Merz no renuncia pese a la presión y promete seguir gobernando por el bien del "futuro democrático" de Alemania

Pese a que su partido, la centroderechista Unión Cristianodemócrata, viene de sufrir derrotas aplastantes en dos elecciones regionales, el canciller de 70 años descartó renunciar a su cargo.

El canciller alemán y líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Alemania, Friedrich Merz, aparece en la sede de su partido un día después de las elecciones estatales en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, en Berlín.
El canciller alemán y líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Alemania, Friedrich Merz, en Berlín.
Foto: AFP

El asediado canciller alemán Friedrich Merz prometió ayer lunes que seguirá gobernando en coalición por el bien del “futuro democrático” del país, después de derrotas aplastantes en dos elecciones regionales que alimentaron las especulaciones sobre cuánto tiempo le queda en el cargo.

La extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) logró otra victoria el domingo en el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde la Unión Cristianodemócrata (CDU) solo obtuvo el 4,9% de los votos, por debajo del umbral necesario para seguir en el parlamento y su peor resultado desde que se formó el partido en 1945. El principal candidato de la AfD, Leif-Erik Holm, predijo ayer que “el canciller no llegará al final del año”.

“El ocaso del canciller”

“Creo que el ocaso del canciller ha comenzado”, añadió.

Pero Merz, de 70 años, no tiene intención de renunciar como jefe del gobierno de la mayor economía europea, al frente de una coalición con el SPD de centroizquierda.

“Estamos decididos a estar a la altura de las responsabilidades históricas a las que se enfrenta nuestro país. Se trata ni más ni menos que del futuro democrático” de Alemania, declaró Merz a periodistas.

Pero Merz está cercado no solo por la extrema derecha sino también por la izquierda radical Die Linke, que venció a su partido en Berlín, donde la AfD también ganó terreno.

El logotipo de AfD se ve cuando los delegados llegan el segundo día del congreso del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania
El logotipo de AfD durante el congreso del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania.
Foto: AFP

Las malas noticias le llegaron en un momento de gran desgaste político por la victoria de la AfD en el estado de Sajonia-Anhalt el 6 de setiembre.

Merz no cree que su baja popularidad explique los reveses electorales. “Las razones de estos resultados electorales van mucho más allá de mi propia persona”, dijo.

“Presenciamos una profunda transformación del sistema de partidos políticos en Alemania, así como en muchos otros países del mundo”, analizó.

En medio de especulaciones, Merz optó el domingo por dirigirse a la nación por televisión minutos después de que se anunciaran los primeros sondeos a pie de urna.

Reconoció entonces que la CDU había sufrido un “desastre”, pero prometió mantenerse firme, seguir adelante con las reformas y gobernar con “carácter, firmeza y paciencia”.

El canciller alemán y líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Alemania, Friedrich Merz, interviene en una rueda de prensa un día después de las elecciones estatal
El canciller alemán y líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Alemania, Friedrich Merz, una rueda de prensa en Berlín.
Foto: AFP

El canciller también ha despejado su agenda para los próximos días y canceló un viaje a Nueva York para la Asamblea General de la ONU.

Al asumir el cargo en mayo del año pasado, Merz prometió impulsar una economía en declive, reconstruir el ejército para disuadir a Rusia y reducir la inmigración irregular para calmar los temores de los votantes y alejarlos de la AfD. Ahora sus índices de aprobación entre la opinión pública rondan el 10%. Y es que las reformas avanzan lentamente.

Decenas de miles de trabajadores de la industria automotriz llevaron a cabo protestas en todo el país el lunes para pedir protección tras las oleadas de recortes en los principales fabricantes de automóviles como Volkswagen y sus proveedores.

Además las derrotas electorales del domingo pueden aumentar la tensión con la SPD, su socio de gobierno.

Los líderes del SPD se comprometieron a permanecer en la coalición, pero dieron a entender que quieren reabrir la negociación sobre las reformas sociales y económicas, acordadas recientemente tras meses de forcejeo con la CDU.

Ulrich Siegmund, candidato del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania en las elecciones de Sajonia-Anhalt.
Ulrich Siegmund, candidato del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania en las elecciones de Sajonia-Anhalt.
Foto: AFP

Un cambio de rumbo

“Apoyamos esta coalición”, afirmó el ministro de Hacienda, Lars Klingbeil, que es uno de los copresidentes del SPD. Pero “las cosas no pueden seguir” como hasta ahora, aclaró.

Merz lleva semanas desmintiendo los rumores de que podría dejar el cargo.

Entre los nombres que se barajan para el puesto destacan Hendrik Wuest, presidente del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, y Markus Söder, al frente de Baviera y líder de la CSU, el partido regional hermano de la CDU.

Por el momento ninguno de ellos ha dado un paso al frente para reclamar el cargo.

El canciller alemán Friedrich Merz habla en el Bundestag durante un debate general sobre el presupuesto, en Berlín
El canciller alemán Friedrich Merz habla en el Bundestag durante un debate sobre el presupuesto, en Berlín
Foto: AFP

Promete ley contra expropiaciones

Merz dijo ayer que su gobierno actuará con rapidez para prohibir las expropiaciones tras la victoria electoral en Berlín de Die Linke, de extrema izquierda, que aspira a nacionalizar parte de los parqués de las grandes inmobiliarias. En una rueda de prensa en Berlín tras una reunión de la cúpula directiva de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Merz lamentó que los “partidos populistas extremos y radicales crean inseguridad, pero también captan muchos votos con promesas sencillas con supuestas soluciones milagrosas”.

El canciller reconoció que en Berlín uno de los temas centrales de la campaña electoral fue el problema de la vivienda, lo que facilitó la victoria de Die Linke, que plantea realizar expropiaciones a las grandes inmobiliarias privadas con más de 3.000 viviendas.

“Las expropiaciones masivas no son la solución. Al final traerán consigo la pérdida de puestos de trabajo, reducirán la construcción de nueva vivienda, impulsarán los alquileres y agudizarán el problema que La Izquierda pretende resolver”, argumentó.

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