Cuántas horas de sueño se necesitan para una recuperación muscular efectiva y mejor rendimiento físico

Dormir bien es determinante para la recuperación muscular, el rendimiento físico y la prevención de lesiones. Especialistas recomiendan entre siete y nueve horas diarias para que el cuerpo repare tejidos.

Dormir
Hombre durmiendo.
Foto: Pexels.

Dormir no es un lujo ni un premio después de un día largo. Es una función biológica clave, y cuando se habla de recuperación muscularrecuperación muscular, el sueño ocupa un lugar central. Durante la noche el organismo no se “apaga”: repara fibras dañadas, reorganiza reservas de energía y ajusta procesos hormonales que permiten sostener el rendimiento físico y la salud integral en el tiempo.

La evidencia científica es consistente: tanto en personas sedentarias como en quienes entrenan varias veces por semana, la calidad del sueño y la cantidad de horas dormidas influyen de manera directa en la recuperación muscular. Dormir poco no solo pasa factura en el ánimo, también incrementa el riesgo de lesiones, fatiga persistente y desajustes hormonales que afectan el desempeño.

¿Cuántas horas son necesarias?

Organismos como la Organización Mundial de la Salud y la National Sleep Foundation coinciden en que los adultos deberían dormir entre siete y nueve horas por noche para asegurar una adecuada recuperación muscular y un buen rendimiento físico. Ese rango permite completar los ciclos de sueño profundo, fundamentales para reparar tejidos, fortalecer el sistema inmune y regular el metabolismo.

En el caso de deportistas o personas sometidas a entrenamientos intensos, las necesidades pueden aumentar. La propia National Sleep Foundation ha señalado que dormir entre nueve y diez horas puede asociarse a mejoras en la fuerza muscular, la resistencia y la adaptación al esfuerzo.

La edad también incide. Los adolescentes requieren entre ocho y diez horas, mientras que en adultos de entre 24 y 64 años el rango de siete a nueve horas sigue siendo el más adecuado para sostener la recuperación física y el equilibrio general del organismo.

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Imagen generada por Gemini.

Lo que ocurre mientras dormimos

Durante las fases más profundas del sueño reparador, el cuerpo libera hormona de crecimiento, esencial para la síntesis de nuevas fibras y la reparación de microlesiones provocadas por el ejercicio. Ese proceso también contribuye a reponer reservas de energía y mantener el equilibrio metabólico.

Cuando el descanso es insuficiente, estos mecanismos se ven alterados. La falta de horas de sueño eleva los niveles de cortisol, hormona vinculada al estrés y al catabolismo muscular, lo que puede traducirse en menor fuerza, recuperación más lenta y mayor riesgo de lesiones. En términos prácticos: entrenar fuerte y dormir poco es una combinación que conspira contra el progreso.

Incluso hay estudios que sugieren que priorizar el descanso nocturno puede resultar más determinante para la recuperación muscular que otras prácticas habituales, como la elongación sistemática o ciertos enfoques nutricionales aislados. El cuerpo necesita tiempo y condiciones adecuadas para asimilar las cargas de trabajo.

Mujer descansando.
Mujer descansando.
Foto: Freepik.

Claves para mejorar el descanso

Lograr un sueño de calidad no depende solo de la cantidad de horas. Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse —también los fines de semana— ayuda a ordenar el reloj biológico y favorecer un descanso profundo.

Especialistas y portales de referencia como MedlinePlus recomiendan reducir la exposición a pantallas antes de dormir, evitar la cafeína al menos seis horas previas al descanso y generar un ambiente propicio: dormitorio oscuro, silencioso y con una temperatura cercana a los 18 o 20 grados.

En contextos de entrenamientos exigentes, una siesta breve de entre 20 y 30 minutos puede complementar la recuperación muscular sin interferir con el sueño nocturno.

En definitiva, priorizar el sueño es una decisión estratégica. No solo mejora el rendimiento físico, sino que protege la salud mental, reduce el riesgo de lesiones y permite que el cuerpo responda mejor a cada desafío. Dormir bien, lejos de ser una pérdida de tiempo, es una inversión directa en bienestar.

En base a El Tiempo/GDA

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