El Niño llegará a Uruguay. Este es un consenso entre casi todos los científicos de la meteorología, que concuerdan en que las aguas superficiales del océano Pacífico en la línea ecuatorial tendrán temperaturas superiores a las normales, lo que derivará, por circulación atmosférica, en episodios más frecuentes y más intensos de lluvia. Lo que aún no está del todo claro es qué intensidad tendrá el fenómeno, pero la tendencia va marcando una situación posiblemente peligrosa: sería un "super Niño", cuyo pico se daría entre octubre, noviembre y diciembre
"No hay que ser alarmistas pero tampoco dormirse en los laureles", advierte en diálogo con El País el meteorólogo Mario Bidegain. Explica que la situación es la siguiente: El Niño no viene todos los años ni mucho menos. A veces las aguas tropicales del Pacífico pueden estar en lo que se denomina una fase neutra, una fase fría —lo que se conoce como La Niña y que en Uruguay implica déficit hídrico o sequía— o una fase cálida, que es lo que se aproxima este 2026.
A su vez, esa fase cálida puede tener distintas intensidades. El Niño débil sucede cuando las aguas del Pacífico tropical están entre medio grado y un grado por encima de lo normal. El Niño moderado es entre un grado y un grado y medio. Y El Niño fuerte es entre un grado y medio y dos grados. Bidegain cuenta que en 2015 y 2016 el fenómeno fue todavía más fuerte, "superó largamente los dos grados, llegó a casi tres", y fue tal la intensidad que los meteorólogos lo llamaron "super Niño".
Sucede que para el segundo semestre de este año se espera El Niño pero fundamentalmente para octubre, noviembre y diciembre se prevé un fenómeno que incluso podría llegar a superar la última categorización porque algunos modelos meteorológicos hablan de un aumento de entre 3°C y 3,5° por encima de lo normal para esas aguas.
"Podría ser un evento histórico", indica Bidegain al citar un trabajo del modelo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (la NOAA de Estados Unidos) que mencionan la posibilidad de una temperatura superior a 3° por encima de lo normal. "Es una barbaridad", dice el especialista.
"El Niño Godzilla": cuándo sería la etapa más fuerte del fenómeno
Su colega Nubel Cisneros usa en su espacio en Subrayado la expresión El Niño Godzilla, y habla de "un verano muy llovedor".
Bidegain señala que la fase cálida empezará en julio y que la anomalía seguirá en ascenso hasta el último trimestre del año, que sería el más intenso. Luego empezaría a bajar pero aún se mantendría vigente. "Tal vez El Niño termine a principios de 2027", desliza.
El especialista menciona algunas posibles consecuencias de un fenómeno tan intenso como el que se prevé: inundaciones en ciudades ribereñas, fundamentalmente en el norte, donde se esperan las lluvias más fuertes y frecuentes. Aparte El Niño afectará también el noroeste de Argentina y el sur de Brasil, y por tanto es necesario tener en cuenta las cuencas que llegan hasta esas áreas del continente. Otros efectos negativos pueden aparecer en la agricultura y el turismo.
"Hay que irlo viendo. De momento la conclusión es que va a haber El Niño y la duda, parados en mayo de 2026, es en cuanto a la intensidad del fenómeno. Por lo que se ve, y a pesar de que estamos en una ventana de incertidumbre, lamentablemente todo apunta a que será un Niño fuerte o Superniño", acota.
José Serra mantiene precaución sobre la intensidad de El Niño que llegará en el segundo semestre
Otro meteorólogo, José Serra, coincidió días atrás en diálogo con El País en que "es factible el fenómeno del Niño" entre la primavera y el verano, pero se trata de un pronóstico basado en modelos meteorológicos, que por representar tendencias tienen amplios márgenes de error.
"El Niño trae como consecuencias un superávit en las precipitaciones, mayor humedad en la atmósfera, lluvias copiosas y abundantes, posiblemente lleven a inundaciones. Ahora, el potencial energético del fenómeno del Niño dentro de seis meses la verdad que lo pongo en duda", dijo, aunque agregó que el calentamiento global "llevaría a pensar que se agrave El Niño y sea más potente que otros".
"Tenemos que ser extremadamente cuidadosos porque imaginemos que solo nos basemos en los modelos, que esto no se llegue a cumplir y estemos potenciando una situación que no es tal. Entonces, lo que opino es que hay que tener mucho cuidado y ser cautelosos: podría llegar a darse pero de momento estamos muy lejos de que ese fenómeno sea tan potente", indicó.
Sobre cómo el calentamiento de las aguas del Pacífico se traduce en lluvias en Uruguay, Serra graficó la situación con un "río atmosferico" que se mueve de la parte ecuatorial del océano, "pasa por la selva amazónica y llega al sur de Brasil". "Eso por circulación atmosférica nos da un aporte muy alto de humedad que a veces se traduce en precipitaciones", explicó.
En este caso, a diferencia de lo que a veces sucede, se favorecería la aparición de frentes cálidos que llegan desde el norte y van hacia el sur, y que tienen características distintas a los frentes fríos, que ingresan con una trayectoria inversa.
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