El senador brasileño Flávio Bolsonaro dijo ayer domingo que podría abandonar su incipiente precandidatura presidencial por un “precio” y sugirió la aprobación de una amnistía para su padre, el encarcelado mandatario Jair Bolsonaro.
El legislador anunció el viernes que su padre, que entró el mes pasado en prisión tras ser condenado a 27 años de cárcel por supuestamente intentar un golpe de Estado, lo había designado para disputar las elecciones de 2026 en Brasil, marcando el paso de antorcha en la influyente familia de la política brasileña.
Flávio Bolsonaro se mediría muy probablemente contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pero ayer se dijo abierto a “negociar” un eventual retiro de sus aspiraciones.
“Hay una posibilidad de que yo no vaya hasta el fin, tengo un precio para eso, voy a negociar, tengo un precio para no ir hasta el fin”, afirmó a periodistas el hijo mayor del expresidente a la salida de un templo evangélico en Brasilia.
Añadió que dará más detalles el lunes, cuando se reunirá con líderes conservadores.
Consultado sobre si ese precio implica una amnistía para su padre, Flávio Bolsonaro afirmó: “Está caliente”. Los bolsonaristas en el Congreso impulsan sin éxito un proyecto de ley que abra la puerta de la amnistía al expresidente y a sus seguidores condenados por la asonada de enero de 2023 contra las sedes de los poderes públicos en Brasilia.
La esposa de Jair Bolsonaro, Michelle, cuyo nombre ha sido barajado como candidata del campo conservador, respaldó a Flávio. Pero su designación tuvo una fría recepción en el establishment, que tenía la mirada puesta especialmente en Tarcísio de Freitas, el gobernador de San Pablo, motor económico de Brasil.
La bolsa de San Pablo tuvo el viernes su mayor caída en cuatro años tras el anuncio. Para Flávio Bolsonaro, el mercado hizo “un análisis anticipado” de sus posibilidades electorales.
“Van a conocer un Bolsonaro diferente, un Bolsonaro mucho más centrado”, añadió el senador, considerado más moderado que su padre. Y señaló que obtuvo el respaldo de De Freitas, negando cualquier “fragmentación” en la derecha.
“Todos nosotros, independientemente de quién esté a la cabeza, vamos a estar juntos conmemorando, si Dios quiere, después de las elecciones de 2026, para gobernar Brasil juntos”, señaló.
Otras figuras del campo conservador, como Romeu Zema, el gobernador de Minas (centro-oeste), mantienen sus aspiraciones presidenciales para 2026, aunque aún no hay confirmaciones del partido.
Sondeos
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, vencería al senador Flávio Bolsonaro, recién elegido por su padre para disputar las elecciones de 2026, si los comicios fueran hoy, según un sondeo publicado el fin de semana.
Lula obtendría el 51% de los votos en una segunda vuelta y el primogénito del exmandatario Jair Bolsonaro apenas un 36%, es decir, 15 puntos de diferencia, de acuerdo con la encuesta del Instituto Datafolha, realizada antes de que Flávio anunciara su precandidatura.
Otros nombres barajados por la derecha saldrían mejor parados que el senador, pero también caerían derrotados ante el actual mandatario.
El gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, y la esposa del expresidente, Michelle Bolsonaro, obtendrían un 42 % y un 39 % de los votos, respectivamente, en una hipotética segunda vuelta.
Quién terminará representando a la derecha en las elecciones de octubre del año que viene es la gran incógnita de la política brasileña, después de que Jair Bolsonaro empezara a cumplir su condena a 27 años de cárcel por un intento de golpe de Estado.
Las divisiones dentro de la familia del líder ultraderechista quedaron expuestas la semana pasada tras un cruce público de críticas entre Michelle y sus hijastros, fruto del matrimonio del expresidente con su primera esposa.
Lula, por su parte, expresó durante un reciente viaje a Indonesia su intención de presentarse a la reelección el próximo año, pese a ya tener 80 años y a haber padecido problemas de salud durante este mandato.
Con información de EFE y AFP