EFECTOS DEL CORONAVIRUS EN LA EDUCACIÓN

Primaria: se gana un día más de clases y postergan la extensión horaria

Los científicos que asesoran a Presidencia recomendaron no extender el horario de clases presenciales. Primaria se las ingenió para “ganarle” tiempo a la semana.

Reinicio de clases durante la pandemia del coronavirus. Foto: Leonardo Mainé
Reinicio de clases durante la pandemia del coronavirus. Foto: Leonardo Mainé

El último día antes de las vacaciones escolares, el viernes 17 de julio, en el país había 88 personas cursando el COVID-19. Ayer, a un fin de semana y monedas del regreso a las aulas, había 230 atravesando la enfermedad. El cambio de escenario hizo que los científicos que asesoran a Presidencia aconsejaran no aumentar la carga horaria de clases; un anhelo que habían planteado las autoridades de la enseñanza.

Pero la falta de aprobación de esta extensión -decisión que, según el presidente del Codicen, Robert Silva, “afecta sobre todo a los liceos y UTU que no pueden completar un turno entero- no impidió que las autoridades educativas se las ingeniasen para “ganarle tiempo” a la presencialidad.

En las escuelas de tiempo completo -esas en que la misma maestra está al menos siete horas y media en el mismo centro educativo-, los niños irán los cinco días de la semana. ¿Cómo? La mitad del grupo en la mañana y la otra en la tarde.

En tiempo extendido -los 65 centros que tienen taller por la mañana y clase curricular por la tarde- los niños también irán los cinco días. Pero, en este caso, un subgrupo irá tres veces por semana a talleres y en el contraturno dos veces con su maestra, y el otro subgrupo al revés. Luego rotan.

Eso hace que el miércoles, un día que varias escuelas dedicaban a la limpieza profunda y la desinfección, será capitalizado como jornada lectiva.

En este sentido, el resto de escuelas y jardines (salvo las rurales que tienen un régimen especial de cinco horas y cinco días) usarán el miércoles como comodín. De esta manera, un subgrupo irá a clases tres días en la semana y la otra mitad solo dos. A la semana siguiente rotan, y así.

La ecuación está pensada para que “cada diez días, los escolares completen al menos cinco de presencialidad”, explicó Silva. Y eso no quita el complemento con clases virtuales.

Primaria resolvió que las jornadas escolares serán de tres horas y media como mínimo, y cuatro como máximo.

En la tardecita del miércoles, el Grupo de Asesores Científicos Honorarios (GACH) analizó los pros y contras de un incremento de la extensión horaria. En esa reunión primó la línea más precavida y a la educación le cayó como un baldazo de agua fría. ¿Por qué? “Ni siquiera se autorizaron los internados, por lo cual no pueden funcionar las escuelas agrarias ni los centros de profesores del interior”.

El ministro de Educación, Pablo da Silveira, dijo ayer que “la parte de agregar días es lo más fácil porque se puede hacer sin cambiar los protocolos”. Sin embargo, “aumentar la cantidad de horas de clase por día va a requerir de alguna decisión un poco más precisa, pero estamos yendo en esa dirección”.

Los alumnos uruguayos estaban, previo a COVID-19, entre los que menos horas de estudio tenían al año. De hecho, a los 15 años, edad en que se realizan las pruebas PISA, los estudiantes uruguayos dicen dedicarle a los estudios menos de 50 horas a la semana. En China o Emiratos Árabes, por ejemplo, le dedican más de 70.

Con la llegada de la pandemia, esa falta de exposición al estudio se agudizó e incrementó la brecha (un estudio de la inspección Técnica escolar muestra que en los sectores más desfavorecidos hubo más rezago y menos asistencia). Por eso el consejero del Codicen, Óscar Pedroso, había pedido repensar el sistema, el Codicen en su conjunto le había solicitado al Ejecutivo el cambio de protocolo, y Primaria sugirió la vuelta a la obligatoriedad. Pero estos dos últimos pedidos tendrán que esperar.

Pablo Cayota, exdirectivo del Ineed y director del colegio Santa Elena, tuiteó: “Estamos ante posible catástrofe educativa más allá del esfuerzo de miles de docentes, y de la desidia de algunos. No se sostiene más la no obligatoriedad. Baja asistencia a centros y muy poco tiempo de presencialidad están hipotecando futuro y no se habla de ello. Inequidad al palo”.

Los niños y adolescentes son los que menos contraen y menos transmiten el nuevo coronavirus. De cada 100.000 uruguayos menores de 15 años, solo cinco han enfermado y ninguno requirió hospitalización. En la población adulta, en cambio, la incidencia es entre seis y diez veces mayor.

Por si fuera poco, científicos de la universidad de Pennsylvania, Arizona y Washington confeccionaron un índice de riesgo en las escuelas y explicitaron que, cuidando las distancias y la limpieza, las clases comunes, el deporte sin contacto al aire libre, ir o volver del centro educativo caminando o en bici son de “bajo” riesgo de contagio.

Índice de riesgo relativo en la escuela
Índice de riesgo relativo en la escuela

Las universidades uruguayas, por su parte, preparan una segunda mitad de año con casi todos los cursos a distancia. Los rectores de privadas solicitaron una flexibilización del protocolo, para poder tender hacia la presencialidad más allá de algunas prácticas. Pero por ahora, con 230 infectados activos y seis nuevos positivos ayer, el Ejecutivo no da el aval.

Niños, los menos infectados

El Ministerio de Salud comenzó a hacer públicos, desde ayer, los informes epidemiológicos que elabora cada semana. Las estadísticas muestran que, al 22 de julio, solo 35 menores de 15 años había contraído COVID-19 desde que la pandemia se instaló en Uruguay. Ninguno falleció, ninguno requirió hospitalización y, salvo en dos casos que contagiaron a alguien de su propia familia, ninguno transmitió el virus a otra persona. Un estudio de tres universidades estadounidenses confirma, a su vez, que “siempre que se cuiden las distancias y las normas de higiene”, la mayoría de actividades escolares suponen un “bajo” riesgo de contagio.

Vea la resolución de Primaria

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