La extrema derecha de Alemania reivindicó una victoria histórica ayer domingo en las elecciones de Sajonia-Anhalt, pero aún no se sabe si podrá gobernar esta región oriental de la antigua República Democrática Alemana (RDA). El partido Alternativa por Alemania (AfD), afín a los presidentes ruso, Vladimir Putin, y estadounidense, Donald Trump, se convirtió en las elecciones legislativas de 2025 en el principal partido de la oposición a nivel nacional.
Con en torno al 44,5% de los votos, le saca una amplia ventaja a los conservadores de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que habrían obtenido alrededor del 18,5%, según los resultados preliminares divulgados por las cadenas públicas ARD y ZDF. De momento, la extrema derecha obtendría 39 escaños en el Parlamento regional, tres menos de los necesarios para tener mayoría absoluta (42). Ninguna región alemana ha estado gobernada por la extrema derecha desde 1945.
Las otras formaciones le siguen desde muy lejos: por detrás de la CDU, quedan los socialdemócratas (SPD), la izquierda radical de Die Linke y los Verdes, con en torno al 9% de los sufragios.
En cuanto a la formación prorrusa de izquierda Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), todavía no se sabe si obtendrá el 5% necesario para entrar en el Parlamento. “Hemos escrito la historia en este país”, proclamó el líder regional de AfD, Ulrich Siegmund, a la antena ARD. “Necesitamos un cambio político fundamental en este país”, añadió.
En Magdeburgo, la capital regional, sus simpatizantes estaban eufóricos. Si no obtiene la mayoría absoluta, Ulrich Siegmund tendrá que buscar apoyos fuera para dirigir esta empobrecida región de 2,1 millones de habitantes. En este sentido, dijo que tiene “la mano tendida”.
La codirigente nacional del AfD, Alice Weidel, llamó “a la CDU, o a una parte de la CDU” a negociar, mientras que el partido del canciller Friedrich Merz ha descartado hasta ahora cualquier alianza con los ultraderechistas. Sin embargo, en vista de la derrota, el debate dentro del partido podría reavivarse, pues algunos miembros abogan desde hace tiempo por un acercamiento.
La participación en los comicios fue excepcional: según estimaciones de la cadena ZDF, alcanzó el 78%, 18 puntos más que en 2021.
Planteos de Siegmund
Si gobierna, Siegmund promete endurecer la política migratoria, eliminar la obligación de ir a la escuela y modificar la programación de la asignatura de historia en el colegio, en su opinión, demasiado centrada en la culpabilidad de la Alemania del III Reich.
El presidente del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Josef Schuster, se declaró “consternado” por los resultados, en una entrevista con el diario Welt.
Siegmund ha recurrido a la baza de la nostalgia que sienten muchos de sus simpatizantes por la extinta RDA, al considerarse peor tratados que sus compatriotas del oeste de Alemania o que los migrantes.
La antigua RDA estuvo bajo influencia soviética y separada por el Muro de Berlín hasta la reunificación de 1990.
Sus partidarios se mostraron muy ilusionados. En cambio, otros esperaban poder frenar a la extrema derecha en las urnas, en un país muy marcado por los crímenes del nazismo.
Se trata de un contundente fracaso para los conservadores de la CDU del jefe de gobierno alemán, Friedrich Merz, y del líder del Ejecutivo regional, Sven Schulze. Ha recabado la mitad de votos que en 2021.
Merz, que llegó al poder en mayo de 2025 con promesas de endurecer la política migratoria, ha caído en picado en los sondeos, lastrado por una economía en horas bajas, peleas con los socialdemócratas -con quienes gobierna en coalición- y reiteradas meteduras de pata.
Por su parte, Schulze reconoció ayer domingo su aplastante derrota, y felicitó al ganador: “los electores han enviado un mensaje claro”, señaló, y deseó que tanto los dirigentes regionales como nacionales “sean conscientes de lo que significa esta señal”.
Tendencia regional
El gran crecimiento de AfD en estos comicios forma parte de la tendencia en muchos países europeos donde partidos de extrema derecha ya integran gobiernos centrales y/o regionales.
El panorama político europeo muestra una extrema derecha heterogénea en sus alianzas pero con patrones comunes, sobre todo un fuerte tinte identitario y nacionalista.
En Italia, Giorgia Meloni acaba de batir un récord de permanencia como primera ministra, al superar los 1.412 días y convertir su gobierno en el más longevo de Italia, por encima del de Silvio Berlusconi en su segundo mandato (2001-2005). El endurecimiento de la política migratoria, es uno de los aspectos que caracteriza “la era Meloni”, aunque a la primera ministra y su partido le ha surgido un nuevo competidor: el exgeneral Roberto Vannacci (Futuro Nacional-FN), ubicado a la derecha de la ultraderecha.
En República Checa, la Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO) lidera la coalición de Gobierno con ultranacionalistas y euroescépticos.
En Eslovaquia, el socialdemócrata nacionalista Robert Fico encabeza un Gobierno junto al ultraderechista Partido Nacional Eslovaco (SNS), por lo que ha sido expulsado de los socialistas europeos. Mantiene posturas abiertamente antiinmigración y contraria a las políticas de género.
En Eslovenia, el primer ministro esloveno, Janez Jansa, del Partido Demócrata Esloveno (SDS), firme admirador de Viktor Orbán, lidera un partido crítico con Rusia, euroescéptico y antiinmigración.
En Croacia, el Movimiento Patriótico, de corte ultraconservador y euroescéptico, es socio minoritario en el Ejecutivo que lidera la conservadora HDZ. En Finlandia, el partido de ultraderecha Verdaderos Finlandeses es la segunda fuerza política del país nórdico.
En muchos otros países de Europa, la derecha, desde la oposición, también ha ido ganando espacios y adeptos.
Con información de EFE y AFP