La Encuesta de Nutrición, Desarrollo Infantil y Salud (Endis), realizada en 2024 por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y otros organismos, y presentada este lunes, arrojó que el 44,1% de los adolescentes de entre 10 y 14 años tiene sobrepeso u obesidad, lo que constituye el “principal desafío nutricional infantil y adolescente en Uruguay”.
El porcentaje de adolescentes con sobrepeso u obesidad aumentó siete puntos porcentuales desde 2013, cuando se situaba en el 36,8%. Casi dos de cada diez tienen obesidad (14,6%) u obesidad severa (2,9%).
La prevalencia del sobrepeso u obesidad es mayor en varones (45,6%) que en mujeres (42,6%), aunque la diferencia es “moderada”. Además, se observa una leve disminución de estos indicadores a medida que aumenta la edad.
Sin embargo, casi dos de cada tres jóvenes (63,4%) se autoperciben con un peso adecuado. Entre quienes buscan bajar de peso, el 11,4% dijo haber ayunado durante 24 horas o más, una práctica con mayor prevalencia entre las mujeres.
En cuanto a la distribución territorial, no se registran diferencias entre Montevideo y el interior. Si bien el sobrepeso u obesidad afecta a todos los estratos socioeconómicos, hay una mayor prevalencia en los hogares de mayores ingresos.
El 41,9% de los hogares experimentó algún nivel de inseguridad alimentaria, que implica no acceder regularmente a alimentos “inocuos y nutritivos” para llevar una vida saludable. Esta situación es más frecuente en los hogares del interior. Del total de hogares, el 15,5% experimentó inseguridad alimentaria moderada o severa.
Este fenómeno aumenta a medida que disminuyen los ingresos. Mientras que el 69,8% de los hogares más desfavorecidos (tercil 1) experimentó inseguridad alimentaria, en el tercil 3 (el más favorecido) el porcentaje fue del 13,7%.
Por otro lado, solo el 38% de los jóvenes cumplió con la recomendación de realizar una hora diaria de actividad física moderada o intensa. El cumplimiento fue mayor entre los varones (47%) que entre las mujeres (29%), así como en los hogares más favorecidos y en Montevideo.
La Endis 2024 también señaló que el 27,7% de los jóvenes no alcanza el promedio de sueño adecuado para su edad y que el 50% presenta un nivel alto de jetlag social (desfase entre los horarios de sueño).
“El horario matutino de clases afecta negativamente la duración del sueño y aumenta el jetlag social”, indicó el informe.
En relación con la salud infantil, el 96,6% de los jóvenes asistió a los controles de salud y casi dos de cada diez consumen algún tipo de medicamento a diario. Además, el 22,1% tiene una enfermedad crónica no transmisible, entre las que predominan las respiratorias.
El 10,9% de los jóvenes presenta un nivel clínico de sintomatología emocional internalizada, como ansiedad, depresión o retraimiento. En cuanto al uso de psicofármacos, el 5% consume tranquilizantes y el mismo porcentaje, estimulantes. La edad promedio de inicio del consumo de ambos tipos de medicamentos es de ocho años.
Por otro lado, el estudio arrojó que el 34,5% de los jóvenes de entre 10 y 14 años fue sometido a al menos un método de disciplina violento, principalmente agresiones psicológicas, durante el mes previo a la encuesta.
El 8% indicó haber sido víctima de bullying en los dos meses previos a la encuesta. De ellos, casi ocho de cada diez sufrieron situaciones de acoso frecuentes. La victimización fue más común entre los varones, en los hogares de menores ingresos y entre los jóvenes de menor edad.
La Endis 2024 fue realizada por los ministerios de Desarrollo Social y Salud Pública, y el Instituto Nacional de Estadística (INE), con el apoyo de la Universidad de la República y Unicef.
La encuesta longitudinal supuso el seguimiento de una misma generación durante la última década, a través de cuatro rondas (2013, 2015, 2019 y 2024). En la cuarta ronda del estudio, que es la que se presentó este lunes en Presidencia, participaron 2.229 niños y adolescentes de entre 10 y 14 años, residentes en localidades de 5.000 o más habitantes de todo el país.
De ese grupo, 1.078 participaron en las cuatro rondas correspondientes a la cohorte iniciada en 2013. El resto no completó el seguimiento debido a cambios de domicilio, dificultades para ubicar a los participantes o la decisión de sus familias de no continuar, se indicó.
“Tenemos que hacer más”
“Tenemos que hacer más”, dijo la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, en conferencia de prensa. La jerarca llamó a no quedarse únicamente en las presentaciones, que valoró como un insumo importante para diseñar políticas públicas “basadas en evidencia”, sino a trabajar de forma “mucho más coordinada”.
“Hay una orientación del presidente de la República, desde el día uno de esta gestión, que es colocar el tema de las infancias y las adolescencias en el centro de la agenda pública y la política pública. Estamos haciendo cosas en esa dirección desde distintos organismos”, añadió el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila.