“Hagan a Alemania grande otra vez”: Trump celebra victoria de AfD y provoca la irritación del canciller Merz

Las palabras del presidente de EE.UU., que calificó la victoria de AfD como “realmente grande”, generaron un roce diplomático entre ambos países. Friedrich Merz postergó una llamada pactada con Trump.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, habla con los periodistas antes de abordar el Air Force One.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, habla con los periodistas antes de abordar el Air Force One.
Foto: AFP

La histórica victoria de la extrema derecha en Sajonia-Anhalt abrió ayer miércoles un nuevo y áspero capítulo en la política alemana. En una sesión especialmente tensa del Bundestag, el canciller Friedrich Merz acusó a Alternativa para Alemania (AfD) de promover una “limpieza étnica” con su propuesta de “remigración”, mientras la líder del partido, Alice Weidel, dio por “contados” los días del gobierno.

A la pulseada interna se sumó además Donald Trump, que celebró públicamente el avance de la formación y provocó un nuevo roce diplomático entre Washington y Berlín.

Tras la felicitación del presidente estadounidense, que calificó la victoria de AfD como “realmente grande”, el gobierno alemán pospuso una conversación telefónica prevista ayer entre Merz y Trump.

La conversación figuraba en la agenda de Merz con motivo del 25º aniversario de los atentados del 11 de setiembre. “Esta conversación telefónica fue pospuesta hoy por la parte alemana. Todavía no se fijó una nueva fecha”, declaró Stefan Kornelius, portavoz de Merz, durante una rueda de prensa habitual. Interrogado por los periodistas sobre los motivos del aplazamiento, no quiso añadir nada, salvo que no se trata de “un problema de agenda”.

El enfrentamiento llegó apenas tres días después del terremoto electoral en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, donde AfD obtuvo el 43,8% de los votos, más del doble que en los comicios anteriores, y dejó muy atrás a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merz, que se hundió hasta alrededor del 17%.

El resultado dejó a la extrema derecha a las puertas de poder encabezar por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial el gobierno de un estado federado alemán, aunque no consiguió la mayoría absoluta necesaria para hacerlo en solitario.

Ulrich Siegmund, candidato del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania en las elecciones de Sajonia-Anhalt.
Ulrich Siegmund, candidato del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania en las elecciones de Sajonia-Anhalt.
Foto: AFP

Uno de los puntos más controvertidos del programa de AfD es su ofensiva contra la inmigración. Su candidato regional, Ulrich Siegmund, prometió comenzar con las deportaciones de extranjeros sin derecho a permanecer en Alemania “desde el primer minuto” de un eventual gobierno.

También plantea medidas como separar en las escuelas a determinados niños refugiados con pocas posibilidades de permanecer en el país y obligar a solicitantes de asilo a realizar trabajos comunitarios.

Fue sobre esa agenda que Merz lanzó una de sus acusaciones más duras hasta ahora contra la formación. “La palabra ‘remigración’ no es más que el sinónimo de una limpieza étnica en función del origen y del color de la piel”, afirmó el canciller en el Parlamento, durante una intervención interrumpida reiteradamente por diputados de AfD.

Merz advirtió además que expulsar o provocar la salida de trabajadores de origen extranjero tendría consecuencias profundas para una economía alemana que ya enfrenta una aguda falta de mano de obra en sectores como la gastronomía, la asistencia de personas mayores y los oficios especializados.

El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente estadounidense Donald Trump se reunieron en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington D.C., Estados Unidos, el 5 de junio de 2025.
El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente estadounidense Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
Foto: AFP

La ofensiva del canciller llegó después de que Alice Weidel, copresidenta nacional de AfD, aprovechara el resultado electoral para cargar contra el gobierno. La dirigente atribuyó parte de los problemas de seguridad del país a la “inmigración masiva” y aseguró que esta había provocado un aumento de la criminalidad, los delitos sexuales y la violencia.

Las estadísticas alemanas muestran una sobrerrepresentación de extranjeros entre los sospechosos de determinados delitos, aunque especialistas advierten que esos datos no permiten establecer por sí solos una relación causal directa entre inmigración y criminalidad, debido a factores como la edad, el sexo, la situación socioeconómica y el tipo de población analizada.

Weidel sostuvo además que los días de la coalición encabezada por Merz estaban “contados” después del golpe sufrido por la CDU. El canciller intentó relativizar, sin embargo, la magnitud del triunfo de sus adversarios: recordó que AfD no consiguió su objetivo de obtener la mayoría absoluta en el Parlamento regional y lanzó desde su banca: “El 56% de los votantes de Sajonia-Anhalt no votó por ustedes”.

El logotipo de AfD se ve cuando los delegados llegan el segundo día del congreso del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania
El logotipo de AfD durante el congreso del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania.
Foto: AFP

“Hagan a Alemania grande otra vez”

“¡Vaya! El partido populista de Alemania acaba de tener una noche realmente espectacular. Por fin se han cansado de las normas y regulaciones de inmigración absolutamente horribles que tanto han perjudicado a Alemania”, escribió el presidente estadounidense en Truth Social.

“¡ESTÁN EN AUGE y ya no van a aguantar más!, precisó el presidente republicano. Trump cerró el mensaje con el texto “MGGA”, en alusión al lema electoral Make America Great Again (MAGA) pero en referencia a Alemania (Make Germany Great Again). Trump lleva tiempo acusando a Alemania y a otros países europeos de haber perdido el control de sus fronteras después de la gran llegada de refugiados y solicitantes de asilo durante la última década. Sus declaraciones fueron interpretadas en Berlín como una nueva injerencia en la política interna alemana.

Varias figuras de la órbita política de Trump ya habían alabado el triunfo de este partido, desde Richard Grenell, exembajador en Alemania, hasta el propietario de Tesla, Elon Musk. El multimillonario, también dueño de SpaceX, respondió con un “¡Bien hecho!” a una publicación de Alice Weidel.

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