Sentirse cansado incluso después de haber dormido toda la noche es una queja cada vez más frecuente. Aunque suele atribuirse al ritmo acelerado de la vida diaria, especialistas y organismos de salud advierten que el agotamiento persistente puede estar vinculado a causas físicas y emocionales que conviene no pasar por alto.
Levantarse sin energía, depender de varias tazas de café para arrancar el día o experimentar fatiga mental desde temprano no siempre se soluciona durmiendo más horas. En muchos casos, el cansancio responde a factores subyacentes que afectan el funcionamiento del organismo.
Posibles causas del cansancio constante
Aunque no siempre aparezca la sensación de sed, el cuerpo necesita una hidratación adecuada para mantener sus niveles de energía. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades advierten que incluso una deshidratación leve puede afectar el estado de ánimo, la concentración y provocar fatiga. Cuando falta agua, el corazón debe esforzarse más para transportar oxígeno y nutrientes, lo que genera sensación de agotamiento.
Una alimentación baja en hierro puede derivar en anemia, una condición que reduce la capacidad de la sangre para llevar oxígeno a los tejidos. La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos explica que el hierro es clave para la producción de hemoglobina. Su déficit puede causar debilidad, falta de aire y cansancio persistente.
El estrés sostenido también impacta directamente en la energía. La Asociación Americana de Psicología señala que el estrés crónico mantiene elevados los niveles de cortisol, la hormona del estado de alerta. Esta activación constante desgasta al organismo y puede generar una fatiga que no mejora con el descanso.
Dormir muchas horas no garantiza un descanso reparador si la calidad del sueño está alterada. La Clínica Mayo explica que la apnea obstructiva del sueño provoca interrupciones repetidas de la respiración durante la noche, lo que fragmenta el descanso profundo y genera somnolencia y cansancio durante el día.
A su vez, la Organización Mundial de la Salud identifica la fatiga como uno de los síntomas centrales de la depresión. Esta condición afecta no solo el ánimo, sino también la motivación y la energía diaria, debido a alteraciones en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
Cuando el cansancio es persistente y comienza a interferir con las actividades cotidianas, los especialistas recomiendan consultar a un profesional de la salud. Identificar la causa a tiempo es clave para recuperar la energía y mejorar la calidad de vida.
Con base en El Universal/GDA
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