El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, expresó su optimismo ayer jueves sobre un acuerdo para terminar la guerra con Irán, antes de la llegada a Teherán del jefe del ejército de Pakistán, que ejerce de mediador en las conversaciones.
La llegada a Irán del influyente jefe del ejército de Pakistán, Asim Munir, se produce después de que el miércoles, el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera que las negociaciones están “justo en el límite” entre alcanzar un acuerdo o reanudar los ataques.
La agencia iraní ISNA reportó que el mediador pakistaní viaja a Teherán para “continuar las conversaciones con las autoridades iraníes”, sin aportar más detalles.
“Creo que los pakistaníes viajarán hoy a Teherán. Así que esperemos que eso impulse aún más el proceso”, declaró Rubio a los periodistas.
En sus declaraciones, el secretario de Estado reiteró sus críticas a los miembros de la OTAN, señalando la falta de apoyo a Estados Unidos en la guerra contra Irán.
“El presidente Trump no les está pidiendo que envíen sus aviones de combate. Pero ellos se niegan a hacer nada”, afirmó Rubio. “Esto nos molestó mucho”, añadió.
Pakistán ha redoblado en los últimos días sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, con su ministro del Interior, Mohsin Naqvi, viajando dos veces a Irán para transmitir la última propuesta estadounidense para poner fin al conflicto. Una proposición que el gobierno iraní dijo que aún está estudiando.
Aun así, la república islámica reiteró sus exigencias: la liberación de los activos iraníes congelados en el extranjero y que Estados Unidos deje de bloquear sus puertos, como viene haciendo desde el 13 de abril. Además, Teherán insistió en que no cederá “nunca a la intimidación”.
La guerra, que ha sacudido la economía mundial, comenzó el 28 de febrero con los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Desde el 8 de abril, un frágil alto el fuego puso freno a las hostilidades.
Hasta ahora solo se ha realizado una ronda de negociaciones, el 11 de abril en Pakistán, que resultó infructuosa. Desde entonces, las tratativas tienen lugar entre bastidores.
“Ya veremos qué pasa. O llegamos a un acuerdo o tomaremos medidas más duras”, declaró el miércoles Trump. Las negociaciones están “justo en el límite, créanme”, dijo.
El conflicto mantiene los precios del petróleo sobre los 100 dólares el barril y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió ayer jueves que el mercado puede entrar en una “zona roja”, con escasez de oferta en “julio o agosto”, si no se encuentra una solución duradera al conflicto.
Trump está bajo presión para terminar con esta guerra, muy impopular entre la opinión pública. Y es que la contienda ha perturbado gravemente la economía mundial, pues el cierre del estratégico estrecho de Ormuz por parte de Irán ha provocado que los precios de los hidrocarburos se disparen y una escasez creciente de materias primas.
Por esa vía marítima, controlada por Teherán, transitaba, antes de la guerra, alrededor de un 20% de los hidrocarburos que se consumen a nivel mundial.
Los medios estadounidenses han reportado diferencias de estrategia entre Donald Trump y su aliado israelí, el primer ministro Benjamin Netanyahu.
Ambos mantuvieron una conversación telefónica tensa el martes y, según las cadenas CNN y CBS, el presidente estadounidense fue muy contundente. Netanyahu “hará lo que yo quiera que haga”, habría dicho Trump.
Esto sería un indicio, según esos medios, de que Washington continúa presionando para hallar una solución diplomática, mientras que Israel desea retomar los combates.