El actual momento de Yamandú Orsi está signado por dos complejidades: una marcada desaprobación de su gestión, según vienen mostrando las últimas encuestas pero, de forma particular, las dos recientes mediciones de Equipos y Factum; y un escenario político de alta tensión con la oposición, que tiene previsto una nueva interpelación para dentro de pocos días —al titular de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone—, además de una actitud parlamentaria de confrontación y permanentes convocatorias a ministros en diferentes regímenes.
Con ese contexto, el presidente eligió hacerse cargo del discurso oficial de este 18 de mayo en el aniversario de La Batalla de las Piedras —cuando es de estilo que la responsabilidad recaiga en algún secretario de Estado.
Es decir, en un contexto de crecimiento económico estancado y de alto déficit fiscal, y en la previa de una Rendición de Cuentas que cada vez suma más presiones por un aumento en el gasto, y con todo esto impactando en la percepción de la ciudadanía, el mandatario decidió tomar él el micrófono y dedicar gran parte de sus 12 minutos de discurso a referirse a la línea de gestión que viene siguiendo desde hace 14 meses y a dar cuenta de cómo continuará parándose ante la arremetida de los opositores.
"Nuestros ministros —dijo luego de reivindicar la "vocación republicana" del Uruguay— concurrirán al Parlamento todas las veces que se considere conveniente, sin importar la reiteración ni frecuencia de los llamados".
El Parlamento, también aprovechó a decir —tras destacar la "imprescindible separación de poderes que garantiza la solidez republicana"—, es el "ámbito de debate republicano por excelencia". Y es allí donde se discutirán algunos pilares fundamentales, según este gobierno, de las conclusiones a las que se arribó en el proceso del Diálogo Social: "Vamos a reformar en la próxima Rendición de Cuentas —anunció— el sistema de transferencias destinadas a la infancia para potenciarlo y comprender a más personas. Vamos a destinar más recursos para combatir la pobreza infantil, (y) va a mejorar la cobertura y focalización, dándoles así mejores herramientas a nuestras niñas, niños y adolescentes para enfrentar un mundo cada vez más desafiante".
También, volvió a anunciar, se legislará para atender el caso de quienes no pueden jubilarse a los 65 años, la nueva edad de retiro que introdujo la reforma previsional del gobierno de Luis Lacalle Pou.
En primera fila escucharon a Orsi la mayoría de sus ministros, y entre la audiencia había algunos diputados —ningún senador— de la oposición, quienes volvieron a escuchar menciones al "diálogo" al que seguirá apostando este presidente. La reacción no fue contemplativa. Uno de los presentes, el legislador nacionalista Juan Martín Rodríguez, opinó, por ejemplo, que a su entender "los resultados de las recientes encuestas han transformado estos actos en la oportunidad ideal para los discursos panfletarios que relatan las 'acciones' que la gente no ve".
El descontento en los números
La idea fuerza del gobierno y de la campaña electoral, sintetizada en el lema: “La revolución de la cosas simples”, no está logrando prender en la población en general, pero particularmente entre los que confiaron su voto nuevamente al Frente Amplio.
El descontento de la militancia frenteamplista es algo sobre lo que viene advirtiendo desde hace tiempo el presidente de la coalición de izquierda, Fernando Pereira, por lo que la última encuesta divulgada por Equipos Consultores —que a esta altura marca una tendencia creciente de la disconformidad del electorado— no fue una total sorpresa en el oficialismo.
Ignacio Zuasnabar, director de Equipos Consultores, lanzó el pasado jueves el último sondeo de opinión pública que reveló datos que en Torre Ejecutiva generaron, evidentemente, preocupación. Mostró que la aprobación de la gestión de Orsi bajó en un año del 41% —a poco de asumir— al 27%, mientras que la desaprobación pasó del 14% al 48% —con un 23% que no tiene opinión—, con lo que se llegó a un saldo negativo de -21.
“Son (luces amarillas) porque los ciudadanos juzgan lo que ven de las políticas públicas, mientras que las expectativas que tienen son superiores a las que estamos registrando hoy. De todas formas, tenemos un rumbo que es bueno y lo que hay que hacer es profundizar en él. La señal de las encuestas es esa: tenemos que poner el pie en el acelerador y hacer que las transformaciones se asienten más fuertemente”, respondió este sábado el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez.
Unas horas antes había reflejado un sentir parecido la vicepresidenta Carolina Cosse, que fue la primera en hablar de "luces amarillas".
Pero uno de los datos que más repercutió en la agenda —aunque ya venía siendo reconocido a nivel político en la izquierda— fue la importante baja en la aprobación y la suba en la desaprobación entre votantes de la propia coalición de izquierda. En este último caso, la desaprobación se duplicó entre febrero y abril, en apenas dos meses.
“En abril, en cambio —señala el informe de la consultora—, la principal variación se produce entre los electores que votaron a Orsi en la segunda vuelta. Si bien el balance en este segmento continúa siendo holgadamente positivo (45% de aprobación y 28% de desaprobación), la medición de abril muestra un deterioro de los indicadores en este segmento, que explica mayormente el cambio global”.
En el segundo mes del año, la aprobación entre los votantes frenteamplistas era del 61%, mientras que apenas un 13% manifestaba desaprobación.
Pero el caso de Equipos no fue el único, por lo que se confirma una tendencia a la baja en la valoración que los ciudadanos están haciendo sobre el gobierno, de acuerdo a lo divulgado por Factum en VTV este lunes a la noche.
A cargo de Eduardo Bottinelli, la consultora presentó un informe en la misma línea que Equipos. Para el segundo bimestre de este año, Orsi cuenta con una aprobación del 29% y una desaprobación del 46%, con un 24% que no sabe o no contesta.
“El clima de aprobación de la gestión del presidente se presenta en un saldo negativo, en un proceso de caída de la aprobación y aumento de la desaprobación sistemático, explicado por un lado por caídas de aprobación entre votantes de los partidos que conformaron la Coalición Republicana y en la última medición también por caída en la aprobación entre quienes votaron al Frente Amplio en las elecciones de octubre de 2024”, resumió la consultora. El saldo negativo es de -17%.
El apoyo a la gestión, de todas formas, sigue siendo muy superior entre los votantes de la coalición de izquierda, que mantienen en 59% una valoración positiva sobre la gestión Orsi y 13% negativa. Entre los de la Coalición Republicana, 76% lo desaprueba y apenas 6% lo aprueba.
No obstante, al igual que lo reflejado por Equipos, lo que marca un cambio es el progresivo deterioro de la imagen presidencial en el primer año de gobierno. Según Factum, en junio de 2025 Orsi contaba con una aprobación de 46% —en el promedio de todo el electorado—, mientras que ahora se ubica en el 29%. En desaprobación, pasó en el mismo período de 22% a 46%.
Lo resaltado, podría decirse, es que en mayo-junio de 2025 el primer mandatario contaba con 82% de aprobación dentro de su partido y que esta fue descendiendo a 59%, en menos de un año. "No es habitual que solo 6 de cada 10 votantes oficialistas aprueben la gestión", señala el informe al respecto.
Lo cierto es que el presidente Orsi “se encuentra en el nivel más bajo de aprobación desde que asumió, donde no sólo registra niveles bajos de aprobación entre los votantes de oposición, si no que ha tenido un descenso de aprobación entre sus propios votantes”.
“Las expectativas de los votantes, la coyuntura económica y la situación internacional, junto con las propias decisiones y mensajes del gobierno en estos temas, han ido mellando la percepción de la opinión pública sobre el desempeño del gobierno y la aprobación del presidente”, concluyó la consultora liderada por Bottinelli.
Para la exvicepresidenta de la República Lucía Topolansky, el gobierno está —de forma paulatina— cumpliendo con lo prometido en campaña, aunque parezca silencioso.
“La consigna principal del Presupuesto era la pobreza en la infancia y en las familias de los niños pobres. El 40% está destinado a eso. Para una madre cuyo niño terminó la escuela —donde había comedor— y ahora ingresará a un liceo o UTU con comedor y (tendrá) la posibilidad de acceder a la Beca Butiá (comedores de educación media), es una oportunidad de oro. Para el niño y para la madre. Eso fue lo que llamamos en campaña, y por lo que la gente votó: ‘La revolución de las cosas simples’”, defendió la referente del Movimiento de Participación Popular.
-
"Buscan estigmatizar al soldado": comandante del Ejército cuestionó críticas basadas en "desconocimiento"
La baja aprobación de la gestión de Orsi obliga al gobierno a "poner el pie en el acelerador", dijo Sánchez
La oposición centra las críticas en Oddone y Lustemberg, los dos ministros mejor valorados del gobierno
Yamandú Orsi y su esposa acudieron al teatro a ver una tragicomedia sobre el delito y los estereotipos sociales
"Es muy raro": desde el FA cuestionan traslado de fiscal que estudia Cardama y supuesta destrucción de documento