El partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) volvió a avanzar este domingo en Alemania y profundizó la presión sobre el gobierno del canciller Friedrich Merz, tras las elecciones regionales celebradas en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
Según los sondeos a pie de urna de las cadenas públicas ARD y ZDF, la AfD se impondría en Mecklemburgo-Pomerania Occidental con un 38% de los votos, frente a un 36% de los socialdemócratas del SPD, que forman parte de la coalición del gobierno central de Merz.
El resultado representa un fuerte revés para la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido de Merz, que habría obtenido apenas un 5% de los votos. Un dirigente de la formación calificó el resultado en este estado costero del noreste como un "desastre".
"Los tiempos cambian en Alemania", celebró Jan-Phillip Tadsen, diputado de AfD, en un bar de Schwerin, la capital de la región, donde militantes y dirigentes del partido festejaron los resultados con gritos y abrazos.
Merz cancela su viaje a la ONU
El resultado se produce dos semanas después de que AfD registrara una victoria inédita en los comicios del estado de Sajonia-Anhalt y quedara a pocos escaños de su primer gobierno regional.
Ante las posibles repercusiones de las elecciones, Merz canceló su viaje a la Asamblea General de las Naciones Unidas y convocó una reunión de crisis de su partido.
Tras la publicación de los sondeos, el canciller, de 70 años, aseguró que continuará con su agenda de reformas, un mensaje similar al que había transmitido después de la victoria de AfD en Sajonia-Anhalt.
"Asumo esta responsabilidad, porque quiero hacer avanzar a nuestro país", declaró Merz, quien atraviesa un momento de baja aprobación y enfrenta dificultades para aprobar sus reformas económicas y de bienestar.
Cuando llegó al poder en mayo del año pasado, el canciller prometió relanzar la economía alemana, reconstruir las fuerzas armadas como elemento de disuasión frente a Rusia y reducir la inmigración irregular para responder a las preocupaciones de los votantes y evitar que se trasladaran hacia AfD.
Sin embargo, la formación de extrema derecha encabeza actualmente las encuestas nacionales y los índices de aprobación de Merz apenas superan el 10%.
AfD reclama terminar con el "cortafuegos"
El avance electoral de AfD no garantiza que pueda formar gobierno. El rechazo de otras formaciones a pactar con el partido dificulta que pueda alcanzar los acuerdos necesarios.
La formación es simpatizante de los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Rusia, Vladimir Putin.
La codirigente de AfD, Alice Weidel, celebró los resultados y reclamó poner "fin a la tontería del cortafuegos", en referencia al consenso dentro de la clase política alemana de no formar alianzas con la extrema derecha.
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, territorio que formó parte de la extinta Alemania Oriental comunista, la CDU quedó reducida a una posición cercana al umbral mínimo necesario para ingresar al Parlamento regional.
Die Linke se impone en Berlín
En Berlín, el escenario fue diferente. Los sondeos sitúan en primer lugar a la formación de izquierda Die Linke, con un 25% de los votos, mientras que el partido de Merz habría quedado segundo, con un 20%.
"En nuestra ciudad, el amor y la justicia triunfaron sobre el odio", declaró Elif Eralp, dirigente de Die Linke e hija de inmigrantes turcos, al celebrar el resultado de su partido frente a AfD.
La extrema derecha obtendría un 15% de los votos en la capital alemana, frente al 9% que había conseguido en 2023.
Berlín es al mismo tiempo una ciudad y una región, por lo que el Parlamento es el encargado de elegir al alcalde. Por eso, quedar en primer lugar no es suficiente para acceder al gobierno: también es necesario poder formar una coalición.
Las dificultades económicas de Alemania
Para algunos analistas, parte de los problemas políticos de Merz comenzaron en el exterior. Las guerras de Ucrania y Medio Oriente provocaron aumentos en los precios de los combustibles que contribuyeron a la inflación.
A esto se suma el crecimiento económico de China, que está convirtiendo a ese tradicional mercado de las exportaciones alemanas en un competidor industrial cada vez más fuerte.
El avance de AfD en los comicios regionales vuelve a poner bajo presión al gobierno de Merz, mientras el rechazo de otras fuerzas políticas a pactar con la formación de extrema derecha mantiene abierta la disputa sobre su capacidad para transformar sus resultados electorales en gobiernos regionales.
AFP