Sanguinetti destaca el “enorme triunfo personal” de Lula y advierte por una posible luz amarilla en el horizonte

El expresidente dijo que, debido al alto déficit fiscal y nivel de endeudamiento de Brasil, es necesario un ajuste económico que podría repercutir en la relación cambiaria entre Uruguay y el país norteño.

El expresidente Julio María Sanguinetti
El expresidente Julio María Sanguinetti
Darwin Borrelli

Para el gobierno de Yamandú Orsi, así como para el Frente Amplio, la remontada electoral y posterior victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en segunda vuelta fue la noticia de política internacional más celebrada por el oficialismo en lo que va de 2026. A sus 80 años, el dirigente brasileño logró la reelección y se encamina a presidir Brasil por cuarta vez, tras haber llegado por primera vez al gobierno en 2003. Con una extensa trayectoria política, Lula se consolidó como uno de los principales referentes de la izquierda latinoamericana y la disputa electoral con Flávio Bolsonaro no fue ajena a Uruguay este domingo.

Hubo expresiones de jerarcas de primera línea del gobierno que celebraron la victoria de Lula, como las del secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, y el prosecretario, Jorge Díaz. Orsi, por su parte, fue uno de los primeros mandatarios en saludar al dirigente brasileño, a quien definió como “un amigo”.

“Acabo de comunicarme con el presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, un amigo. Lo felicité por el triunfo y por la fiesta democrática que representa un proceso electoral”, escribió el presidente uruguayo minutos antes de las 22 horas.

El primer viaje de Orsi como presidente electo había sido, pocos días después del balotaje, precisamente a Brasil, donde mantuvo un encuentro con Lula.

Por su parte, consultado por El País, el expresidente Julio María Sanguinetti consideró que el resultado electoral de este domingo implicó un “enorme triunfo personal de Lula como líder”, a partir de una “comunicación vigorosa” que logró volcar la abstención de la primera vuelta hacia un voto favorable al histórico referente del Partido de los Trabajadores (PT)

“Mientras Bolsonaro agitaba el fantasma de un Lula viejo, el presidente de Brasil, en cambio, agitaba el fantasma de la supresión de todas las políticas sociales. Esa idea repercutió y hubo un voto anti-Bolsonaro, fundamentalmente por ese aspecto”, resumió.

No obstante, el exprimer mandatario puso sobre la mesa algunas preocupaciones que tiene a futuro. En esta dirección, valoró que la victoria de Lula para Uruguay representa la continuidad del buen relacionamiento que hay entre ambos países, que se ha mantenido incluso durante la administración de Jair Bolsonaro.

“El Mercosur va a seguir en el mismo estancamiento, con la notoria distancia entre Lula y Milei. Habrá que ver ahora si en política exterior hay alguna variación gradual que lo aproxime a Estados Unidos. Eso creo que va a ocurrir, pero también Brasil va a vivir un tiempo económico muy complejo. Tiene prácticamente un 10% de déficit y eso tiene que llevar a Lula, le guste o no, a algún tipo de ajuste. Tampoco va a poder aumentar la deuda externa que anda por encima del 80%. No sé cuánto esto podrá repercutir luego en la relación cambiaria Brasil – Uruguay. Ahí puede haber alguna luz amarilla en el horizonte”, advirtió Sanguinetti.

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