En el espacio que conserva parte de la antigua muralla colonial, en pleno corazón de la Ciudad Vieja, el museo que funciona allí desde 2009 acaba de anunciar un cambio que marca un giro significativo. La institución incorpora un nuevo nombre —y una nueva mirada— para abarcar experiencias históricas y contemporáneas que exceden la migración clásica. El antiguo Museo de las Migraciones ahora se llamará Museo de la Movilidad y las Identidades, un nombre que refleja mejor el rumbo que la institución viene tomando.
La transformación no es solo formal, también busca ampliar la mirada sobre cómo se ha construido el país, incorporando experiencias que incluyen desplazamientos forzados y formas de identidad que hasta ahora quedaban por fuera del relato museístico.
Según su director, Luis Bergatta, el nuevo enfoque permite reconocer la complejidad histórica y humana de Uruguay, visibilizando comunidades y procesos que habían sido relegados o simplificados. El cambio coincide con la quinta edición del Mes de las Migraciones, que se desarrolla hasta el 18 de diciembre con una agenda amplia de actividades culturales y reflexivas sobre movilidad humana (ver abajo).
Bergatta recuerda que el MuMI nació en 2009 como Museo de los Inmigrantes, centrado en el flujo europeo que marcó parte de la identidad uruguaya. En 2016 pasó a denominarse Museo de las Migraciones, ampliando la mirada. Sin embargo, en 2025 la institución da un paso más al incorporar nociones de movilidad interna, exilios, trata esclavista, pueblos originarios, diásporas afrocaribeñas y trayectorias diversas. Todo eso, sostiene, también forma parte del entramado histórico del país. “Cuando manejamos solamente migraciones, la mayoría de estos conceptos quedan afuera”, explica en charla con Domingo.
Este giro se traduce también en decisiones museográficas concretas: el museo se desprendió de sus colecciones materiales vinculadas a grupos específicos. Conservó únicamente el archivo fundacional, legado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En cambio, puso el foco en las historias de vida, trayectorias, identidades en transformación. Las nuevas salas fueron configuradas para promover la participación social. Por eso, hay una sala de comunidades, donde las propias voces migrantes u originarias relatan su historia; una sala participativa, con exposiciones generadas por colectivos externos; y una sala central en la que el museo produce reflexiones más amplias sobre movilidad, pertenencia y derechos humanos.
Este modelo se inspira en la museología social o comunitaria, una tendencia en ascenso en América Latina —con ejemplos en Brasil, Colombia, México— que desplaza al museo de su rol clásico de “almacén de objetos” para transformarlo en un foro vivo de memoria y debate. Para Bergatta, ese paso implica resignificar también los espacios patrimoniales ya que el museo convive con el Complejo Cultural Muralla Abierta, un sitio arqueológico que alberga parte de la historia fundacional de Montevideo y donde actualmente se intercalan murales sobre comunidades afro, migrantes latinoamericanas, mujeres migrantes contemporáneas, con el fin de visibilizar las identidades diversas que forjaron la ciudad.
Para el director, la misión del museo es doble, por un lado reparar silencios históricos y, por otro, habilitar voces que no siempre encuentran espacios de legitimación. “No podemos mirar hacia adelante mientras tengamos heridas que arrastramos”, afirma.
El nuevo nombre y la 5ª edición del Mes de las Migraciones evidencian una apuesta por reconocer a la movilidad —en todas sus formas— como constitutiva de la historia del país. “Uruguay se ha formado a partir de inmigrantes, colonos, pueblos originarios, afrodescendientes, exiliados y migrantes contemporáneos. Aceptar esa complejidad es clave para comprender quiénes somos hoy”, agrega el director.
Es así como el ahora Museo de la Movilidad y las Identidades invita a escuchar y celebrar esa pluralidad. Con este enfoque —más inclusivo y humano— proyecta un futuro en el que Montevideo pueda asumirse como territorio de mestizajes y memorias compartidas, donde cada historia encuentre su lugar.
Mes de las Migraciones
El anuncio de la transformación institucional del museo se dio en el marco de la 5ª edición del Mes de las Migraciones, que se extiende hasta el 18 de diciembre. Este año la celebración reúne a más de cuarenta actividades en distintos puntos de Montevideo. El ciclo es organizado de forma colaborativa por el Museo de la Movilidad y las Identidades junto con la Red de Apoyo al Migrante, la Secretaría de Equidad Étnico Racial y Poblaciones Migrantes de la Intendencia, el Municipio B y la Organización Internacional para las Migraciones. La propuesta se consolida como una herramienta colectiva para visibilizar la diversidad cultural de la ciudad, promover el diálogo y reflexionar sobre la movilidad humana como fenómeno social, histórico y contemporáneo.
La agenda 2025 hace hincapié en mujeres, niñeces, adolescencias y personas LGBTIQ+, grupos que suelen enfrentar mayores barreras en contextos migratorios. A lo largo del mes se combinan ferias, talleres, exposiciones, obras de teatro, conciertos, charlas, caminatas urbanas y encuentros comunitarios. Entre las actividades destacadas que aún se realizarán está la presentación del libro Árbol y la revista Alfareros, el jueves a las 19.00, en Av. Gral. Rondeau 1421; esta misma noche, la celebración se integra al Balkan Film Festival —el primer en Latinoamérica dedicado exclusivamente al cine de los Balcanes— a las 21.00 en Cinemateca. El vienes, a las 18.00, el MuMi será sede de la Noche de Migraciones, una instancia de encuentro, reflexión y programación artística. La agenda continúa el 16 de diciembre a las 17.00 con Punto Peregrino, actividad de intercambio impulsada por la Asociación Uruguaya de Amigos del Camino de Santiago; la cita será en el Centro Alma Gallega (Blandengues, 1522). Finalmente, el jueves 18 a las 12.00, el MuMi se celebrará el cierre del Mes de las Migraciones, coincidiendo con el aniversario del museo y el Día Internacional de las Personas Migrantes.
La comunidad colombiana celebrará este año la Noche de las Velitas en formato abierto y público en Montevideo. El encuentro —que en años anteriores se realizó en la Embajada de Colombia en Uruguay— este 2025 saldrá a la calle. La celebración se realiza hoy desde las 17.00 hasta las 22.00, en el Pabellón de la Música del Parque Rodó. La programación incluye presentación artística del grupo Mestizo (agrupación que difunde la cumbia tradicional colombiana en Uruguay), feria gastronómica y artesanal, DJ, juegos típicos, premios y un espacio para las infancias. La actividad es gratuita y abierta a todo el público.
La Noche de las Velitas es una de las celebraciones más emblemáticas de Colombia y marca, cada 7 de diciembre, el inicio de la temporada navideña. Su origen se remonta a 1854, cuando el papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción (un acto de autoridad papal sin precedentes hasta aquel momento) y los fieles encendieron velas como gesto de adhesión. Con el paso del tiempo, esa expresión religiosa se transformó en un ritual cultural que se vive en calles, plazas y hogares, donde las familias prenden velas y faroles para agradecer, pedir deseos y honrar a quienes están y a quienes ya no. Más allá de su raíz histórica y religiosa, la celebración se convirtió en un símbolo de identidad para los colombianos dentro y fuera del país. Encender velas en comunidad pasó a representar continuidad, memoria y esperanza; una manera de iluminar el año que comienza. Por eso, llevar esta tradición al espacio público en Montevideo funciona como un puente afectivo y cultural, donde la comunidad colombiana comparte un pedazo de su país.
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