El presidente israelí, Isaac Herzog, encargará al líder del bloque opositor, Gadi Eisenkot, la tarea de formar gobierno tras las elecciones legislativas de finales de octubre, lo que podría desbancar al primer ministro Benjamin Netanyahu.
Los primeros comicios desde la guerra en Gaza, que estalló por el ataque del grupo terrorista palestino Hamás, se saldaron sin mayoría ni para Netanyahu y sus aliados ni para el bloque de Eisenkot.
Sin embargo, el líder opositor, un exjefe militar recién entrado en política, cuenta con el espinoso respaldo de los partidos árabes y abrió la puerta a una hasta ahora improbable alianza con los ultraortodoxos judíos que le bastaría para gobernar.
Después de celebrar consultas con todos los partidos a lo largo de la semana, Herzog anunció ayer que le confiará en primer lugar a Eisenkot “la misión de formar gobierno”.
El nombramiento oficial tendrá lugar en una ceremonia hoy domingo en la residencia presidencial en Jerusalén, señaló el gabinete de Herzog en un comunicado.
“Ha llegado el momento de formar un gobierno de emergencia nacional. Haré todo para que estemos a la altura”, reaccionó Eisenkot en las redes.
En las consultas con el presidente, partidos que representan un total de 67 diputados recomendaron a Eisenkot, contra 46 diputados del bloque de Netanyahu. Pero entre las formaciones que se decantaron por el exjefe del Estado Mayor figuran los partidos árabes israelíes, de los que no quieren depender ciertos sectores del bloque opositor.
Después de los comicios, Herzog había expresado su preferencia por un gobierno de unidad nacional que reúna a los israelíes judíos de todo el espectro político. Netanyahu también reclamó un gobierno de unidad, pero la oposición insiste en que el primer paso debe ser su salida.
Con casi dos décadas en el poder de forma intermitente, el dirigente conservador es el primer ministro que más tiempo ha estado en el cargo en la historia de Israel.
Si es desbancado, podría enfrentarse a penas de cárcel por varios casos de corrupción que penden sobre él. También es objeto de una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por la guerra en Gaza.
La alianza con los partidos árabes genera roces dentro del bloque opositor, porque los sectores más a la derecha no ven con buenos ojos que el gobierno dependa de esas formaciones. AFP