La Justicia formalizó ayer por tentativa de femicidio a Federico Lamaita, el jóven de 19 años que apuñaló a una compañera de clase de la misma edad en Facultad de Medicina el pasado 1° de setiembre, desatando una ola de protestas estudiantiles.
El joven pasará 180 días en prisión preventiva mientras se sustancia el proceso, hasta llegar a la sentencia y la pena final. El fiscal de la causa, Luis Pacheco, explicó que este delito no permite alcanzar una condena mediante acuerdo abreviado.
El Código Penal establece en su artículo 312 que el femicidio constituye una circunstancia agravante muy especial del homicidio, con una pena mínima de 15 años de penitenciaría. Cuando el delito queda en grado de tentativa, la normativa dispone que la sanción se reduzca a un tercio de la prevista para el hecho consumado, por lo que el mínimo aplicable es de cinco años de prisión.
Pacheco agregó que en este caso se comprobaron todos los presupuestos para configurar un intento de femicidio: móviles de odio, desprecio, menosprecio y una víctima mujer. A su vez, dijo que ,“el arma empleada, el número de puñaladas recibidas por la víctima, y las zonas vitales del cuerpo a las que fueron dirigidas” dan cuenta que Lamaita tuvo una “intención de dar muerte”.
Los primeros 30 días de la prisión cautelar serán cumplidos por el joven en el Hospital Vilardebó "por recomendación de los psiquiatras forenses", acotó Pacheco.
La pericia psiquiátrica arrojó que el joven es imputable, ya que es "capaz de apreciar el carácter ilícito de sus actos", dijo el fiscal.
De todos modos, el estudio encontró que el joven “posee severas dificultades para autodeterminarse”. De ahí que los psiquiatras forenses recomendaron su internación temporal en Vilardebó.
Fuentes vinculadas al caso dijeron a El País que Lamaita, pese a tener comprensión de los hechos que cometió, sufre de Asperger grado 3, un trastorno del espectro autista. Las fuentes aseguraron que el joven está medicado con fármacos “antipsicóticos” que no tomó el día del ataque.
Según supo El País, en la defensa de Lamaita existe preocupación por el lugar en el que será recluido después de la internación en el Vilardebó, ya que entienden que el joven necesita “tratamiento continuo” y “no hay” cárcel ni clínica que pueda brindarle ese tipo de atención. Este punto será materia de discusión en las próximas etapas del proceso. Además, la defensa pedirá nuevas pericias psiquiátricas para eventualmente determinar su inimputabilidad.
Los hechos
Durante la audiencia de formalización, Lamaita se mostró tranquilo y no hizo uso de la palabra en ningún momento. Su defensa tampoco objetó las pruebas que expuso la Fiscalía.
Lamaita terminó reconociendo los hechos durante la pericia psiquiátrica a la que fue sometido días antes, dijeron fuentes vinculadas al caso.
El titular de la Dirección Departamental Especializada en Violencia Doméstica y de Género de la Jefatura de la Policía de Montevideo, Richard Gutiérrez, dijo que durante la audiencia se confirmó el “vínculo obsesivo” de Lamaita con la víctima.
El joven la conoció en la Facultad de Medicina. Después de entablar amistad, Lamaita comenzó a seguirla en redes sociales y quiso invitarla a salir, a lo que ella se negó firmemente reiteradas veces. Además, las fuentes explicaron que Lamaita buscaba permanentemente “aislarla” del resto de sus compañeros.
De hecho, en el día del ataque logró separarla de otros estudiantes que estaban en el tercer piso del anexo de la Facultad de Medicina (conocido como exAlpargatas). Con la excusa de hablar a solas, los dos quedaron en un pasillo frente al salón 313. Allí sacó un cuchillo de un bolso, se le tiró arriba y comenzó a apuñalarla.
Los compañeros, que habían quedado en un lugar cercano, escucharon los gritos de auxilio de la víctima, corrieron a ayudarla y redujeron al atacante hasta que llegó la Policía. Una vez detenido, un médico dispuso que Lamaita debía ser sometido a una “valoración psiquiátrica”. Por eso estuvo internado en una clínica de su mutualista por casi 15 días sin poder declarar.
En tanto, la víctima se sigue recuperando de las heridas en internación domiciliaria y está recibiendo atención psiquiátrica.
Gutiérrez explicó que Policía Científica llevó adelante varias pericias, entre ellas el análisis de distintos teléfonos celulares. Además, la investigación recogió los testimonios de numerosos estudiantes y personas del entorno familiar, así como declaraciones de exalumnos del liceo Nº 1 de Salinas, a dónde había asistido anteriormente Lamaita.
Los exestudiantes de esa institución denunciaron que el agresor ya había acosado a compañeras en ese centro. En un comunicado público señalaron que existieron miradas invasivas, acercamientos no consentidos, manoseos, acoso por redes sociales y amenazas verbales. Los jóvenes agregaron que el agresor llegó a masturbarse en clase y expresar frases como “hay que matarlas a todas”.
Precisamente, esos testimonios fueron expuestos durante la audiencia para “contextualizar” la “premeditación” y el “odio hacia las mujeres” que terminaron configurando delito de femicidio, dijeron fuentes de la causa a El País.
En paralelo, la Fiscalía avanzará también en una denuncia por acoso contra Lamaita que otra estudiante de la Facultad de Medicina realizó ante la Policía, luego de que el agresor fuera detenido. Las fuentes explicaron que la investigación se centró hasta ahora en el intento de femicidio porque era dónde existían más pruebas para formalizar a Lamaita.
Sumario
El rector de la Universidad de la República, Héctor Cancela, volvió a referirse este martes al intento de femicidio en la Facultad de Medicina (FMED), y los distintos procesos tanto administrativos como legales que están en curso. Una posibilidad es la expulsión del agresor.
El rector dijo en rueda de prensa que el tema se trató en la reunión que mantuvo con el presidente de la República, Yamandú Orsi, y el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez.
Según explicó, la universidad está tramitando un sumario administrativo contra el joven agresor. Luego de la investigación interna, que implica la declaración de los implicados, “se toma una decisión que puede ser muy variada, pero podría llegar a la pérdida de calidad de estudiante".
Cancela añadió que desde la casa de estudios se está apoyando a la víctima y a su familia en su recuperación física y emocional. También se le ofreció ayuda jurídica.
Además comentó que se generaron "denuncias adicionales" luego de lo ocurrido en la FMED. Por ejemplo, se está cursando un sumario en la Facultad de Derecho por una denuncia de acoso sexual en la carrera de Traductorado.
Consultado sobre si existió con Orsi una conversación sobre medidas de prevención, Cancela dijo que es necesario trabajar para un “cambio cultural”. “Pasa por la detección temprana, la posibilidad de que cuando haya actitudes que se puedan ver como fuera de lugar, pueda haber una intervención también desde los docentes y desde los equipos técnicos”, explicó.
Reiteró que al momento no se está pensando en nuevas medidas para el control de acceso, dado que “lamentablemente esto que pasó adentro del edificio universitario podía haber pasado afuera”. Ejemplificó con el caso de la estudiante de Veterinaria, que fue asesinada por un hombre en su pareja en el lugar de trabajo.
“La forma de cambiar esta situación no pasa por que alguien entre o no con un arma en un lugar, sino que pasa realmente por las posibilidades de apoyo a las personas que sufren este tipo de situaciones y la prevención temprana”, cerró.