El prosecretario de Presidencia, Jorge Díaz, aseguró que "Uruguay es la demostración práctica de que el punitivismo no funciona". En este sentido, afirmó que "cuantos más encerrados hay, peor nos va".
Díaz, quien fuera fiscal de Corte, fue entrevistado en el streaming En Clave País y lamentó la "discusión sobre Bukele" y sus políticas para combatir el crimen en El Salvador. Alertó, por ejemplo, que "la justicia criminal de El Salvador en los índices de democracia del mundo ocupa el lugar 142 en 143 países". "Ojo con idolatrar o poner como ejemplo políticas criminales y de justicia que desde el punto de vista democrático no son buenas", alertó.
"Cuantos más encerrados hay, peor nos va": la crítica de Jorge Díaz al punitivismo
En este sentido, se le indicó el apoyo que suele tener el presidente salvadoreño en encuestas realizadas en Uruguay, pero respondió: "Si nosotros empezamos a hacer las cosas por lo que a la gente le parece... Nosotros tenemos que exponer nuestras ideas, los otros expondrán las suyas, y en el mercado de las ideas la gente va a elegir, pero no cambiar de cabeza o renunciar a principios por creer que a la gente le cae bien".
"Hay que entender, y en esto la población no va a estar de acuerdo conmigo pero lo voy a decir porque estoy absolutamente convencido, que las políticas criminales que se han aplicado en el país en los últimos 40 años han fracasado. Uruguay es la demostración práctica de que el punitivismo, es decir creación de delitos y aumento de penas, no funciona", puntualizó.
Díaz, impulsor del Código del Proceso Penal que rige actualmente y cuestionado por ello por parte de la oposición, ironizó y dijo que "el código prodelincuentes hoy tiene 18.000 privados de libertad", o sea que sirvió para encarcelar a miles de personas, aunque "no necesariamente" ese dato sea bueno, porque "los delitos siguen aumentando".
"¿Vamos a insistir con esa política, que además es carísima? Tengo malas noticias, cuantos más encerrados hay, peor nos va", indicó.
Díaz indicó que "la cárcel hoy no es parte de la solución, es parte del problema", porque la mayoría de los que ingresan son "jóvenes, pobres, analfabetos y con consumo problemático de drogas". "Hay que tener una política para esa gente, porque algún día se sale, y en general se sale peor de lo que se entra", manifestó el prosecretario de Presidencia.
"No digo 'no' a la cárcel, el tema es cómo buscamos soluciones inteligentes para aquellas personas que quizás puedan cumplir la pena, no mandarlo para la casa de florcitas, y efectivamente ahí poder trabajar de una forma diferente", señaló.
Así y todo, dijo no ser "neutral en este tema", y sentenció: "No hay nadie en todo el sistema político que haya sido víctima de la inseguridad como yo y mi familia".
Un país armado y la decisión personal de tener un arma tras sufrir un asalto
Consultado acerca de por qué siguen aumentando los homicidios y cómo puede solucionarse el tema, dijo que las cifras vinculadas al último trimestre representan "una mala noticia". "No era lo que esperábamos porque Uruguay invierte, y este gobierno en particular, una suma muy importante de dinero en seguridad. El presupuesto del Ministerio del Interior por año son algo así como US$ 1.300 millones, mucha plata. Los resultados que nosotros esperábamos no eran esto. Partiendo de esa base hay que seguir trabajando para disminuir la cantidad de homicidios".
"Están pasando muchas cosas pero no de ahora. Tenemos un país fuertemente armado, un exceso de armas circulando, legales e ilegales. Contra las legales no tengo nada, de hecho tengo un arma", confesó el prosecretario de Presidencia.
"Después de muchos años de rechazar tenerla, hace un tiempo tomé la decisión por seguridad. Fui víctima de un delito y tomé esa decisión", dijo, en referencia a un suceso ocurrido en Carrasco Norte cuando se dirigía a un cumpleaños.
"No estoy contra las armas legales", reafirmó, aunque mencionó que "hay un montón de armas que fueron legales y devinieron ilegales porque no se regularizaron, porque sus dueños fallecieron y pasaron a sus hijos, y muchas de esas armas de origen legal terminan en el mercado ilegal porque son robadas".
"Hay que hacer un control estricto de las armas y sobre todo de las municiones porque un arma sin munición no sirve para nada. La cantidad de municiones que se gastan en Uruguay es extremadamente alta", expresó Díaz. Afirmó además que el gobierno ha trabajado en proyectos parlamentarios pero "cada vez que hay una iniciativa en el Parlamento determinados sectores se oponen radicalmente".
Agregó que "durante la administración anterior el Poder Ejecutivo del presidente Lacalle Pou aprobó un decreto de armas que liberalizó muchísimo el tema de los calibres y de la tenencia". "Nosotros vamos en sentido contrario porque la enorme cantidad de homicidios se cometen con armas de fuego", añadió.
El mapa del delito: sicariato geolocalizado y por qué las denuncias no bastan
En segundo lugar, reconoció que "hay una disputa por territorio y mercado en bandas criminales", que lleva a un "sicariato". Estos enfrentamientos "están geolocalizados puntualmente" y no hay "un problema de homicidios en todo el país". Mencionó "determinados barrios de Montevideo", además de ciudades "en la frontera con Brasil" y también "un barrio concreto de Durazno". "En otros lugares de Montevideo y el país las tasas de homicidios son bajísimas", deslizó.
Como solución, "fácil no hay nada, si fuera fácil lo hubieran resuelto cualquiera de los diez gobiernos anteriores".
Con respecto al resto de los delitos, cuyas denuncias en general vienen cayendo, Díaz puntualizó precisamente que "lo que disminuyeron fueron las denuncias en términos generales". "Lo dijimos antes cuando no estábamos en el gobierno y lo voy a decir ahora desde el gobierno: la forma científica de medir la seguridad es con las encuestas de victimización. Las denuncias no son una medida cierta de la cantidad de delitos que se cometen en una sociedad. Soy coherente con mi forma de pensar, las denuncias son un dato".