La Confederación Canina Uruguaya (CCU) está trabajando para que las razas de perro de origen nacional “Galgo de Campaña” y “Pequeño Pinscher Uruguayo” sean reconocidas internacionalmente por la comunidad cinológica.
En caso de logralo, no sería la primera vez: La raza nacional del Cimarrón Uruguayo obtuvo su certificación internacional en el año 2017 gracias a otra entidad.
Para estos nuevos casos la CCU ya hizo la presentación formal de las razas ante la Federación Canina Americana (Fecam), de la que se recibió una “primera respuesta positiva”, aseguraron.
También hubo una presentación ante la World Kennel Union (WKU), organización internacional que reúne federaciones de América, Asia, África y Europa. No obstante, para que ellos reconozcan las razas uruguayas, es necesario que primero la Fecam lo haga.
De ahí la importancia de un próximo viaje del presidente de la CCU: el próximo 11 de octubre Matheus de Araújo Machado visitará Guadalajara, en México, para participar de la reunión general de la Fecam.
“Nuestro próximo paso será presentar el segundo pedido formal ante la World Kennel Union, solicitando que ese reconocimiento sea ampliado al ámbito internacional global”, dijo De Araújo Machado a El País.
Si las razas son finalmente reconocidas, significa que podrán participar en exposiciones, registros genealógicos, campeonatos y demás actividades relacionadas con el mundo de la cinofilia.
“Para nosotros no se trata solamente de obtener un reconocimiento en un documento, sino de preservar, ordenar y proyectar internacionalmente un patrimonio cinológico uruguayo”, expresó el presidente de CCU.
Aclarando que no existe todavía un censo oficial de la población de ambas razas, dado que “existen muchos perros que nunca han sido registrados formalmente” estimaron de forma “muy conservadora” que actualmente hay entre 5.000 y 6.000 ejemplares del Galgo de Campaña y entre 7.000 y 8.000 Pequeño Pinscher Uruguayo.
Galgo de Campaña: orígenes y características del perro cazador
La institución viene recopilando estudios sobre las características de los galgos y pinschers nacionales para lograr su certificación.
El Galgo que se pretende llevar al reconocimiento internacional, aseguran, tiene orígenes que se remontan a los siglos XVIII y XIX, cuando colonizadores españoles introdujeron perros tipo lebrel para la caza y actividades rurales.
Con el tiempo estos se adaptaron al campo, se cruzaron de forma natural y desarrollaron resistencia y funcionalidad. De este proceso surge un tipo primitivo conocido como Galgo Criollo, plenamente integrado en la cultura rural de la región.Ya a la mitad del siglo XX, criadores del sur de Brasil impulsaron un proceso para optimizar el rendimiento de la raza en la caza de liebres, buscando añadir velocidad extrema a la resistencia. Eso se hizo cruzándolos con lebreles. Como resultado, se consolidó el Galgo de Campaña: un perro alto, esbelto y atlético.
“La cabeza es proporcional al cuerpo, con cráneo estrecho y hocico largo afinado. Las orejas son de inserción alta y pueden presentarse semi-erguidas o hacia atrás. El cuello es musculoso”, detallaron desde la CCU. Y añadieron: “Tiene pecho profundo y abdomen retraído. Los miembros son largos, resistentes y bien angulados. El pelaje es corto y existe una amplia variabilidad de colores”.
En cuanto a su personalidad, lo describieron como “equilibrado, sociable en grupo, obediente a su guía e independiente en el trabajo”. Es especialista en la caza de liebres y buen compañero en el entorno rural.
Pequeño Pinscher Uruguayo: la evolución del compañero miniatura
En cuanto a la historia del Pequeño Pinscher, se trata de una raza canina miniatura inicialmente introducida desde Europa durante el siglo XX que con el tiempo se adaptó al ámbito doméstico de la región.
A diferencia del Galgo de Campaña, no fue cruzado de forma aislada con otra raza específica -aunque sí hubo una influencia parcial del chihuahua mexicano-, sino que tuvo “un prolongado proceso de selección práctica por propietarios, criadores y seleccionadores regionales que priorizaron ejemplares cada vez más pequeños, expresivos y orientados a la convivencia humana”.
Así, el Pequeño Pinscher Uruguayo, al igual que otras poblaciones de esa especie en otras regiones de Sudamérica, se fue diferenciando del modelo tradicional visto en Europa.
Se define actualmente como una raza toy miniatura de compañía. Es de contextura extremadamente compacta, ligera, activa y expresiva. Tiene un movimiento rápido y ágil, cabeza “proporcionalmente destacada”, expresión alerta y orejas altas.
En su personalidad, es territorial y activo. Logra un fuerte vínculo con su propietario y se adapta fácilmente al ámbito doméstico.
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