Cómo es la base rusa que registró la temperatura más baja del mundo y será análoga a la futura estación lunar

La estación Vostok está a 3.488 metros de altitud, en el interior de la Antártida, y alberga investigaciones sobre el clima, el lago Vostok y los efectos del aislamiento extremo en el ser humano.

La estación de investigación Vostok, en la Antártida.
La estación de investigación Vostok, en la Antártida.
Foto: Captura O Globo (GDA)/Instituto de Investigación Ártica y Antártica.

La Estación Vostok, instalación científica rusa situada en el interior de la Antártida, volvió a circular en redes sociales este mes a partir de un video difundido por la propia base. El motivo de su fama es un registro que sigue sin ser superado: el 21 de julio de 1983, en plena noche polar, los termómetros del lugar marcaron -89,2 °C, la temperatura más baja jamás medida en la superficie de la Tierra.

Vostok fue fundada el 16 de diciembre de 1957 sobre la meseta de hielo del continente blanco, a 3.488 metros sobre el nivel del mar. Es la estación rusa más alejada del océano en la Antártida y una de las instalaciones científicas más aisladas del planeta: la base más próxima, la Estación Progress, se encuentra a unos 1.350 kilómetros de distancia.

Las condiciones del sitio explican por qué se lo conoce como el "polo del frío" del planeta. La temperatura media del aire en verano ronda los -35,9 °C y en invierno se ubica cerca de los -66,7 °C. La presión atmosférica media anual es de 624,2 hectopascales por efecto de la altitud y la humedad relativa promedio alcanza el 71%. Durante el verano, la baja concentración de ozono puede derivar en una radiación ultravioleta intensa.

Lo que hay debajo de la estación

El calendario también es extremo. La noche polar se extiende aproximadamente entre el 23 de abril y el 21 de agosto, mientras que el día polar va del 21 de octubre al 21 de febrero. En los meses de invierno, cuando el clima impide el acceso, los investigadores quedan prácticamente incomunicados y deben arreglarse con los recursos disponibles en la propia base.

La logística es compleja. El abastecimiento se realiza desde la Estación Progress mediante dos travesías anuales de convoyes de tractores que cubren los 1.350 kilómetros durante el verano antártico. El recambio de integrantes del equipo y el traslado de trabajadores de temporada también puede hacerse por avión, con modelos como el DC-3 BT-67 "Basler Turbo". La severidad del clima, sin embargo, limita el período del año en que es posible mover equipos, suministros y personal.

Buena parte del valor científico de Vostok está debajo del hielo. La estación se asienta sobre el Lago Vostok, el mayor lago subglacial de la Antártida y uno de los mayores reservorios de agua dulce del mundo por volumen, que permaneció aislado de la superficie terrestre durante decenas de millones de años. En febrero de 2012, una perforación alcanzó por primera vez su superficie a 3.769,3 metros de profundidad y permitió obtener testigos de hielo y muestras de agua congelada. El lago fue alcanzado nuevamente en enero de 2014, aunque el proyecto de perforación profunda quedó luego suspendido mientras se buscan métodos ambientalmente seguros para llegar al reservorio.

Frío extremo de Estación Vostok, la estación científica rusa situada en el interior de la Antártida.
Frío extremo de Estación Vostok, la estación científica rusa situada en el interior de la Antártida.
Foto: Captura X.

Por qué Vostok es análoga a una futura base en la Luna

Además de los estudios sobre hielo, clima y geología, la base realiza observaciones meteorológicas, investigaciones vinculadas a la magnetosfera y la ionosfera, y trabajos biomédicos. El aislamiento es, precisamente, una de las claves de esos experimentos: en invierno las condiciones meteorológicas pueden impedir la llegada de ayuda externa, y el personal debe convivir con rutinas repetitivas, espacio limitado, baja actividad física y un entorno hostil.

Esas características convirtieron a Vostok en un ambiente útil para pensar misiones espaciales de larga duración. Especialistas rusos evalúan utilizar la experiencia acumulada en la estación como referencia para una futura base habitada en la Luna. El foco está puesto en los efectos psicológicos y fisiológicos del confinamiento y de la distancia respecto del mundo exterior, con paralelos claros: equipos reducidos, autonomía obligada e imposibilidad de recibir asistencia rápida.

Entre los experimentos desarrollados figuran evaluaciones de la visión, del funcionamiento cardiovascular, del estrés y de la capacidad para ejecutar tareas complejas durante largos períodos de aislamiento. También se realizaron estudios sobre radiación y sus efectos, aunque las condiciones de Vostok no reproducen el ambiente de radiación que se encuentra en la Luna.

Con información de O Globo/GDA

Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.

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