El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió ayer miércoles en continuar las negociaciones con Irán durante una reunión con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien, en cambio, pide una postura más dura de Washington sobre Teherán.
La administración estadounidense reanudó la semana pasada en Omán las negociaciones sobre el programa nuclear de su archienemigo, pero mantiene la amenaza militar contra la república islámica si no alcanzan un acuerdo.
“No se ha alcanzado nada definitivo, salvo que he insistido en que continúen las negociaciones con Irán para ver si puede cerrarse un acuerdo o no. Si es posible, le he hecho saber al primer ministro que esa sería nuestra opción preferida. Si no lo es, tendremos que ver cuál es el resultado”, dijo Trump en su red Truth Social tras recibir a su aliado israelí en la Casa Blanca por más de dos horas.
“Mientras sea posible (negociar), le indiqué al primer ministro que esa será mi preferencia”, añadió. “La última vez, Irán decidió que le convenía más no llegar a un acuerdo y fue golpeado con la operación Midnight Hammer (la operación militar estadounidense que atacó las instalaciones nucleares de la República Islámica); aquello no les salió bien. Esperemos que esta vez actúen con más sensatez y responsabilidad”, siguió el presidente.
Según Trump, también abordaron el “enorme progreso que se está logrando en Gaza” con la implementación del plan de paz impulsado por Estados Unidos.
El líder israelí, que visita por sexta vez Estados Unidos en este segundo mandato del republicano, reclama que las negociaciones incluyan también el programa de misiles de Teherán y no solo el tema nuclear. Según un comunicado de su oficina, Netanyahu reiteró las necesidades de seguridad de Israel en el marco de las negociaciones entre Washington y Teherán.
El martes, Trump afirmó que evalúa enviar un segundo portaviones a Oriente Medio para aumentar la presión sobre Teherán.
Las autoridades iraníes, que denunciaron las “influencias destructivas” del viaje del líder israelí, se mostraron abiertas a permitir “inspecciones” sobre el carácter pacífico de su programa nuclear, pero advirtieron que no cederán ante “exigencias excesivas”.
“No buscamos dotarnos de armas nucleares. Lo hemos declarado en repetidas ocasiones y estamos dispuestos a todo tipo de inspecciones”, dijo el presidente Masud Pezeshkian este miércoles, en el 47º aniversario de la Revolución Islámica.
Presión
Aunque mostró esperanzas de alcanzar un entendimiento, Trump advirtió el martes en una entrevista al medio Axios que estaba “pensando” en enviar un segundo portaviones a la región.
“O llegamos a un acuerdo o tendremos que hacer algo muy duro como la última vez”, afirmó. “Tenemos una armada que se dirige allí y puede que otra esté en camino”.
El 22 de junio, después de varias rondas de negociación con Teherán, Trump ordenó bombardear instalaciones nucleares del país durante la guerra de 12 días lanzada por Israel, potencia nuclear oficiosa, contra Irán.
En otra entrevista con Fox Business, el mandatario republicano aseguró que, para alcanzar un acuerdo, la república islámica debe renunciar a las armas nucleares y a los misiles.
Los líderes iraníes “quieren alcanzar un acuerdo”, pero “debe ser un buen acuerdo”, argumentó Trump, quien acusó a Teherán de haber sido “muy deshonesto” con Washington.
Antes de partir hacia Washington, Netanyahu avanzó que el encuentro se centrará en “las negociaciones con Irán”, aunque también hablarán de Gaza y otras cuestiones regionales.
“Manifestaré al presidente nuestras posiciones relativas a los principios de la negociación”, explicó.
Durante la breve guerra de junio, Teherán respondió a los ataques israelíes con el lanzamiento de misiles y otros proyectiles contra objetivos militares y civiles en el Estado hebreo, causando una treintena de muertos.
Irán rechaza que sus negociaciones con Estados Unidos vayan más allá de su programa nuclear, aunque Washington quiere abordar también el programa de misiles y el apoyo de Teherán a grupos armados en la región como el palestino Hamás, el libanés Hezbolá y los rebeldes hutíes de Yemen. EFE, AFP
Programa de misiles en la mira de Israel
Las conversaciones intentan delinear un marco básico, pero ni siquiera en ese punto hay acercamientos visibles. Washington exige que Irán retire de su territorio las reservas de uranio enriquecido -en especial el material que supera el 60 %, un umbral que los expertos consideran ya peligrosamente próximo al grado militar-. A eso suma dos condiciones clave: limitar el alcance del programa de misiles iraníes para impedir ataques contra Israel y poner fin al respaldo de Teherán a los grupos islamistas armados que opera o financia en Oriente Medio.
Teherán, por su parte, dice estar dispuesta a negociar su programa nuclear, gravemente dañado en los ataques israelíes y estadounidenses del pasado junio, pero se niega de plano a incluir en el debate su programa de misiles balísticos, que considera el último elemento disuasorio que aún le queda frente a Israel.
Es una posición que repetía antes del encuentro en la Casa Blanca: “La capacidad de misiles de la República Islámica no se negocia”, decía ayer un consejero de Ali Jameneí, el líder supremo iraní, Ali Shamjaní.
Irán insiste en que el desarrollo nuclear tiene fines exclusivamente civiles y energéticos, y niegan cualquier ambición militar. Netanyahu, en cambio, observa las negociaciones con recelo: teme que Washington termine aceptando un diálogo acotado al expediente atómico, dejando fuera el programa de misiles y la red de aliados regionales de Irán, un escenario que, según su visión, comprometería directamente la seguridad de Israel.
Por su parte, Trump considera que Irán se encuentra en un momento de debilidad tras los ataques del pasado junio y los golpes a sus guerrillas aliadas -Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza y los grupos hutíes en Yemen- que Washington debe aprovechar, y ya amenazó con la fuerza para acudir en auxilio de los manifestantes que protestaban en las calles iraníes contra el régimen en enero.