Un hombre de 86 años con alzheimer fue sometido este viernes a una pericia en el Instituto Técnico Forense (ITF), en el marco de la investigación que lo tiene como víctima de un presunto abuso sexual cometido en un residencial de Parque Batlle.
El episodio ocurrió durante la noche del domingo 6 de setiembre, cuando una trabajadora ingresó a la habitación del adulto mayor, encontrándolo tanto a él como a un enfermero con los pantalones bajos. El empleado fue despedido al día siguiente y el establecimiento presentó una denuncia ante la Policía.
El investigado, un ciudadano venezolano de 45 años que llevaba algunos meses en Uruguay, negó haber cometido un abuso. Según declaró ante la Policía, el anciano le estaba mostrando unas erupciones en la piel y él se bajó el pantalón para mostrarle tenía una afección similar.
Sin embargo, la testigo presencial declaró haberlos visto en una posición que evidenciaba el abuso. En ese momento, reprendió a su colega y le dijo que se fuera. El hombre se metió en un baño inmediatamente y luego se retiró.
La familia de la víctima se presentó esta semana ante la Fiscalía de Delitos Sexuales a través de su abogado Joaquín Guadalupe con el objetivo de participar formalmente en el proceso y solicitar nuevas diligencias. También reclamó que se acelere la investigación ante el riesgo de que el denunciado abandone el país.
Entre otras medidas, la defensa pidió incorporar las grabaciones entregadas por el residencial, preservar los registros de los últimos 30 o 60 días, citar a funcionarios y familiares, obtener la historia clínica de la víctima y realizar evaluaciones física y neuropsicológica.
Según relató la hija del hombre a El País (quien prefirió mantener el anonimato), la familia fue informada el día después del episodio y concurrió al residencial. La Policía les indicó que llevaran a su padre a su prestador de salud para que se aplicara el protocolo correspondiente ante una posible situación de abuso sexual.
La mujer aseguró que permanecieron en el centro de salud durante unas tres horas y que a su padre "únicamente le extrajeron sangre para analizar posibles enfermedades de transmisión sexual", pero no le realizaron en ese momento una revisión física. Un día después fue internado y se activó el protocolo a pedido de Fiscalía.
Unas 72 horas después del presunto hecho, se le practicó un hisopado para buscar posibles rastros. La pericia médico-forense se concretó este viernes, luego de ser dispuesta por Fiscalía.
Un relato difícil de interpretar
Días antes del episodio, el hombre había realizado comentarios a algunos familiares sobre supuestos tocamientos. Sin embargo, la familia no logró interpretarlos entonces como el relato de un posible abuso.
Su hija explicó que el alzheimer avanzado lo llevaba también a referirse a situaciones inexistentes, como la presencia de militares o la realización de un juicio. Sus palabras sobre los tocamientos quedaron comprendidas inicialmente dentro de ese contexto.
Además, la familia había advertido un cambio en su comportamiento. La hija aseguró que su padre no quería regresar al residencial cuando tenía salidas puntuales, o que había tenido intentos escaparse. Igual que con sus dichos, llegaron a pensar que este comportamiento iba de la mano con sus patologías.
“Te sentís horrible, pero en ese momento el contexto era incoherente”, explicó la hija sobre los comentarios previos. Además, agregó que su padre fue sacado inmediatamente del residencial y que ven "imposible" volver a institucionalizarlo en este momento. Actualmente, se encuentra bajo el cuidado de su hija.
El caso permanece bajo investigación de la Fiscalía de Delitos Sexuales. Hasta el momento, el trabajador denunciado no fue detenido ni formalizado.
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