LA TRANSICIÓN

Vázquez y Lacalle viajan juntos a la asunción de Fernández y le dan un mensaje a la región

Fueron competidores en la elección de 2014 y desde ese momento tienen una mala relación. Pero borraron sus diferencias y ahora trabajan en conjunto por el futuro de Uruguay.

Tabaré Vázquez junto con Luis Lacalle Pou. Foto: Leo Mainé.
Tabaré Vázquez junto con Luis Lacalle Pou. Foto: Leo Mainé.

En diciembre de 2015 los argentinos tuvieron a un presidente por unas horas y los periodistas debieron coleccionar hasta tres acreditaciones para cubrir de forma completa el cambio de mando por las diferencias entre el gobierno saliente y el entrante.

En aquella oportunidad Mauricio Macri asumió el mando sin el traspaso natural de la banda presidencial de su predecesora Cristina Fernández de Kirchner. Federico Pinedo quedó “en ejercicio del Poder Ejecutivo” sin que se ocupara el cargo de presidente de la Nación hasta la jura de Macri doce horas más tarde.

La relación entre los dirigentes de distintos signos políticos no es la mejor en varios países de la región. Por eso, cuando Macri le devuelva hoy el poder al kirchnerismo y asuma el nuevo presidente Alberto Fernández, el mandatario brasileño Jair Bolsonaro estará ausente. Las rispideces se ven en otros tantos países latinoamericanos, que en varias ocasiones interponen los posicionamientos políticos personales a la diplomacia y la institucionalidad.

Pero eso no pasa en Uruguay. Hoy el presidente Tabaré Vázquez y el presidente electo Luis Lacalle Pou jugarán en equipo. Ambos tienen previsto viajar desde Montevideo a Buenos Aires para participar de la ceremonia de cambio de mando del gobierno argentino.

Fueron competidores en la elección de 2014, y desde ese momento tienen una mala relación, sin diálogo alguno e intercambiando críticas a través de los medios de prensa. Uno defendiendo su mandato, tildando de “pompitas” al senador opositor, y este remarcando una y otra vez que el jefe de Estado se había quedado sin agenda ni ganas de trabajar por el país. Pero ahora las pasadas de facturas quedaron a un lado y, cuando las urnas de votación se abrieron el domingo del balotaje y se confirmó cuatro días después el triunfo electoral del líder del Partido Nacional, la institucionalidad del país y los valores democráticos y republicanos primaron antes que las personas.

Vázquez y Lacalle borraron sus diferencias, y ahora trabajan en conjunto por el futuro de Uruguay. Por eso el actual mandatario le prometió una transición de gobierno ordenada, transparente, y lo invitó a subirse al avión presidencial para viajar juntos.

A la hora 10 comienzan los actos oficiales de la asunción de Alberto Fernández. Foto: EFE
A la hora 10 comienzan los actos oficiales de la asunción de Alberto Fernández. Foto: EFE

La foto es más que relevante en las turbulencias políticas que vive la región. Dos políticos con ideologías distintas, por momentos opuestas, dos líderes partidarios que no ahorraron en críticas mutuas, dos dirigentes de generaciones diferentes, dos elegidos por la ciudadanía para comandar un país con más diferencias que coincidencias, se juntan para representar a Uruguay en una transición de mando.

Pausa porteña.

Lacalle Pou hace una pausa en las reuniones de trabajo para conformar su gabinete. Su última visita a la capital argentina fue para disertar ante un grupo de empresarios de “peso” en el almuerzo organizado por los empresarios Juan Carlos López Mena (Buquebus) y Alejandro Bulgheroni. Allí prometió que, si ganaba la elección como ocurrió, bajaría los costos para hacer más rentables las inversiones.

La tarea del líder blanco no será sencilla, ya que la administración saliente le deja un alto déficit fiscal y el trabajo de ajustar las tarifas públicas que no hará en enero como solía realizar en cada año.

Una “complicación” bastante más sencilla que la que le tocará al presidente argentino entrante Fernández. El nuevo mandatario ya está planteando la posibilidad de tener que caer en default por el peso de la deuda externa. Esa tensión se vive en el microcentro de la capital porteña. En medio de las tareas de organización del acto, diferentes grupos de manifestantes se reúnen a lo largo de la Avenida de Mayo. Trabajadores de espectáculos públicos reclaman con bombos y megáfonos aumentos salariales que dicen tener postergados, otra montonera de gente corta la Avenida de Mayo para exigir el reintegro de planes sociales para familias de clases bajas, y más adelante un grupo de defensores de causas aborígenes exige en Argentina el retorno del boliviano Evo Morales a su país.

Todo en medio de una ola de calor que golpea la capital porteña. Los organizadores de las diferentes marchas calman la sed de sus militantes con helado congelado en bolsitas.

Mientras, los diferentes grupos peronistas preparan la fiesta de este martes. “Bienvenidos Alberto y Cristina. Todos unidxs triunfaremos”, dice -con lenguaje inclusivo- el gigante cartel de Unión del Personal Civil de la Nación, a los pies de la imagen de Evita Perón en el edificio del Ministerio de Salud.

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