El líder opositor israelí Gadi Eisenkot obtuvo, al cierre de la ronda de consultas del presidente Isaac Herzog, más apoyos que el primer ministro Benjamín Netanyahu para formar gobierno.
Herzog anunció ayer jueves que el próximo domingo encargará la formación del próximo Gobierno, después de que Eisenkot obtuviera el respaldo de 67 de los 120 diputados de la Knéset (Parlamento) en la ronda de consultas con los partidos, frente a los 46 de Netanyahu.
“Los resultados de las consultas pueden parecer claros, pero la autoridad que me otorga la ley es determinar quién tiene la capacidad de formar un Gobierno, y eso no está del todo claro, dados los vetos mutuos entre los bloques y dentro de los propios bloques”, puntualizó Herzog en una declaración a los medios al término de la ronda.
El presidente explicó que intentará determinarlo “directa y rápidamente” en conversaciones personales con algunos de los líderes de los partidos, en las que, según dijo, no dejará “piedra sin mover” para “construir un Gobierno estable y bueno para el pueblo de Israel”.
Herzog aseguró que las reuniones con los partidos fueron “abiertas, francas y también incisivas”, y que formuló “preguntas difíciles” para ayudar a los partidos y al público “a liberarse de formas de pensar fijas y abrir su mente a otros caminos”.
Durante las consultas, el presidente planteó a varias formaciones la posibilidad de un “reparto del poder” o de un Gobierno de unidad para evitar una nueva repetición electoral, una opción que rechazaron tanto Yashar! (¡Recto!), el partido de Eisenkot, como Beyajad (Juntos), de los ex primeros ministros Naftali Bénet y Yair Lapid.
Eisenkot recibió el apoyo de su partido, Beyajad, Los Demócratas, Israel Beitenu y de las dos formaciones árabes, la Lista Conjunta y Raam. Netanyahu fue respaldado por el Likud, Shas, Poder Judío y Sionismo Religioso, mientras que el partido religioso asquenazí Judaísmo Unido de la Torá, socio del primer ministro en la coalición saliente, no recomendó a ningún candidato.
El designado dispondrá de 28 días, prorrogables otros 14, para formar una coalición. Si fracasa, Herzog podrá encomendar la tarea a otro candidato, que contará con un nuevo plazo de 28 días sin posibilidad de ampliación.
“Bandera negra”
El Likud consideró ilegítimo un Ejecutivo opositor que se apoye en los partidos árabes, a los que calificó de “partidarios del terrorismo”. “No vetamos a ningún partido sionista. Vetamos a cualquier partido que apoye el terrorismo”, afirmó la ministra de Transporte, Miri Regev, que advirtió de que, si no se forma un “Gobierno sionista amplio”, “ondeará una bandera negra” sobre el nuevo Ejecutivo.
“Quien no puede gobernar es un Gobierno cuya existencia dependa de partidos que apoyan el terrorismo y que niegan la existencia de un Estado judío. Estos son partidos ilegítimos”, añadió el ministro de Educación, Yoav Kisch, que aseguró que su crítica no se dirige “al público árabe”: “Tenemos árabes que votan al Likud”, recalcó El jefe de la coalición, Ofir Katz, fue más allá y afirmó que los diputados árabes “representan más a los terroristas que a los árabes de Israel”.
Kisch acusó al partido de Eisenkot, Yashar! (¡Recto!), de haber eliminado de sus condiciones para formar Gobierno el reconocimiento del grupo palestino Hamás como organización terrorista. “¿Es casualidad? No lo creo. Están preparando el camino para formar un Gobierno con partidarios del terrorismo”, dijo.
El Likud pidió a la oposición “levantar el boicot” a Netanyahu y formar un Gobierno de unidad con “todos los partidos sionistas”. Los representantes del Likud insistieron además en las sospechas de una financiación extranjera “de al menos 100 millones de séqueles” para influir en los comicios, y acusaron a la asesora jurídica del Gobierno de estar “politizada” y de querer frustrar la investigación del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior israelí.
Desde el 29 de octubre, el Shin Bet (servicio de inteligencia interior de Israel) investiga una supuesta financiación extranjera para influir en los comicios, aunque no ha presentado pruebas públicas y la asesora jurídica del Gobierno, Gali Baharav-Miara, rechazó esta semana la petición de su jefe, David Zini, de interrogar a líderes de partidos árabes por falta de pruebas.
Netanyahu pierde aliado. Un partido ultraortodoxo aliado desde hace tres décadas con Benjamin Netanyahu se negó ayer a brindarle su apoyo para que siga como primer ministro de Israel, lo que refuerza las posibilidades de Eisenkot. Se trata del Judaísmo Unido de la Torá (JUT), que forma parte de la coalición gubernamental saliente de Netanyahu y que ya había integrado su primer gabinete en 1996.
Mientras que el JUT recomendó a Netanyahu para el cargo de primer ministro tras las elecciones de 2022, “no ha recomendado a ningún diputado para formar gobierno” esta vez, anunció la presidencia israelí.
El JUT, cuya base está compuesta por judíos asquenazíes, oriundos de Europa central y oriental, es uno de los principales partidos ultraortodoxos, junto con el partido Shass, que representa a los sefarditas, procedentes del norte de África y de los países árabes.
Ambas formaciones se oponen a cualquier conscripción en el ejército para los estudiantes religiosos, un tema que despierta grandes tensiones en Israel, país comprometido militarmente en varios frentes. EFE, AFP
“Impedir el regreso de Netanyahu y su gobierno”
Lista Unificada, el principal partido político árabe de Israel anunció ayer jueves su apoyo a Gadi Eisenkot para intentar formar gobierno, reforzando su posición frente al primer ministro Benjamin Netanyahu. La decisión responde a la “demanda popular de impedir el regreso al poder de Netanyahu y de su gobierno”, dijo este partido en un comunicado. Otro importante partido árabe, Raam, también apoyó ayer jueves al líder opositor. “Tendemos la mano para apoyar los esfuerzos de Gadi Eisenkot y haremos todo lo posible para apartar del poder al gobierno de Benjamin Netanyahu”, declaró el líder de Raam, Mansur Abás.