Mientras continúan las negociaciones por Ucrania, Rusia y EE.UU. reestablecen contacto militar de alto nivel

El diálogo estaba interrumpido desde 2022, poco antes de la invasión rusa a Ucrania, cuando el presidente estadounidense demócrata Joe Biden rompió casi todo contacto militar con Rusia.

Sistema de misiles balísticos Oreshnik
Sistema de misiles balísticos Oreshnik.

Rusia y Estados Unidos acordaron reanudar el diálogo militar de alto nivel interrumpido poco antes de la invasión rusa de Ucrania, en el marco de las negociaciones ayer jueves en Abu Dabi entre rusos y ucranianos.

En 2022 el presidente estadounidense demócrata Joe Biden rompió casi todo contacto militar con Rusia pero su sucesor republicano Donald Trump restableció la comunicación con Moscú desde que regresó a la Casa Blanca el año pasado, con varias conversaciones y una cumbre con su homólogo ruso Vladimir Putin.

El acuerdo para restaurar el contacto militar llegó al final de dos días de negociación trilateral entre delegados de Estados Unidos, Rusia y Ucrania en Abu Dabi, en busca de una solución diplomática a la guerra en Ucrania.

También se anunció horas después de que expirara el tratado START III, el último acuerdo nuclear entre Rusia y Estados Unidos, lo que desató temores de una carrera armamentista global.

“Estados Unidos y la Federación Rusa acordaron hoy en Abu Dabi restablecer un diálogo militar de alto nivel”, dijo el Comando Europeo de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en un comunicado.

Añadió que “las partes continúan trabajando para una paz duradera”. “Mantener el diálogo entre fuerzas armadas es un factor importante para la estabilidad y la paz globales”, señaló. Rusia no ha hecho comentarios sobre el anuncio.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inclina la cabeza en oración durante el Desayuno Nacional de Oración en el Washington Hilton en Washington, DC.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, inclina la cabeza en oración durante el Desayuno de Oración en Washington, DC.
Foto: AFP

El fin del START III

La expiración la pasada medianoche del START III, el último tratado de desarme vigente entre Rusia y Estados Unidos, en un momento de grandes tensiones internacionales, pone en peligro la paridad nuclear y amenaza con abrir una nueva era de rearme a nivel global.

De poco sirvió que desde el papa León XIV al secretario general de la ONU, António Guterres, llamaran a ambas partes a prolongar el tratado.

El mundo afronta ahora una incertidumbre estratégica desconocida desde que la Unión Soviética y Estados Unidos decidieran enterrar en 1972 el hacha de guerra nuclear en plena Guerra Fría.

La única esperanza son las consultas que, según informó el jueves Axios, han comenzado representantes del Kremlin y la Casa Blanca en Abu Dabi, donde se habló de prolongar seis meses el cumplimiento voluntario de las restricciones al armamento ofensivo que impone el Nuevo START.

Sea como sea, el Ministerio de Exteriores anunció en la noche del miércoles que a partir de ahora Rusia “ya no se siente ligada” por las obligaciones contempladas por el tratado suscrito en 2010: un máximo de 1.550 cabezas nucleares y 700 sistemas balísticos en tierra, mar o aire. Rusia y Estados Unidos “son libres de elegir sus próximos pasos”, sentenció.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, asiste a una ceremonia de inauguración del Año de la Unidad de los Pueblos de Rusia, en Moscú.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, en inauguración del Año de la Unidad de los Pueblos de Rusia, en Moscú.
Foto: AFP

Trump nunca respondió a la propuesta rusa, pero el miércoles habló al respecto con el líder chino, Xi Jinping, quien horas antes hizo lo mismo con el ruso, Vladímir Putin.

“El presidente ha sido claro en el pasado acerca de que, para tener un auténtico control de armas en el siglo XXI, es imposible hacerlo sin incluir a China, debido a su vasto y rápidamente creciente arsenal” atómico, destacó por su parte Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano. Y es que Estados Unidos teme que a finales de esta década China duplique -de 500 a un millar- sus cabezas nucleares.

Términos como desarme, control de armamento, no proliferación y mecanismos de verificación han quedado de la noche a la mañana obsoletos. Ahora vuelven a conjugarse conceptos como disuasión nuclear o carrera armamentista.

La disolución del tratado “no puede llegar en peor momento, ya que el riesgo de que se emplee una bomba nuclear es el mayor en varias décadas”, dijo Guterres.

Políticos y expertos temen que el fin del START III represente también el ocaso del Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear, en vigor desde 1970, dos años antes del primer tratado de desarme SALT.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante el 74.º Desayuno Nacional de Oración anual en el Washington Hilton
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Desayuno Nacional de Oración en el Washington Hilton.
Foto: AFP

El TNP, que es la última barrera ante el descontrol nuclear, ya que impide que los países adquieran armas de destrucción masiva, debe ser renovado este año.

“El club nuclear se incrementará (…) La humanidad aún no ha inventado un mejor medio de defensa (...) Mi opinión sobre el futuro del régimen de no proliferación es muy pesimista”, comentó Dmitri Medvédev, expresidente ruso.

Medvédev, quien admitió que “la frontera entre dónde termina el átomo pacífico y empieza el militar es muy fina”, firmó en Praga en abril de 2010 el START III junto al entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Entre otras cosas, el START III garantizaba la paridad nuclear, es decir, que ambas potencias aceptaban su Destrucción Mutua Asegurada (MAD) en caso de guerra, concepto que hacía imposible un conflicto con el uso de bombas atómicas.

Los expertos temen que ahora Rusia y Estados Unidos se sientan con las manos libres para desplegar el arsenal oculto en sus silos o incluso incrementarlo. AFP, EFE

Vladimi Putin durante la ceremonia de entrega de premios a jóvenes científicos en el Kremlin de Moscú.
Vladimi Putin durante la ceremonia de entrega de premios a jóvenes científicos en el Kremlin de Moscú.
Foto: AFP

Ahora quién controla a las armas hipersónicas

El presidente Donald Trump ha promovido el escudo antimisiles Cúpula Dorada, un proyecto que incluye el empleo de misiles intercontinentales y que puede abrir una carrera armamentista en el espacio exterior.

Además, ha planteado la posibilidad de reanudar los ensayos nucleares, tras lo que Moscú modernizó el polígono de pruebas de Nueva Zembla, en la región del Ártico.

Para Rusia la Cúpula Dorada representa una violación de los principios que defendía el START III. Rusia desplegó armas nucleares tácticas en Bielorrusia, pero los expertos consideran que Putin no está interesado en incrementar su arsenal, ya que cuenta con la carta del armamento hipersónico, terreno en el que dice contar con una clara superioridad respecto al resto de potencias.

Esa es una de las principales secuelas del fin del START, ya que nadie puede verificar si, realmente, armas hipersónicas como los misiles Burevéstnik u Oréshnik representan una amenaza para la seguridad mundial.

DIÁLOGO DE PAZ

Negociaciones por Ucrania en Abu Dabi

Ucrania y Rusia continuaron ayer jueves sus negociaciones de paz en Abu Dabi, en un contexto de presión constante por parte de Moscú para que Kiev ceda. Las conversaciones, en las que Estados Unidos interviene como mediador, son el último capítulo de una serie de esfuerzos para parar la guerra desencadenada por la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. “El segundo día de conversaciones en Abu Dabi empezó.

Estamos trabajando en los mismos formatos que ayer: consultas trilaterales, trabajo en grupo y el posterior alineamiento de posiciones”, declaró el principal negociador ucraniano, Rustem Umerov. Al término de la primera jornada de conversaciones el miércoles, Kiev indicó que las negociaciones fueron “sustanciales y productivas”, aunque sin ningún progreso aparente, excepto un nuevo intercambio de prisioneros “en un futuro próximo”, según el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.

Este es el único resultado concreto al que llegaron ambas partes en diálogos anteriores celebrados en Turquía en 2025. Pero el negociador de Moscú, Kirill Dmitriev, sostuvo el miércoles que sí “hay un avance”. El miércoles, Rusia volvió a insistir en que Ucrania debía ceder a sus exigencias, lo que reforzó las dudas sobre las posibilidades de éxito de los esfuerzos diplomáticos impulsados por el presidente estadounidense, Donald Trump.

Rusia exige que Ucrania le ceda la totalidad del Donbás, un territorio industrial y minero del este, a cambio de una posible congelación de la línea del frente. En una entrevista difundida el miércoles por el canal France 2, Zelenski calculó que Rusia tendría que sacrificar 800.000 hombres más para completar la conquista militar de esta región.

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