“La democracia liberal no ha estado nunca ‘instalada’ en América Latina, lo que se inauguró fueron proyectos de democracia que están en desarrollo. Ninguna democracia de América Latina está consolidada, quizás con la excepción de Uruguay”. Con esa definición, que destaca al país como una posible excepción regional, comienza una nueva edición del Latinobarómetro, divulgada este viernes.
Según el estudio de opinión pública, en la última década se ha producido un retroceso de los proyectos democráticos en la región, en un contexto en el que, en algunos países como El Salvador, se ha impuesto la “preexistencia de actitudes iliberales”.
Con respecto a Uruguay, el informe señala que es el segundo país de la región con mayor apoyo a la democracia, con 64%. En primer lugar se ubica Argentina, con 73%, mientras que Costa Rica y Chile aparecen en el tercer y cuarto lugar, respectivamente, con 63%.
No obstante, el trabajo señala que, respecto de 2024, el apoyo a la democracia en el país cayó seis puntos porcentuales, al pasar de 70% a 64% en 2025-2026. En tanto, Guatemala (35%) y Brasil (41%) son los países en donde menos apoyo a la democracia hay actualmente.
Como contrapartida, 45% de los uruguayos dijeron que no le importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si resuelve los problemas. El apoyo al autoritarismo fue del 13% y 31% opinó que la “democracia puede funcionar sin partidos políticos”. No obstante, 80% dijo que aunque la democracia puede tener problemas, es el mejor sistema de gobierno.
Al momento de clasificar los regímenes políticos e ideológicos que gobiernan en la región, el informe distingue entre cuatro categorías. El Salvador, Venezuela y Nicaragua son definidos como “dictaduras”; Colombia, Chile, Perú y Argentina —“un modelo propio muy particular, de liberalismo populista extremo”, como “gobiernos de extrema derecha”; y México, Brasil, Uruguay y Guatemala, como “gobiernos de izquierda”. El resto de los países es ubicado en el centro o la centro-derecha.
Se destaca, por otra parte, que en los últimos años, mientras se sucedían victorias de la derecha en distintos países de la región, el triunfo del Frente Amplio en 2024 constituyó una excepción, en un contexto de fuerte alternancia en el poder en todo el continente, marcada por “un pragmatismo instrumental de los electores, que se alejan de la ideología”. “La izquierda solo gana en Uruguay en ese período y gobierna en solo cuatro países”, apunta el informe.
El Estado y los impuestos
Otro de los puntos consignados en el estudio refiere a las respuestas de los ciudadanos sobre cuánto hace el Estado por cada uno de ellos. En el caso de Uruguay, se destaca una importante “disminución” en la percepción ciudadana entre 2011 y 2026: cayó 20 puntos porcentuales la proporción de personas que considera que el Estado ha respondido a sus demandas de forma eficaz.
Hace 15 años, el 51% de los uruguayos respondieron que el Estado había hecho “mucho o algo por ellos y su familia en los últimos tres años” y ahora solo el 31% así lo cree.
En referencia a la confianza en que el dinero de los impuestos son bien gastados por el erario o el Estado, 75% de los encuestados en Uruguay respondió que “no”. El promedio de desconfianza en Latinoamérica es del 78%.
En materia de seguridad pública y salud, Uruguay registra algunos de los niveles más altos de satisfacción de la región. En seguridad pública, el 45% de los uruguayos se declara satisfecho con el servicio, solo por debajo de El Salvador, mientras que en salud la satisfacción alcanza el 44%. En cuanto al sistema judicial, la satisfacción alcanza al 31% de los uruguayos, mientras que en el caso de la educación pública asciende al 51% (se ubica por debajo de El Salvador y Costa Rica).
En cuanto a la representación parlamentaria, el 29% de los encuestados en Uruguay dijo sentirse efectivamente representado, un porcentaje que ubica al país en el cuarto mejor lugar de la región. En contrapartida, el 65% respondió que no se siente representado, uno de los guarismos más bajos registrados con niveles similares a los de El Salvador y Costa Rica.
Con respecto a la confianza en las distintas instituciones, según el Latinobarómetro, la Policía y las Fuerzas Armadas son las que registran los mayores niveles. En el caso de los partidos políticos, la confianza alcanza al 23%; en los sindicatos, al 30%; en el Parlamento, al 36%; en el Poder Judicial, al 39%; en el gobierno, al 38%; y en el presidente de la República, al 35%.
Por otra parte, los periódicos registran un nivel de confianza del 38%, la televisión del 41% y la radio del 52%. En el caso de las redes sociales, alcanza al 24%.
En materia internacional, son los uruguayos los más críticos de la región sobre si el “mundo va en la dirección correcta”: solo 18% compartió dicha afirmación. Por otro lado, 27% de los uruguayos consideró que el país sí va en el rumbo correcto.
Sobre la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, el 50% de los uruguayos considera que la batalla “se está perdiendo”, mientras que un 34% entiende que no se les puede ganar. En tanto, apenas un 9% sostiene que se está triunfando.
Por su parte, casi seis de cada 10 consultados manifestó estar preocupado todo el tiempo ante la posibilidad de ser víctima de un delito, mientras que cuatro de cada diez dijo sentir esa preocupación “ocasionalmente o nunca”. A su vez, un 32% afirmó haber sido asaltado, agredido o víctima de algún delito, o que un familiar lo fue, mientras que el 67% señaló no haber atravesado una situación de ese tipo.