Durante años, el clásico plato de arroz con huevo fue sinónimo de comida rápida y económica. Sin embargo, hoy empieza a ganar otro estatus: el de aliado nutricional para quienes buscan energía, recuperación muscular y buen rendimiento físico desde la mañana.
Lejos de ser una combinación improvisada, arroz y huevo forman un dúo con fundamento científico. Juntos aportan proteínas de alto valor biológico y carbohidratos de absorción gradual, dos componentes clave para el metabolismo muscular y la estabilidad energética a lo largo del día.
La explicación está en cómo responde el cuerpo al consumir proteínas y carbohidratos al mismo tiempo. Esta mezcla estimula la liberación de insulina, una hormona que facilita el transporte de nutrientes hacia las células musculares, favoreciendo la reparación y el crecimiento del tejido.
Según información de la Escuela de Medicina de Harvard, incorporar huevo con arroz en el desayuno puede contribuir al aumento de masa muscular. El huevo aporta aminoácidos esenciales necesarios para reparar las fibras musculares, mientras que el arroz ayuda a reponer las reservas de glucógeno que se agotan durante el entrenamiento, especialmente en ejercicios de fuerza.
Además de su impacto en el rendimiento físico, este plato ofrece ventajas integrales para la salud:
- Energía sostenida: los carbohidratos del arroz permiten mantener la concentración y el rendimiento durante varias horas, evitando caídas bruscas de energía.
- Perfil cardiovascular favorable: preparado de forma simple, es bajo en grasas saturadas.
- Reparación de tejidos: la proteína del huevo es considerada completa, ya que contiene todos los aminoácidos esenciales.
- Mayor saciedad: ayuda a regular el apetito y a evitar picoteos innecesarios.
- Mejor aprovechamiento de nutrientes: la combinación favorece una absorción más eficiente.
Cómo preparar arroz con huevo de forma saludable
Para que este plato cumpla su función nutricional, los especialistas recomiendan evitar ultraprocesados y grasas en exceso. La calidad de los ingredientes y la cocción marcan la diferencia. Una buena opción es elegir arroz integral, que aporta más fibra y micronutrientes que el blanco. También se sugiere reducir la sal y optar por especias naturales, además de sumar vegetales como cebolla, pimientos o espinaca para enriquecer el plato con antioxidantes.
En cuanto al huevo, lo ideal es prepararlo cocido, pochado o con una mínima cantidad de aceite vegetal, evitando frituras. Así, un plato simple y accesible puede transformarse en un desayuno completo, funcional y alineado con una alimentación saludable.
Con base en El Tiempo/GDA
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