Un caso de 2023, que tiene en el centro a una anestesista, condenada a fines del año pasado por la Justicia tras cometer mala praxis y un año antes por el Ministerio de Salud Pública por la misma razón —hoy está inhabilitada para ejercer como médica— volvió al tapete en estos días al conocerse una decisión política adoptada por la ministra Cristina Lustemberg. La jerarca entendió que la sanción de inhabilitación contra la profesional era excesiva, y con fecha 2 de febrero resolvió que la pena fuera de tres años en lugar de cinco.
Esto generó dos reacciones concretas: primero, la renuncia en masa de gran parte de los integrantes de la Comisión Honoraria de Salud —que investigó lo ocurrido y determinó la sanción luego de constatar que la paciente, Soledad Barrera, sufrió una "muerte evitable"— y una postura crítica de la oposición, particularmente de la bancada del Partido Nacional, quien consultó a Lustemberg al respecto en su comparecencia este martes a la comisión de Salud Pública de la cámara alta.
Y ahora se sumó una tercera reacción: la indignación de Rosario Barrera, la madre de la víctima, una pediatra de 41 años que el 26 de octubre de 2023 se sometió a una intervención quirúrgica de rutina —tenía que extraerse la vesícula— pero nunca más despertó: antes de morir, estuvo 10 meses en estado vegetativo.
La Justicia condenó a la anestesista a dos años de libertad a prueba —con arresto domiciliaria parcial durante los primeros ocho meses—, un castigo que Barrera consideró siempre insuficiente, y así se lo manifestó en su momento al fiscal del caso, Fernando Romano, que pactó esta pena —y sus condiciones— con la defensa de la médica, con quien firmó un acuerdo abreviado.
"Hay que tener en cuenta que esta mujer mató a mi hija, aunque en un primer momento dijo que no había hecho nada y apuntó contra el cirujano que la operó. Pero después salió a decir que ella sí era culpable, y ahora disfruta de sus días mientas yo no puedo hacerlo", dijo Barrera, quien no pudo mostrarse más contraria a la decisión de Lustemberg, que este martes ante los senadores reafirmó que, "asesorada" como dijo estarlo, no va a cambiar de opinión.
"No entiendo la decisión que tomó —siguió Barrera, en conversación con El País—. Y no entiendo tampoco a la gente. Mi hija (pediatra) la tenía en un pedestal a Lustemberg, ¿y ahora ella hace que le bajen la pena a quien mató a mi hija? No entiendo por qué son así las cosas de la vida. Las personas que uno piensa que van a actuar mejor, terminan actuando peor".
Barrera volvió a lamentar el tiempo de condena que recibió la médica, y lo que este caso, entiende, habla del sistema sanitario y judicial. "La Justicia y la medicina están muy mal... Yo lo único que recomiendo a la gente es que se cuide".
Respecto a qué decisión tomará a partir de ahora, si es que puede tomar alguna, respondió que se asesorará. "Voy a ver qué puedo hacer. Si pudiera bajar la resolución de la ministra, lo haría. Porque la decisión no fue de ella, en realidad, sino de un grupo de médicos honorarios, de los cuales la mayoría renunció, lo que demuestra lo desacuerdo que estaban".
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