El Ministerio del Interior presentó este lunes el “Anuario AECA 2025: Evolución anual 2013-2025”, elaborado por el Área de Estadística y Criminología Aplicada, que está encabezada por Diego Sanjurjo. El documento detalla las estadísticas criminales del año pasado y algunas modificaciones metodológicas que se decidió llevar adelante.
“AECA amplía nuevamente el conjunto de indicadores tradicionalmente difundidos por el Ministerio del Interior, incorporando fenómenos hasta ahora poco explorados”, comunicó el ministerio.
Entre estos, se incluyen secuestros (cuya incorporación se anunció en enero junto a las extorsiones), muertes dudosas, fuerza letal por parte de las fuerzas del orden, tasa de esclarecimiento de homicidios durante el mismo año, e información sobre presuntos autores de homicidios.
Sobre secuestros, en el anuario se indica que “es un delito de alta gravedad e impacto social” y que, “en el contexto latinoamericano, se vincula en numerosos casos con dinámicas de criminalidad organizada”. Además, se aclara que, a “efectos estadísticos”, el conteo “corresponde a las denuncias y no a la cantidad de víctimas involucradas”, por lo que “cada evento denunciado se contabiliza una única vez, aun cuando pueda comprender a más de una persona privada de libertad”.
Del 2013 a la fecha, el año que más secuestros registró fue 2023, con 24, seguido de 2021 y 2024, ambos con 15. La mayoría son en Montevideo. En 2025, en tanto, se registraron siete secuestros.
Las muertes dudosas refiere a aquellos casos en los que no se identifica “si se trata de un homicidio, un suicidio, un accidente o una muerte por causas naturales”. Según la AECA, “en los últimos años se observa un crecimiento sostenido en la cantidad y la tasa de fallecidos clasificados como muertes de causa dudosa, tendencia que se acentúa especialmente a partir de 2019”. Se catalogaron como dudosas 225 muertes el año pasado.
“Mientras que los homicidios muestran una marcada concentración en varones jóvenes y adultos jóvenes, las muertes de causa dudosa se concentran mayoritariamente en personas de mayor edad, con una proporción significativa de casos en el grupo de 59 años y más, y una distribución por sexo más equilibrada. Este patrón es consistente con la hipótesis de que una parte relevante de estos fallecimientos corresponde a muertes por causas naturales ocurridas sin asistencia médica, en contextos donde no es posible establecer de forma concluyente la causa del deceso”, se explica.
Otro indicador que se incorpora es el uso de fuerza letal por parte de efectivos policiales, comprendidos “tanto los fallecimientos ocurridos en el marco de intervenciones legales como aquellos derivados de un uso abusivo o desproporcionado de la fuerza”.
Las muertes “por intervención legal” -donde la actuación policial lleva a un fallecimiento, pese a haber actuado ajustado a derecho- fueron 14 en 2025, lo que marca un leve descenso con respecto a cifras anteriores: 2020 (21), 2021 (21), 2022 (22), 2023 (19), 2024 (17). Los casos por “ejercicio abusivo de funciones”, en cambio, tuvieron un pico en 2020, con cinco; el año pasado hubo un caso.
Homicidios y tipología “dual”
El ministerio también incorpora una tipología “dual” para los homicidios, lo cual ha sido debatido en el pasado, particularmente cuando en febrero de 2025 el entonces ministro Nicolás Martinelli sancionó al director del Observatorio de Criminalidad, el sociólogo Javier Donnángelo.
“Hubo una discusión muy importante sobre la tipología de homicidios que implementaba el observatorio. Básicamente era una tipología que no era acorde con los estándares internacionales, que daba lugar a muchas confusiones sobre el tema y con la que no estábamos conformes. A partir de ahí, el observatorio implementó una nueva tipología. En este anuario incluimos ambas, sin embargo ni nosotros, ni actores internacionales ni la academia estamos satisfechos y, por tanto, aprovechando que tenemos un consejo asesor muy rico y muy interesante y que colabora mucho con nosotros, uno de los propósitos para este año es elaborar una tipología de homicidios que nos deje satisfechos”, manifestó Sanjurjo en rueda de prensa.
Se trata de la tipología “tradicional”, usada históricamente por el ministerio y la “nueva”, que es criticada por su análisis en cuanto al vínculo con el narcotráfico y crimen organizado.
La original “tendería a sobrestimar la asociación entre homicidios y grupos narcotraficantes organizados, al agrupar bajo categorías amplias hechos que pueden responder a conflictos interpersonales u otras dinámicas no necesariamente estructuradas”. Mientras tanto, la nueva “podría subestimar dicha asociación, en la medida en que adopta criterios más restrictivos para vincular un homicidio a organizaciones narcotraficantes”.
AECA decidió adoptar ambas con el objetivo de “preservar la comparabilidad histórica de los indicadores de homicidio” y contar con una “evidencia empírica adicional que permita evaluar, en el tiempo, sus ventajas, limitaciones y posibles sesgos en relación con la clasificación de los homicidios”.
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