por supuestas prácticas comerciales discriminatorias por parte de Brasil, aún en desarrollo.
Sin embargo, ambos países limaron asperezas a partir de los contactos entre Trump y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que culminaron con una rebaja sustancial de las tarifas aduaneras y la retirada de algunas sanciones.
Ambos presidentes también pactaron reunirse en la Casa Blanca en marzo, pero la guerra en Medio Oriente ha dejado en el aire la visita del brasileño a Washington.
En el apartado de seguridad también han surgido fricciones ante la preocupación de Estados Unidos por la actividad en la región de grupos criminales brasileños, como Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV), los das dos organizaciones narcos más grandes de Brasil.
El diario The New York Times informó ayer que Estados Unidos está sopesando la posibilidad de designar a estas bandas de Brasil como grupos terroristas, tras las gestiones realizadas por dos hijos del expresidente Jair Bolsonaro.
La seguridad se ha convertido en una preocupación importante para los votantes brasileños, y una designación podría poner mayor énfasis en el tema y ayudar a uno de los hijos de Bolsonaro, Flávio Bolsonaro, que se presenta como candidato y desafía al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones nacionales de octubre, dijo el diario. La propuesta, que se ha debatido en las últimas semanas en el Departamento de Estado, ha suscitado preocupación entre los funcionarios brasileños ante la posibilidad de que Estados Unidos interfiera en las elecciones para favorecer al hijo de Bolsonaro, agregó el diario. EFE, The New York Times