El 26 de octubre de 2023, la pediatra Soledad Barrera ingresó a quirófano para que le extirparan la vesícula. Lo que parecía una operación de rutina, terminó en desgracia: Soledad entró en paro cardiorespiratorio, ingresó a CTI en estado vegetativo y 10 meses después murió. Por este caso, fue condenada por malapraxis la anestesista de la operación, Inés Miralles, a través de un proceso abreviado, por un homicidio culposo e inhabilitada por el Ministerio de salud Pública (MSP) a ejercer la profesión por un lapso de cinco años.
Sin embargo, la ministra de salud Pública, Cristina Lustemberg, decidió rebajar la inhabilitación a 3 años, lo que provocó denuncias y planteos políticos.
Miralles rompió el silencio este martes, en entrevista con Informativo Carve (Radio Carve) y dio su versión de lo que ocurrió durante la operación de Barrera, respondió sobre su vínculo con la ministra Cristina Lustemberg y negó tener adicción al fentanilo.
“Creo que no fui yo y varios tenemos identificados a los responsables, pero no hay pruebas; así como no hay pruebas para inculparme a mí”, aseguró, a pesar de que firmó el acuerdo abreviado aceptando la culpabilidad de los hechos.
La versión de la anestesista sobre la muerte de Soledad Barrera
Consultada por cómo fue el día de la operación, Miralles quiso recalcar que aunque se diga que es una operación sencilla, está considerada de “riesgo medio”. La anestesista aseguró que antes de la intervención el proceso fue rutinario y una vez en quirófano le realizó a la paciente un electrocardiograma, revisó la presión arterial “y todo con el ayudante de anestesia”, enfatizó.
Miralles explicó en la entrevista que ese día no se sentía bien. Había empezado su turno a las 7:00 de la mañana y eran las 20:15. Había atendido procedimientos “uno tras otro” y no le había dado tiempo de parar, aseguró. “Mi compañera que me podía relevar tenía que asistir una cesárea”, detalló, por lo que decidió quedarse a asistir en esta operación antes de irse a su casa.
La operación, según la anestesista, comenzó con normalidad. “Se aplica fentanilo, luego propofol y relajación muscular”. Un primer dato que Miralles quiso desmentir fue que el carro de anestesia estuviera apagado: “Si no hubiese estado prendido, a los 5 minutos Soledad hubiera entrado en paro y no se habría hecho la cirugía”.
Minutos después, Miralles se retira del quirófano. “Se hace neumoperitoneo, ponen en posición a la paciente y le aviso al ayudante: ‘me voy un segundo al baño a mojarme la cara y vuelvo’. Cuando llego, dos o tres minutos, lo veo al ayudante de anestesia sentado enfrente al monitor”, aseguró.
La versión de Miralles no coincide con la primera declaración dada por el ayudante, Alejandro Aguiar, quien el 4 de enero de 2024 dijo “que estima que fueron entre 5 y 10 minutos la ausencia” de la anestesista, según recogió Informativo Carve.
En tanto, otro médico que participó de la intervención, declaró el 21 de diciembre de 2023 que el estado en el que quedó Soledad Barrera muestra “signos inequívocos de un agravio encefálico severo” y que los “hechos no concuerdan con relato de reanimación inmediata y exitosa de 4 minutos“.
“Esa declaración me llama muchísimo la atención, porque había un colega de él reanimando conmigo”, aseguró Miralles y apuntó que al momento de darse cuenta de que la paciente hizo una bradicardia y luego un paro “el ayudante de anestesia no llegaba más” y solicitó ayuda de otros colegas, por lo que entraron a quirófano un anestesista y un intensivista.
La anestesista aseguró que, antes de la bradicardia —afección en la que el corazón late más lento de lo normal— no hubo hipoxia —falta de oxígeno—, dado que la paciente “saturaba al 100%”: “Si yo no le hubiese abierto el oxígeno la cirugía no empezaba”, remarcó.
¿Qué pasó después del paro de Soledad Barrera?
Soledad Barrera fue extubada y, en vez de ir directamente a CTI, quedó en la sala de recuperación. Sobre la decisión de extubar a la paciente, la anestesista explicó que “en una cirugía en paro de corta duración, la decisión de extubación está en el anestesista”. “Hemos extubado cientos de paros cortos. Cuando no requiere drogas, no hay ninguna contraindicación para extubar”. En tanto, sobre por qué la paciente no fue directamente a CTI, Miralles aseguró que la nurse nunca le avisó que la cama estaba pronta.
Otra inconsistencia del caso fue la ficha del procedimiento. Al día siguiente de la operación, el jefe de anestesistas del SMI le escribió un mensaje a Mirelles recalcándole que la hoja estaba incompleta, no tenía fecha, ni detalles de lo ocurrido.
Miralles se excusó en la vorágine del día. “El intensivista me dice ‘tenemos que hacerle una tomografía antes de ingresarla a CTI’, yo la llevo al tomógrafo y la devuelvo. Entre toda la locura se me pasó. Yo le puse al jefe: ‘Tenés razón, imaginate la locura, esto me agarró de sorpresa’”.
Acusaciones por adicción al fentanilo
La anestesista también fue consultada por los rumores de que es adicta al fentanilo. “En medicina pasa que empezamos un rumor y se va llenando las instituciones”, apuntó la mujer y negó tener una adicción.
Según Miralles, el jefe de anestesistas le dijo que había escuchado el rumor “unos dos meses antes” de que le consultara. “Si era adicta, ¿qué estaba esperando, que matara a alguien?”, respondió la mujer.
Esta sospecha también hizo saltar las alarmas por el procedimiento durante la operación de Soledad Barrera. La receta de la operación, firmada por ella, es por 5 ampollas de fentanilo, mientras que en la operación se usaron 3.
“En la propia investigación, veo la receta y la letra no era mía. A la semana me llaman a decir que el ayudante de anestesia había reconocido que la letra era de él. Yo firmé, pero él puso la cantidad de ampollas”, explicó la mujer.
Sobre la falta de las dos ampollas que no se usaron de fentanilo, Miralles lamentó que solo se la investigara a ella: “La nurse es la encargada de la administración de drogas, ¿por qué no se hizo investigación para ver qué pasó con las dos ampollas faltantes?”.
“No sentía garantías”
Miralles llegó a un proceso abreviado con la Justicia, aceptó su culpabilidad, y fue condenada por homicidio culposo. Consultada por qué, si tiene todos estos argumentos, llegó a ese acuerdo, la anestesista habló de “falta de garantías”.
“Durante el proceso no sentía las garantías de Fiscalía. Ninguna pericia fue tomada en cuenta. Veía que, presentara lo que presentara, no iba a ser suficiente. Cuando hay falta de garantías, lo mejor es optar por lo menos malo”, expresó.
En tanto, dijo que la propia jueza, María Noel Odriozola, durante la audiencia, le pidió que no firmara.
“Creo que no fui yo y varios tenemos identificados a los responsables, pero no hay pruebas; así como no hay pruebas para inculparme a mí. Las lesiones encefálicas aparecieron después. No todas las lesiones fueron evolución”, apuntó.
“A veces la paciente puede tener un nuevo paro. Pedimos las cámaras de CTI y tampoco nos las dieron”, agregó.
Vínculo con la ministra de Salud, Cristina Lustemberg
Finalmente, Inés Miralles fue consultada por su vínculo personal y el de su hermana, Matilde Miralles, tanto con la ministra de Salud, Cristina Lustemberg, como con la directora general de coordinación del MSP, Zaida Arteta.
“Mi hermana toda la vida se dedicó a la política gremial, obviamente conoce a Zaida Arteta. Pero históricamente estuvieron en listas opuestas”, explicó. “Yo no tengo ningún tipo de contacto con la ministra y mi hermana tampoco”, agregó.
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