El día después del debate en televisión que se caracterizó por un cruce de insultos y acusaciones de corrupción, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva siguió atacando a su rival, el senador opositor Flávio Bolsonaro, en tanto su gobierno anunció una medida que busca captar votos en los sectores de más bajos recursos en estos últimos días de campaña hacia la segunda vuelta electoral del próximo domingo 25.
El gobierno de Lula adelantó ayer el calendario de pagos del programa Bolsa Familia, y todos los beneficiarios recibirán los montos ajustados antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo domingo.
La medida también se aplicará a noviembre y diciembre. En otras palabras, durante esos dos meses, los beneficiarios recibirán sus pagos antes de lo previsto.
El gobierno justificó la decisión como una “medida preventiva para mitigar los efectos del fenómeno de El Niño extremo en las familias más vulnerables”.
El Niño es un fenómeno natural que provoca el calentamiento de las aguas del océano Pacífico. En Brasil, causa sequías en el noreste e inundaciones en el sur y sureste, lo que suele afectar la producción de alimentos y elevar sus precios. Sin embargo, estos efectos aún no se han observado.
En septiembre, el gobierno de Lula aumentó el monto mínimo del subsidio familiar en un 15%. El nuevo monto comenzará a pagarse este mes. Este ajuste forma parte del paquete de “beneficios” preparado por la administración del Partido de los Trabajadores en vísperas de las elecciones.
Cuando el gobierno anunció el ajuste, el ministro de Planificación, Bruno Moretti, afirmó que el aumento correspondía a la recuperación de la pérdida de poder adquisitivo acumulada desde principios de 2023, una posibilidad prevista en la legislación del programa.
Bolsa Familia es el principal programa social de subsidios económicos para familias pobres en Brasil. Flávio Bolsonaro propone limitar estas ayudas a un período de dos años en el caso de que el beneficiario consiga empleo.
El beneficiario podrá permanecer en el programa durante dos años mientras busca empleo o emprende un negocio. Una vez cumplido ese plazo, si supera el nivel de renta mínimo será desvinculado y dejará de recibir las ayudas, según explicó Daniella Marques, coordinadora económica de la campaña de Bolsonaro, en una entrevista con la emisora CBN Bahia.
“Va a haber una regla de transición de dos años para que (el beneficiario) pueda abrir su negocio o aceptar un empleo formal. Y un retorno automático en caso de que salga mal”, afirmó Marques, una de las candidatas para asumir el Ministerio de Hacienda en caso de una victoria de Bolsonaro.
Marques aclaró que “no habrá desvinculación” del beneficiario del programa en el supuesto de que no haya conseguido empleo en el plazo de dos años.
La medida está pensada para incentivar el ingreso al mercado laboral de los beneficiarios de las ayudas, según Marques, quien fue presidenta de la Caixa Econômica Federal, un banco público.
“Las personas no pueden quedar atrapadas para siempre en Bolsa Familia. Es una protección, pero es el inicio de una jornada. Todo el mundo merece soñar con algo con más oportunidad, dignidad”, expresó.
Recientemente, Flávio desmintió las acusaciones de la campaña de Lula que le achacaban querer acabar con este subsidio de 691 reales (136 dólares) que reciben casi 19 millones de familias.
Con más agravios personales que propuestas, Lula y Flávio debatieron el domingo por primera vez en televisión. Hay analistas que dicen que Flávio estuvo más tranquilo y marcó la agenda, sobre todo en seguridad. Otros, que Lula, con más oficio, le ganó en los cruces directos pero que también, por momentos, estuvo titubeante.
Un sondeo de Atlas/Bloomberg, que se realizó entre el martes 13 y este domingo 18, Flávio Bolsonaro aparece con el 49,8% y Lula con el 47,6%.
La diferencia en favor del candidato opositor es más amplia que el margen de error, por lo que se sitúa como favorito. Un 2,6% de personas dicen que votarán en blanco o anulado o que aún no saben.
En votos válidos, los porcentajes se traducen en 51,1% del opositor contra 48,9% del presidente. Este sondeo contó con una muestra de 4.998 encuestados y tiene un margen de error de un punto porcentual para arriba o para abajo.
En la encuesta de BTG/Nexus, que se hizo entre el viernes y el domingo y que tiene un margen de error de dos puntos porcentuales, en la respuesta espontánea hay 44,5% para cada uno de los candidatos.
En la pregunta que se denomina estimulada o guiada, en la que se les da a los encuestados la lista de opciones, Bolsonaro avanza al 46,5% y Lula quedacon 45,9% (en este caso la distancia se encuentra dentro del margen de error). El voto en blanco o anulado se mantiene en 4,7% pero descienden los indecisos o las personas que no responden, que pasan a 2,9%.
El sector agrícola votó por Bolsonaro
El sector agrícola brasileño, motor de la economía, votó en su mayoría por Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de las presidenciales, pese al impacto de los aranceles impuestos recientemente por Donald Trump. En ocho de los diez principales municipios agrícolas por valor de producción venció Bolsonaro frente a Lula da Silva, y la sierra del estado de Rio Grande do Sul, la mayor región vinícola del país, no fue una excepción.
Un 79% de los votantes del municipio de Flores da Cunha, el gran productor de vino de Brasil, optó por Bolsonaro y tan solo el 12% por Lula. “Soy de derecha al 100%, es una cuestión de identidad”, declara Christian Rancan, un viticultor de 26 años de la región que también ejerce de concejal de su pueblo. Y esa postura no la cambia ni el arancel del 25% sobre un tercio de la producción agrícola brasileña, desde la uva al arroz, impuesto en julio por Trump. “Bolsonaro tiene más posibilidades de revertir el arancel porque es más próximo a Trump”, razona.
OGlobo (GDA), EFE
Emplazan a Meta para equidad en redes
La justicia electoral de Brasil dio ayer lunes 24 horas a Meta para demostrar que aplica medidas para garantizar un trato igualitario en sus redes a las campañas de Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Si no lo hace, la multa diaria que pesa sobre la empresa estadounidense, dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp, será de un millón de reales (unos 200.000 dólares).
Tras la primera vuelta, Lula denunció a Meta por “interferencia” en las elecciones y lo acusó de restringir sus contenidos en Instagram y WhatsApp. El Partido de los Trabajadores (PT) llevó el reclamo a la justicia electoral y también a la Organización de Estados Americanos. Además, alertó sobre una “selectividad algorítmica” en la herramienta de inteligencia artificial de WhatsApp, que se negaría a generar contenido electoral de Lula pero no de Flávio Bolsonaro.
Meta negó tomar partido en los comicios. La empresa admitió fallos, como la desactivación por error de anuncios de la campaña de Lula, pero los atribuyó a “incidentes” técnicos que no afectaron solo a Brasil.
El jueves, un juez del Tribunal Superior Electoral ordenó a la firma estadounidense aplicar las mismas reglas a ambas candidaturas hasta el balotaje. Entre las medidas ordenadas, la corte prohibió a Meta reducir de forma desigual el alcance de los contenidos de las campañas, así como las recomendaciones o los resultados de búsqueda. También le exigió no favorecer a ningún candidato con su herramienta de inteligencia artificial, algo que denunciaron usuarios. La orden preveía una multa de 500.000 reales diarios (100.000 dólares) en caso de incumplimiento.