Enfrentamiento tenso y áspero fue la tónica principal del “cara a cara” en el primer y único debate televisado entre el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flavio Bolsonaro realizado el domingo. Si alguien esperaba que, de alguna forma, esa instancia iba a dejar un ganador claro, se equivocó.
Ambos demostraron firmeza, agilidad en sus discursos y actitudes de liderazgo, defendiendo cada uno sus modelos de país.
Tanto Lula como Bolsonaro miraron la mayor parte del tiempo a las cámaras y a la audiencia presente en el recinto que los acogió, TV Band en San Pablo, aunque hubo momentos más tensos en los que Bolsonaro caminaba alrededor de Lula mientras él hablaba dentro del tiempo permitido, algo totalmente ignorado por el izquierdista. Ninguno perdió el temple, pero sí hablaron fuerte, con agravios y acusaciones cruzadas, replicando las características de una dura campaña, que verá su fin este 25 de octubre.
Algunas de las frases más fuertes de Bolsonaro hacia su opositor, fueron: “Lo que ya no hizo este gobierno en tantos años, no lo hará”; “Lula solo quiere una nueva presidencia; yo puede prometer y hacer lo que él no pudo complir”; “Su gobierno se relaciona con narcoterroristas y coopera con esos grupos”; “Lula está más preocupado por los delincuentes que por las víctimas”.
Por su parte, Lula lanzó que “El apoyo a los trabajadores (que promete Bolsonaro) es literatura, porque él nunca trabajó. No sabe lo que es el mundo del trabajo”; “Brasil va a votar un retroceso con los Bolsonaro, porque no son ni capaces de decir la verdad”; “Conmigo, les doy garantía de dar continuidad a la democracia en el país”; “He notado que la familia Bolsonaro está subordinada al gobierno estadounidense”.
Y dirigiéndose a Bolsonaro, lo desafió: “Mañana muestre su cuenta bancaria y el teléfono de su familia entera para que la gente sepa quién es el ladrón. ¿Está dispuesto a hacerlo mañana?”, a lo que su adversario respondió: “No tengo nada que esconder. Sí quiero hablar de soberanía, porque él (Lula) tiene relación con grupos traficantes”, insistió, dirigiéndose a una audiencia, que a esa altura del debate, estaba enardecida. De hecho, las consideraciones finales de ambos candidatos se vieron interrupidas por los insistentes gritos del auditorio.
Lula vinculó a Bosonaro con el presidente de Argentina, Javier Milei, y con el presidente de EE.UU., Donald Trump. En tanto, el senador derechista lo lo vinculó con Daniel Ortega, de Nicaragua, y con el depuesto Nicolás Maduro, caputurado por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero, hoy en prisión. También lo asoció con el expresidente iraní Mahmoud Ahmadinejad.
Las acusaciones mutuas de corrupción estuvieron presentes a cada rato, incluyendo a sus respectivos allegados. Por ejemplo, Lula mencionó el caso del Banco Master, que está en el centro de un escándalo financiero que ha salpicado a varias autoridades brasileñas y, en especial, al entorno de los Bolsonaro.
Bolsonaro no se perdió la ocasión de referirse a las tres investigaciones abiertas contra el primogénito de Lula, Fábio Luís Lula da Silva, por supuesto tráfico de influencias en el Gobierno de su padre.
Menciones fuertes sobre Jair Bolsonaro y Milei
Lula reclamó varias veces explicaciones por una investigación por posible corrupción sobre Bolsonaro, que su adversario evitó responder, y le dijo “payaso”. Jair Bolsonaro salió a colación varias veces, incluso cuando su hijo le preguntó a Lula por qué tantos presos lo habían apoyado en las elecciones. Lula dijo que quería todos los votos, incluido el de su padre, preso por golpismo.
Detrás de cámara se escucharon gritos y aplausos de las plateas de ambos, y Bolsonaro fue incluso abucheado por interrumpir a Lula fuera de su turno.
En otro orden, Bolsonaro machacó sobre las principales preocupaciones de los brasileños, como el costo de vida y la inseguridad, y acusó a Lula de “gastar locamente para reelegirse” con anuncios de beneficios sociales.
El presidente contraatacó acusando a Bolsonaro de prever un “tijerazo” al gasto público y le preguntó si “tomó prestada la motosierra” del liberal Javier Milei, presidente de Argentina, donde el desempleo ha aumentado, según él mismo destacó, a pesar de que los números macroeconómicos han mejorado durante la gestión del libertario.
El candidato del Partido Liberal (PL) insistió en que Lula protegía a las bandas de narcotraficantes y de defender “el derecho de los bandidos”, mientras él prometió hacerles la guerra.
Bolsonaro reiteró su promesa de incluir a Brasil en el Escudo de las Américas, la iniciativa de cooperación en seguridad patrocinada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Lula lo acusó de “subordinarse” a EE.UU. EFE
Temas calientes
Asuntos importantes para los brasileños estuvieron en sus discursos, como agujas lanzadas uno contra otro. Bolsonaro dijo que hay que bajar la edad de quien comete un delito para que pueda ser juzgado como adulto y redobló su discurso de mano dura contra la criminalidad; Lula estuvo de acuerdo en combatir más la criminalidad pero también habló de los “presos recuperados”.
Bolsonaro hizo referencia varias veces al “Ministerio de la Prosperidad” que propone crear y afirmó: “les garanizo que habrá financiamiento barato”, en tanto Lula prometió “Voy a continuar aumentando el salario mínimo” y apuntó a la necesidad de innovar las industrias brasileñas, incentivar la economía digital y los data centers en el país y las energías verdes.
Bolsonaro no se quedó atrás al prometer lo que llamó “el mayor programa de movilidad social en Brasil”, con todos interconectadas. “ Así vamos a prosperar”, señaló.
En materia económica, Lula apuntó que la inflación en Brasil había aumentado por culpa “de la guerra de su amigo Trump” en Irán, además de por la guerra en Ucrania.
Otro momento de tensión (entre los muchos que hubo) fue en el área de la salud. El mandatario recordó el “pánico” que vivió la sociedad brasileña en tiempos del covid, con ministros de salud “a cuál más mequetrefe que otro” y acusó al bolsonarismo de “ocultar la ciencia”, para luego pasar a defender el actual “buen sistema de salud” de Brasil. Su rival fue rápido al responder que en tantos años liderando el Partido de los Trabajadores (PT) y el gobierno, “hubo más gente asesinada en Brasil que por covid”. Y nuevamente habló de su política contra el crimen organizado para proteger más a la población.
Una arista en la que se notó más claramente las divergencias de modelos de gobierno, fue la privatización. Lula prácticamente acusó a Bolsonaro de querer privatizar Petrobras, cuando a su entender, para nada es necesario. “¿Por qué privatizarla, si es una empresa extraordinaria; y además a precio banana?”. En cambio, él propuso fortalecerla, así como a la salud pública.
“Ustedes están traicionando a la patria y serán juzgados por ello”, agregó, en relación al vínculo de la familia Bolsonaro con el trumpismo y a la “venta” que eventualmente haría de las empresas o ganancias brasileñas. Bolsonaro se mostró entonces firme en sus ideas y agregó que apoyará al empresariado y para que las favelas salgan “paso a paso” de la informalidad. Acotó que el financiamiento barato es para que todos (incluso las empresas) puedan progresar y “no esperar más” como hasta ahora.
En campaña, el senador también prometió perdón de deudas a los mocroemprendedores, becas universitarias y eliminación de impuesto al combustible. Cabe recordar que Lula, en su calidad de presidente, también anuncio medidas para financiar y condonar deudas de microemprendedores en la última semana antes del debate, y prometió impulsar el transporte público gratuito los fines de semana, así como otras iniciativas como la subvención de combustibles.
Al final del debate, un escuadrón aisló la salida de la emisora TV Band, por recibir una amenaza de bomba. Un equipo de desactivación de explosivos analizó la situación, y no se identificó ningún explosivo.
Marchas durante la jornada
Tras una jornada de movilizaciones de la derecha y la izquierda, incluidos actos en el mar, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se enfrentan este domingo en su primer cara a cara, Ataviados con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, decenas de miles de derechistas se reunieron antes para un acto encabezado por Flávio Bolsonaro en la avenida Paulista de Sao Paulo. “Solo faltan siete días para que Brasil se deshaga del PT”, prometió el candidato a la multitud, en alusión al Partido de los Trabajadores de Lula. Los asistentes pedían la “vuelta” de Bolsonaro, en alusión al expresidente, pese a que cumple una condena de 27 años bajo arresto domiciliario por golpismo tras perder las elecciones de 2022.
“Sondeos de las firmas Datafolha y Quaest publicados en la semana dan al senador 51% de intención de voto frente a 49% del presidente. Una semana antes, Datafolha daba una ventaja mayor (52% a 48%).
En Rio de Janeiro, los bañistas de Praia Vermelha se colocaron en el agua formando el nombre de Lula. Más tarde, un “acto por la democracia” en la playa de Copacabana convocado por el legendario músico Caetano Veloso reunió a varios miles de izquierdistas. “Puedes tener el deseo de luchar y de crecer, pero sin medios, sin programas sociales, simplemente no es posible.
Estos actos se sumaron a una ola de marchas en las grandes ciudades brasileñas de la izquierda. Con protagonismo de estudiantes y movimientos sociales, estos actos apelan sobre todo al rechazo a un nuevo gobierno de derecha, con consignas como “Bolsonaro nunca más”. En el entorno de Lula hay un clima de “esperanza contenida”, aunque a sabiendas de que es una batalla muy difícil, dijo el viernes una fuente del gobierno.
Lula, en busca de un cuarto mandato, reforzó tras la primera vuelta su estrategia en redes sociales con la ayuda de jóvenes influenciadores. Además, Lula tomó decisiones pocos días antes del debate para ganar votos. EFE
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