El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció ayer jueves que el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, dejará el cargo y será sustituido por su número dos, Dario Durigan.
La salida de Haddad se daba por descontada en círculos políticos desde hace semanas, ante la extendida convicción de que se presentará como candidato a gobernador de San Pablo en las elecciones de octubre próximo.
No obstante, todas las vaticinan que Haddad no tiene ninguna posibilidad de derrotar al actual gobernador, el bolsonarista Tarcísio de Freitas, que se presenta a la reelección y cuenta con un gran respaldo popular.
El nuevo titular de Hacienda, Dario Durigan, es secretario ejecutivo del ministerio, la cartera económica de mayor relevancia del Gobierno brasileño, y ha trabajado con Haddad desde el comienzo de su gestión.
Al anunciar el relevo, Lula dijo que Haddad será recordado como el “ministro de Hacienda más exitoso de la historia” por haber conseguido aprobar una reforma tributaria que se discutía desde hace 40 años.
El Partido de los Trabajadores (PT) convocó anoche un acto en el que Haddad, al lado de Lula, anunció su candidatura a gobernador.
Haddad fue derrotado por Tarcísio de Freitas en las elecciones al gobierno de San Pablo en 2022 y cuatro años antes optó a la presidencia y perdió frente a Jair Bolsonaro.
Según medios políticos, cerca de la mitad de los 40 ministros del Gobierno se irán en las próximas dos semanas para optar a cargos en las elecciones del 4 de octubre.
Los brasileños acudirán a las urnas para elegir al nuevo presidente, a los 27 gobernadores y para renovar el Congreso Nacional y los órganos legislativos regionales.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil rechazó ayer jueves una petición con la que la oposición pretendía obtener pruebas para intentar abrir un proceso contra Lula por su presunto apoyo a la escuela de samba que lo homenajeó durante el carnaval.
La petición del opositor Partido Liberal (PL), de Jair Bolsonaro, fue negada por el corregidor general del tribunal, magistrado Antônio Carlos Ferreira. EFE