A partir de los 40 años, los hombres experimentan un descenso progresivo de testosterona, estimado en alrededor de un 1 % anual. Si bien esta disminución forma parte del envejecimiento natural, cuando la caída es más pronunciada puede afectar la salud masculina, generando síntomas físicos, sexuales y emocionales que impactan la calidad de vida.
Especialistas en endocrinología y urología advierten que ciertos signos, como la disminución del deseo sexual, deben motivar una consulta médica para descartar hipogonadismo o un déficit de testosterona.
Descenso de testosterona después de los 40
La testosterona es una hormona esencial para múltiples funciones del organismo masculino: interviene en la producción de espermatozoides, el mantenimiento de la masa muscular, la densidad ósea, la distribución de la grasa corporal y la regulación del deseo sexual.
Aunque su reducción es gradual con la edad, en algunos casos puede producirse una testosterona baja más marcada, con consecuencias clínicas relevantes.
1. Disminución del deseo sexual y disfunción eréctil
Uno de los síntomas más frecuentes de la testosterona baja en hombres es la reducción de la libido. Según la Clínica Mayo, esta hormona regula el deseo sexual masculino y participa en las erecciones nocturnas espontáneas. La disminución o ausencia de estas puede ser una señal de alerta que requiere evaluación médica para descartar disfunción eréctil de origen hormonal.
2. Fatiga persistente y baja energía
Más allá del cansancio habitual, algunos hombres presentan fatiga crónica, falta de vitalidad y menor rendimiento físico. La Asociación Mexicana de Endocrinología explica que la testosterona influye en la producción de glóbulos rojos y en la capacidad del organismo para generar energía. Cuando los niveles hormonales disminuyen, puede reducirse el rendimiento en actividades diarias.
3. Aumento de grasa abdominal y pérdida de masa muscular
La testosterona tiene un efecto anabólico, fundamental para conservar la masa muscular. Su descenso puede provocar pérdida de tono muscular y aumento de grasa abdominal.
La Asociación Americana de Urología advierte que el exceso de grasa corporal favorece la conversión de testosterona en estrógeno, generando un desequilibrio hormonal que puede agravar el problema.
4. Cambios de humor y síntomas depresivos
Los niveles bajos de testosterona también pueden influir en la salud mental. Algunos hombres refieren irritabilidad, desmotivación, menor tolerancia a la frustración y síntomas compatibles con depresión leve.
Estudios clínicos han encontrado asociación entre hipogonadismo masculino y mayor presencia de síntomas depresivos en varones de mediana edad, aunque el diagnóstico debe realizarse de manera integral.
5. Pérdida de vello corporal y trastornos del sueño
La testosterona estimula el crecimiento del vello corporal. Una reducción visible en zonas como el pecho o las extremidades puede ser un indicio adicional de déficit hormonal.
Asimismo, pueden aparecer trastornos del sueño, como insomnio o descanso fragmentado, vinculados a alteraciones en el equilibrio hormonal.
Diagnóstico y tratamiento de la testosterona baja
Los especialistas recomiendan no atribuir automáticamente estos síntomas al envejecimiento. El diagnóstico de testosterona baja requiere análisis de sangre, medición de niveles hormonales y valoración por un profesional en endocrinología o urología.
Cuando está indicado, el tratamiento hormonal debe realizarse bajo supervisión médica para evitar riesgos y posibles complicaciones.
Detectar a tiempo un déficit de testosterona permite mejorar la salud hormonal masculina, optimizar la calidad de vida y prevenir consecuencias a largo plazo.
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