Buquebus reconvertirá sus buques y cambiará su flota de ómnibus por eléctricos en 2027

Empresa dio inicio a la operativa del buque eléctrico más grande del mundo, tras inversión de US$ 300 millones, y anunció que descarbonizará su operación en los viajes entre Argentina y Uruguay

Buque China Zorrilla .jpg
Buque China Zorrilla.
Gentileza: Buquebus

Enviada a Buenos Aires

Buquebus lanzó este miércoles en Buenos Aires su nuevo buque eléctrico, China Zorrilla, con una inversión de US$ 300 millones.
Durante el evento de lanzamiento, en el que participaron autoridades de gobierno uruguayas y argentinas, y empresarios de ambos países, el director de Buquebús, Juan Carlos López Mena aseguró que fue “un sueño cumplido”, pero que aún faltan varios por cumplir.
En diálogo con El Empresario, fuentes de la empresa revelaron que el plan de la compañía es invertir en electrificación de los buques y cambiar la flota de ómnibus a eléctricos. El proyecto, que se implementará en 2027, implica integrar unos 33 buses nuevos, según informaron. La cifra de inversión no se quiso compartir.

El primer paso hacia la reconversión de los barcos será buscar la optimización de la energía a través del gas natural licuado (GLN), el mismo sistema que utiliza el buque Francisco, y luego “seguir trabajando con electrificación”, indicaron. En función de la performance del nuevo buque –que comenzó sus viajes comerciales este viernes– se apuntará a “seguir electrificando todo”.

Competitividad

Desde la empresa se sostuvo que el negocio sustentable tiene que ser eficiente y óptimo en términos de operación, por lo que proyectan una “doble ganancia”, desde el lado de la descarbonización y generando ahorros con respecto a los combustibles regulares. Teniendo en cuenta los precios mundiales del petróleo, Buquebus ve esta acción como una ventaja comparativa.

El buque China Zorrilla, que fue construido por el astillero Incat Australia, tiene 250 toneladas de baterías. En su sistema de propulsión eléctrico la energía se almacena en acumuladores que alimentan a los motores eléctricos de alta potencia, finalmente estos accionan ocho “hidrojets”, un sistema de propulsión por chorro de agua.

Para trabajar con este buque, que tiene 130 metros de largo, 32 metros de ancho y la capacidad de transportar a 2.100 pasajeros y 225 vehículos, la empresa invirtió en obras de infraestructura en los puertos de Colonia y Buenos Aires. En ambas terminales se instalaron estaciones de carga capaces de suministrar de 15 a 16 MW de potencia. La inversión en infraestructura fue cercana a los US$ 14 millones.

La inversión global (barco más infraestructura), que asciende a US$ 300 millones, se financió en parte con un préstamo de US$ 107 millones otorgado por Santander Uruguay y por una garantía de US$ 67 millones de la Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial.

Inauguración del buque eléctrico China Zorrilla, en Buenos Aires.
Inauguración del buque eléctrico China Zorrilla, en Buenos Aires.
Analía Pereira

Inversión azul

Carmen Casas, responsable social ambiental de Buquebus, explicó que la financiación del nuevo buque es un caso especial porque se trata de una “inversión azul" (que trabaja por la sostenibilidad de los mares), lo que implica que se enmarca dentro de ciertos estándares a cumplir por parte de la empresa, como la medición de gases de efecto invernadero o de impacto social del proyecto. Según informó Casas, son más de 50 los indicadores que Buquebus debe medir e informar al banco anualmente.

Esta fue la primera Operación Azul del Uruguay, y también la primera en aplicarse al transporte marítimo eléctrico en el mundo.

“Nuestro gran desafío es demostrar que a través de estas acciones sí se puede reducir la huella (de carbono), que eso se puede traducir en un indicador, puede ser factible, puede seguir fomentando la cultura de la sostenibilidad y que se puede seguir en esta transición con inversiones en otros procesos”, comentó.

La responsable de sostenibilidad explicó que además de estas inversiones, la empresa trabaja en otras acciones vinculadas al cuidado del ambiente, como por ejemplo la gestión de los residuos. Según detalló, todos los desperdicios orgánicos que quedan luego de cada viaje se hacen compost y se donan tanto a colaboradores de la empresa como a una fundación que trabaja con ese insumo para hacer plantines in vitro de flora nativa que luego plantan en Buenos Aires. “Eso significa una tonelada mensual de orgánicos que son valorizados”, indicó. Por otro lado, también se reciclan aceites y cartón en Montevideo y en Buenos Aires. Cerca del 16% de los residuos generados en los free shops se valorizan, dijo. Y adelantó que se está indagando en proyectos para llegar a “basura cero”.

Interior del barco China Zorrilla.
Interior del barco China Zorrilla.
Analía Pereira

Más inversión en Argentina

Por otro lado, la empresa fundada por López Mena está llevando adelante un plan de modernización de la Terminal Puerto Madero, en Buenos Aires, que implica una inversión cercana a los US$ 100 millones.

El proyecto contempla más de 90.000 metros cuadrados (m2) que incluirán la ampliación de la terminal de pasajeros, nuevos espacios de check-in y embarque, un estacionamiento con capacidad para 850 vehículos. También se construirá un polo gastronómico de 2.600 m2 y una plaza pública.

Y se sumará a eso la construcción de un hotel de 150 habitaciones –el mismo se hará luego de transformar el histórico Dock, preservando su arquitectura original–, así como la construcción de la Torre Buquebus, que tendrá más de 200 residencias boutique destinadas a alquileres temporarios para turistas y viajeros de negocios.

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar