LA VIDA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Europa cada vez más recluida por el Covid-19; varios países están cerrando sus fronteras

Según la Organización Mundial de la Salud, Europa es el epicentro de la enfermedad. El nuevo coronavirus ya causó más de 2.000 muertes en la UE y más de 6.000 en todo el mundo.

Los italianos intentan superar el aislamiento social impuesto por el bloqueo del coronavirus saliendo a sus balcones y cantando al unísono. Foto: AFP
Los italianos intentan superar el aislamiento social impuesto por el bloqueo del coronavirus saliendo a sus balcones y cantando al unísono. Foto: AFP

El nuevo coronavirus ya causó en Europa más de 2.000 muertos, y más de 6.000 en todo el mundo, mientras se multiplicaban las órdenes para confinar a la población y cerrar fronteras. Italia registró un número récord de 368 nuevos decesos en 24 horas, con lo que el balance total de fallecidos en el país, el más castigado por la pandemia en Europa, ascendió a 1.809.

China, donde estalló la epidemia, continúa siendo el país con más fallecidos (3.199), pero es en Europa donde la epidemia avanza más rápidamente en la actualidad, con 2.291 decesos, la mayor parte en Italia y España, donde el número de contagios confirmados se disparó.

En China, en cambio, parece que la propagación del virus se está frenando y este domingo se detectaron solo 20 nuevos contagios. En total, 6.420 personas fallecieron oficialmente a causa de la enfermedad de COVID-19 en el mundo, donde se registraron 159.844 casos, según un relevamiento de la agencia AFP a partir de fuentes oficiales hasta ayer domingo a las 14 horas de Uruguay.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Europa es el epicentro de la enfermedad. La Unión Europea (UE) instauró límites para las exportaciones de equipos médicos de protección, salvo autorización explícita de los gobiernos del bloque.

España, segundo país más afectado de Europa, confinó a su población y decretó el estado de alarma por 15 días. Varias ciudades anularon sus procesiones de Semana Santa, previstas para principios de abril.

Ante la progresión inexorable de la pandemia, se anunciaron cierres, restricciones a los desplazamientos y cancelaciones de actos públicos, artísticos y deportivos.

Desde este domingo, los bares, restaurantes, discotecas, cines, centros escolares están cerrados en Francia, donde se superaron los 5.000 casos y los 120 muertos el domingo. El gobierno prevé reducir progresivamente sus transportes de larga distancia (trenes, autocares, aviones) pero, en cambio, mantuvo las elecciones municipales, cuya participación cayó casi 20 puntos respecto a las anteriores.

Austria (602 casos el sábado) prohibió las concentraciones de más de cinco personas y limitó los desplazamientos a lo estrictamente necesario.

Holanda y Luxemburgo ordenaron el domingo la clausura de centros comerciales, mientras que en Irlanda se obligó a los pubs a bajar la persiana, tras haber anulado el tradicional desfile de San Patricio.

Frente a la desaceleración cada vez más marcada de la economía mundial, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres instó a los gobiernos de todo el planeta a trabajar juntos para impedir una recesión.

Alemania y Francia cerrarán parcialmente su frontera común y solo autorizarán el paso de los trabajadores transfronterizos y de los vehículos de mercancías.

Alemania hará lo propio con sus fronteras con Suiza y Austria.

Rusia cerró ayer domingo sus fronteras terrestres con Noruega y Polonia prohibió la entrada de extranjeros.

Dinamarca y Lituania cerraron sus fronteras, mientras que Letonia, Estonia y Mónaco adoptaron restricciones drásticas. Noruega, además, cerrará sus puertos y aeropuertos.

En Italia, las autoridades de Lombardía expresaron su preocupación por la capacidad de sus hospitales de absorber la llegada de pacientes. En esta región, las medidas de confinamiento entraron en vigor hace una semana. Luego se extendieron al resto del país, lo que, según el primer ministro, Giuseppe Conte, debería dar resultados tangibles en dos semanas.

La vida cotidiana en Italia se ha visto seriamente afectada por el coronavirus. Foto: Caterina Notargiovanni
La vida cotidiana en Italia se ha visto seriamente afectada por el coronavirus. Foto: Caterina Notargiovanni

“Las cifras siguen aumentando. Pronto llegaremos a un momento en el que no tendremos más camas de reanimación (cuidados intensivos)”, advirtió ayer Attilio Fontana, gobernador de Lombardía, en una entrevista con la cadena Sky TG24.

En Roma, “todas las celebraciones litúrgicas de Semana Santa se llevarán a cabo sin la presencia física de los fieles”, anunció el Vaticano, si bien el papa mantendrá sus audiencias generales hasta el 12 de abril.

Fuera de Europa también se endurecían las medidas. En Estados Unidos, los nuevos controles para los estadounidenses que regresen de Europa provocaron un auténtico caos en los aeropuertos.

Israel también cerró desde ayer domingo restaurantes, centros comerciales, cafeterías y gimnasios, y el proceso por supuesta corrupción del primer ministro, Benjamin Netanyahu, fue aplazado a causa de la epidemia.

En América latina, Colombia prohibió la entrada de extranjeros y Chile cerró todos los puertos a los barcos de crucero, tras haber puesto en cuarentena a dos de ellos, con unas 1.300 personas a bordo. El Mercosur está evaluando un cierre de frontera.

Tecnología de espionaje para ubicar infectados

El fiscal general de Israel dio luz verde a la utilización de tecnología de las agencias de espionaje para rastrear a personas contagiadas por el coronavirus, una propuesta del gobierno de Benjamín Netanyahu. Para ponerse en marcha falta aún la aprobación de un comité parlamentario, pero la medida cuenta con el aval de los servicios de seguridad. La medida se aplicaría bajo la supervisión del Ministerio de Justicia, que permitirá rastrear los teléfonos móviles para vigilar los movimientos de los infectados. Netanyahu reconoció que estas medidas “suponen un cierto grado de violación de la privacidad de estas personas, de las que comprobaremos con quién han estado en contacto cuando estaba enfermas y qué hicieron antes de eso. Es una herramienta efectiva para localizar al virus” y aislarlo, en vez de “aislar a todo el país”.

Rezo ante la “Gran Peste”
El papa Francisco ayer frente a una Plaza de San Pedro vacía. Foto: Reuters

El papa Francisco -en la foto ayer frente a una Plaza de San Pedro vacía- acudió a una iglesia del centro de Roma para rezar ante el crucifijo que evoca la “Gran Peste” de 1522 para pedir el fin de la pandemia del coronavirus. Francisco salió del Vaticano y acudió a la iglesia de San Marcello, recorriendo a pie una parte de la Vía del Corso, completamente desierta por las restricciones de movimiento impuestas en Italia.

La vida de los italianos desde los balcones

Los italianos intentan superar el aislamiento social impuesto por el bloqueo del coronavirus saliendo a sus balcones y cantando al unísono, grabándose en vídeos que acumulan miles de vistas en las redes sociales. Desde el lunes, una serie de decretos del gobierno italiano limitan drásticamente los movimientos de los ciudadanos, con amplios sectores de la economía cerrados. Las personas solo pueden salir de casa cuando es estrictamente necesario.

Todos los eventos culturales también han sido suspendidos, lo que ha llevado a algunas celebridades a empezar a organizar actuaciones en línea, mientras ciertos museos proponen visitas virtuales.

Pasajeros arribando de Europa al aeropuerto de Chicago protegidos con barbijos. Foto: AFP

La obligación de someter a los pasajeros procedentes de Europa a controles que descarten que presentan síntomas de COVID-19 ha creado caos en los aeropuertos de Estados Unidos. Los afectados les obligan a permanecer hacinados junto a pasajeros de otros vuelos en espacios cerrados durante horas, sin que se sepa si hay personas enfermas entre ellos, lo que contradice además las recomendaciones de evitar las aglomeraciones para prevenir el contagio y propagación del nuevo coronavirus.

Estas situaciones se han dado en muchos de los trece aeropuertos elegidos como puntos de entrada de pasajeros de lugares afectados gravemente por el coronavirus, como los de Dallas, Chicago y Nueva York, en los que las largas filas impidieron que numerosos pasajeros pudieran llegar a tiempo a sus conexiones. Desde la medianoche del viernes, en Estados Unidos se aplica una prohibición a la entrada de extranjeros procedentes de 26 países europeos, a los que a partir de hoy lunes se sumarán Reino Unido e Irlanda, lo que ha provocado una avalancha de estadounidenses regresando al país.

Los pasajeros procedentes de Europa, Corea del Sur, Irán y China deben primero esperar en la fila para que se verifiquen sus pasaportes y para entregar un formulario de declaración y otros en los que se les hacen preguntas de carácter médico, para luego ser llevados a otra fila con el fin de someterse a una revisión médica y verificar que no tengan fiebre. (EFE)

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