La genética solo explica el 25%: por qué tu forma de pensar influye en cuántos años vivirás

El hábito social que Harvard considera clave para vivir más años y qué tenés que hacer a diario para ganarle al tiempo de acuerdo con esta Universidad.

Adultos mayores frutillas
Adultos mayores sentados comiendo frutillas.
Foto: Freepik.

La posibilidad de vivir más años no depende únicamente de la herencia genética. Según Harvard Health Publishing, las decisiones que se repiten a diario influyen de manera directa en la salud física y emocional y, en consecuencia, en la expectativa de vida.

De acuerdo con esta institución, los factores genéticos explican cerca del 25 % de la longevidad. El resto está vinculado a conductas cotidianas y a las condiciones del entorno. En ese marco, un estudio realizado con 28.000 personas encontró que la socialización frecuente mantiene una relación directa con una mayor esperanza de vida.

El análisis indica que interactuar habitualmente con otras personas favorece un envejecimiento con mejor calidad. En contrapartida, el aislamiento prolongado se asocia con mayores niveles de estrés, síntomas depresivos y un deterioro más rápido del bienestar general. Cuanto mayor es la frecuencia de encuentros y actividades compartidas, mayores son las probabilidades de transitar un envejecimiento saludable.

Adulto mayor feliz, entrenando
Foto: Freepik.

Alimentación, descanso e hidratación

El informe también analiza el impacto de la alimentación en la longevidad. Señala que una dieta basada principalmente en plantas favorece la función celular y reduce el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.

Además, cita un estudio publicado en JAMA Network Open que identificó una reducción del 23 % en la mortalidad entre mujeres que seguían un patrón de alimentación mediterráneo. En ese sentido, Harvard remarca que vivir más años depende, en gran medida, de elecciones cotidianas y no solo de la genética.

En cuanto al descanso, la institución recuerda que los adultos necesitan entre siete y nueve horas de sueño por noche para proteger la salud cardiovascular, metabólica y cerebral. Respecto a la hidratación, una investigación con más de 11.000 participantes mostró que quienes mantienen niveles adecuados de líquidos presentan menos enfermedades crónicas y una mayor duración de vida.

Adulto mayor ducha, baño
Adulta mayor mirándose al espejo en el baño.
Foto: Freepik.

Actividad física y otros hábitos clave

Harvard retoma las recomendaciones de las Physical Activity Guidelines for Americans, que sugieren al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de ejercicio vigoroso, además de entrenamiento de fuerza dos veces por semana.

Actividades como caminar, andar en bicicleta, nadar, realizar tareas domésticas o jardinería también aportan beneficios para la función muscular, cardiovascular y pulmonar. Sin embargo, la institución aclara que el ejercicio es solo uno de los factores que influyen en la esperanza de vida.

El artículo también destaca otras tres prácticas cotidianas asociadas con una mayor longevidad:

  • No fumar: el tabaco es uno de los factores con mayor impacto negativo en la duración de la vida. Afecta múltiples sistemas del cuerpo, incrementa el riesgo de cáncer y acelera el deterioro general.
  • Limitar el consumo de alcohol: el consumo excesivo se asocia con daño hepático, mayor riesgo de cáncer, accidentes graves, debilitamiento del sistema inmune y trastornos del estado de ánimo.
  • Pensar en positivo: el optimismo también influye en la longevidad. Estudios recientes mostraron que una actitud positiva se asocia con una mayor duración de la vida en mujeres de distintos grupos raciales y étnicos, y con mejor salud emocional en hombres mayores.

Con base en La Nación/GDA

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