Una protesta de pobladores obligó ayer domingo a un grupo de militares a tomar picos y palas y participar en el levantamiento de escombros de un edificio derrumbado, cuatro días después de los terremotos en Venezuela que han causado casi 1.500 muertos.
“El país necesita de ustedes. Baja tu arma, baja los plomos”, le grita indignado un hombre a un militar en la zona de Tanaguarena, en el estado La Guaira, la zona cero del desastre.
Decenas de personas que trabajaban en labores de rescate en una construcción siniestrada por los fuertes sismos que azotaron Venezuela el miércoles confrontaron a un grupo de unos 20 militares que estaba en el lugar vigilando.
Alexander Mijares, un comerciante de 26 años que había acudido como voluntario a ayudar en la búsqueda de una amiga que quedó enterrada en ese lugar, explicó a la AFP su estallido de indignación.
Se pegaron a una pared cuando “teníamos que sacar a una persona que estaba muerta y ellos de los más tranquilos en una esquina”, refirió.
“¿Por qué no los trajeron con palas y con picos? ¿Por qué los trajeron con fusil y con armas? ¿Dónde está la guerra?”, protestó. “Son para defender un país”, añadió.
Junto con él, un grupo de personas gritaba a los uniformados. “A mis hijos no me los van a tirar en una fosa común”, reclamó otro hombre en uno de los edificios de Tanaguarena, exasperado por la demora en el rescate de los cuerpos.
Ante la protesta, los militares tomaron las herramientas y comenzaron a remover escombros en busca de sobrevivientes o cadáveres.
Los militares han sido un sector privilegiado bajo los regímenes de Hugo Chávez y de su sucesor Nicolás Maduro. Pilar del poder en Venezuela, la fuerza armada también ha sido un temible instrumento de la represión.
La presidenta interina Delcy Rodríguez había anunciado la militarización de La Guaira y desplegó 14.000 militares y policías en la zona.
También restringió el acceso a personas con un salvoconducto emitido por el gobierno. Centenares de médicos, paramédicos, socorristas y voluntarios se formaron en una larga fila para tramitarlo.
Rodríguez, que asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero, fue abucheada el viernes al llegar frente a un edificio de 22 pisos desplomado en Caracas. “¡Fuera, fuera!”, le gritaron los vecinos. “¡El gobierno no está haciendo nada por el pueblo!”.
Robos y saqueos
No había terminado de temblar la tierra cuando comenzaron los robos y saqueos en la zona más devastada por el doble sismo en Venezuela.
Las denuncias abundan en el estado costero de La Guaira, convertido en una gran montaña de escombros.
En un video en redes sociales, un grupo de personas se pasa cajas de electrodomésticos desde una tienda colapsada; en otros se ven también cajas similares sobre techos de autos o en motos.
También circulan en las redes acusaciones contra policías y militares que supuestamente roban en casas o incluso a los muertos.
La sucursal de una importante cadena de farmacias en La Guaira fue desvalijada, al igual que supermercados y otros comercios. Es una situación que algunos atribuyen al llamado “turismo de la desgracia” y otros al hambre y necesidad que se crean al perderlo todo en un país en crisis crónica desde hace años.
“¿Es justo que nuestro pueblo se coma al pueblo?”, lamenta María Esther Bernal, de 71 años, que alquilaba locales a comerciantes chinos, todos saqueados. “No dejaron ni el papel de las paredes”, resume. “Se llevaron hasta los cables”.
La población no esconde su ira por la lenta y escasa ayuda de las autoridades ante el doble sismo que ya dejó 1.450 muertos y decenas de miles de desaparecidos.
Reclaman no solo en las labores de rescate en La Guaira sino en el mantenimiento de la seguridad y la atención con comida, agua, medicinas.
Las casas tampoco se salvaron. “Aquí no hay nada”, dice a la AFP Zulay de Carvajal, de 72 años. “Nos robaron todo, la ropa... zapatos, ollas, tazas, vasos”.
“Encontramos un desastre”, completa su hijo, Gregory Carvajal, de 37 años. “Nosotros estábamos sacando personas que estaban muertas y en ese momento estaban saqueando, la gente estaba loca, saqueando, llevándose todo”.
En otro barrio de La Guaira, lo mismo. Un hombre encontró a un grupo tratando de desatascar un camión en una casa para llevárselo.
Hay personas que extraen combustible de los vehículos; otros que se hacen pasar por bomberos. Hay denuncias de todo tipo.
Un video que circula en redes sociales muestra a un hombre que expulsa de su casa a un militar y otro funcionario que encuentra esculcando.
“Siguen sacando vainas (cosas), no aguanto”, protesta la persona que graba con su teléfono.
Los funcionarios le dicen que solo comprobaban si había gente. “Fuera, fuera, que me han saqueado todo”.
La Guaira ya había sido devastada en 1999 por lluvias y deslaves que dejaron más de 10.000 muertos. Y esa época “también hubo el fenómeno de la delincuencia”, explica Marino Alvarado, excoordinador de la ONG de derechos humanos Provea. EFE, AFP
EE.UU. envía 200 efectivos y aviones
Estados Unidos reforzó ayer domingo su despliegue en Venezuela para apoyar las labores de respuesta a los terremotos, con el envío de más de 200 efectivos militares, helicópteros y aviones.
El Comando Sur de Estados Unidos informó que entre los efectivos desplegados figuran cerca de 100 integrantes de la fuerza aérea, especializados en gestión de aeródromos, para ayudar al Gobierno venezolano a ampliar de forma segura la llegada y salida de vuelos del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que sufrió fuertes daños tras los terremotos y está operando de manera parcial.
En las próximas 24 horas también llegarán unos 130 marines al puerto de La Guaira, que quedó fuera de servicio. En coordinación con las autoridades venezolanas, los militares estadounidenses trabajarán para “reabrir la terminal portuaria”.