Caso Jonathan Correa: la Fiscalía pidió 20 años para el padre y relató cómo intentó ocultar el crimen

La acusación sostiene que golpeó al adolescente con un cable, arrojó su cuerpo a una cuneta y acomodó la cama para simular que dormía; ya fue aceptado un proceso simplificado y la defensa tiene diez días para responder.

Hombre esposado
Hombre esposado
Foto: Archivo El País.

La cama de Jonathan Correa (15 años) quedó cubierta con almohadas y sábanas, pero el adolescente ya no estaba allí. Según la acusación fiscal, su padre la había acomodado para hacer creer que seguía durmiendo después de matarlo a golpes y arrojar su cuerpo a una cuneta. Cuando la madre advirtió la ausencia, el hombre aceptó ayudarla a buscarlo. Luego regresó y dijo que lo había encontrado "en una zanja".

La Fiscalía solicitó que el acusado sea condenado a 20 años de penitenciaría por reiterados delitos de violencia doméstica y un homicidio especialmente agravado. En la última audiencia, el juez admitió que el caso se tramitara mediante un proceso simplificado, tuvo por formulada la acusación y otorgó 10 días a la defensa para contestarla. Todavía no se dictó sentencia.

El cuerpo de Jonathan fue encontrado durante la madrugada del 6 de marzo en Flor de Maroñas, el barrio donde vivía y estudiaba. La investigación quedó a cargo de la Fiscalía de Homicidios de 1er Turno, encabezada por Sabrina Flores.

El relato presentado por Fiscalía describe una violencia que se había vuelto sistemática, con golpizas que dejaban moretones y cicatrices en distintas partes del cuerpo del adolescente. La noche del 5 de marzo, su padre tomó un cable y lo golpeó de forma "reiterada y violenta". Su pareja y su hija menor intentaron detenerlo, pero no lo consiguieron. Después, el hombre mandó a Jonathan a acostarse.

“La paliza fue de tal entidad que le provocó la muerte”, expresó la Fiscalía. Según su reconstrucción, cuando el acusado advirtió que el adolescente había fallecido, tomó el cuerpo y lo arrojó a una cuneta. También dejó allí su calzado. Antes de salir, había preparado la cama para disimular la ausencia.

Sobre las 2:30, la madre notó que la puerta de la vivienda estaba abierta. Al acercarse a la cama, cubierta de frazadas, descubrió que su hijo no estaba. Salió y vio a su pareja que regresaba. Tras buscar sin encontrar al adolescente, le pidió ayuda. El hombre accedió y, más tarde, volvió diciendo que Jonathan estaba tirado en una zanja.

Fiscalía dijo contar con testimonios de la madre, familiares y vecinos sobre las agresiones que sufrían Jonathan y su madre. Entre ellos, mencionó a un vecino que escuchó al acusado decir: “Lo maté, lo maté”, y que al salir lo vio con su hijo en brazos. Los testimonios también mencionan amenazas de muerte contra el adolescente y prueba pericial sobre las lesiones.

En la audiencia, a la que accedió El País, también surgió una cuestión vinculada al parentesco. El acusado no había reconocido legalmente a Jonathan, aunque Fiscalía sostuvo que durante toda su vida había sido tratado como su hijo. El juez pidió testigos para acreditar ese vínculo, por lo que deberá realizarse una nueva audiencia.

El crimen expuso también las fallas en la respuesta a las denuncias anteriores. La madre había denunciado al hombre en 2023 y 2024. En noviembre de 2025, la UTU alertó sobre lesiones que presentaba Jonathan. Un informe del Ministerio del Interior detectó actuaciones incumplidas, falta de supervisión y errores en el registro de esa última denuncia.

En junio, la Suprema Corte de Justicia informó que había iniciado un sumario a la jueza Rossana Re Fraschini por su actuación ante las denuncias previas. La presidenta de la corporación aclaró entonces que el procedimiento buscaba determinar si existían irregularidades que ameritaran una sanción.

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