Masticar 20 veces: el método infalible para combatir la acidez y el sobrepeso sin cambiar tu dieta

Somos lo que comemos, pero también cómo masticamos. Descubrí por qué una boca sana es indispensable para que tu cerebro reciba la señal de saciedad a tiempo.

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Unsplash.

Luis Bueno*
Somos lo que comemos y también cómo lo hacemos. Degustar ayuda a mejorar nuestra salud general pero para hacerlo adecuadamente debemos tener nuestras encías sanas. Sin embargo, la velocidad en que se vive muchas veces lleva a que no podamos -o no consideremos necesario- tomarnos el tiempo apropiado para saborear los alimentos.

Esto requiere ejercitar la conciencia para que la alimentación sea algo pensado, disfrutado y no solo un momento de mero consumo utilitario, funcional. Es importante identificar los ingredientes, su estado y calidad. No es solo una cuestión de disfrute, sino también de una digestión adecuada.

María Soledad Iturbe Piffaut, profesora de cata de aceites de oliva de la Escuela de los Sentidos, nos enseña que degustar tiene que ver con la salud; debemos ser conscientes del estado de lo que comemos y tiene una importancia psicológica porque lo que uno degusta tiene que producir placer. Ese acto nos recuerda que la boca es parte fundamental de la digestión, y que no es lo mismo tragar que masticar repetida y conscientemente, reconociendo y disfrutando texturas y sabores.

La boca y nuestra salud

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Comer con mayor conciencia y menos apuro nos beneficio.
Foto: Freepik.

Una boca con sus encías y dientes sanos permite una percepción plena de sabores, aromas y texturas, potenciada por una correcta producción de saliva y con piezas dentales funcionales y estéticas.

Por otro lado, permite también una correcta masticación de alimentos liberando sus compuestos químicos, los cuales interactúan con las papilas del gusto.

La integridad bucal, libre de gingivitis, periodontitis o caries es fundamental para la correcta deglución y la máxima satisfacción al comer.

Una producción adecuada de saliva es crucial para humedecer los alimentos, transportarlos y facilitar la disolución de los sabores, además de iniciar la descomposición química con enzimas. En ocasiones, las infecciones bucales así como ciertos medicamentos pueden afectar dicha secreción de saliva y condicionar la degustación adecuada de alimentos y la correcta digestión.

Por otro lado una boca libre de sangrado de encías actúa como primera barrera de defensa, lo que permite detectar alimentos en mal estado o texturas peligrosas.

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Foto: Needpix.

Para degustar comida de la alta cocina correctamente, la boca debe estar limpia y preparada para maximizar la percepción sensorial. Esta se debe resetear antes de degustar un buen plato con el ritual de higiene bucal. Así lo hacen restaurantes de alta gastronomía como El Cielo en EEUU, Zeniya en Japón, Alchemist en Dinamarca, entre otros.

Por otra parte, evite comida extremadamente caliente o fría, ya que adormece las papilas gustativas. Es importante también no fumar o consumir alimentos muy fuertes justo antes de la degustación para no alterar la percepción del gusto.

En cuanto al acto de masticar, es una acción fundamental para gozar de una buena digestión. Masticar de forma inadecuada o insuficiente conduce a padecer acidez estomacal, obesidad, hinchazón abdominal y otros trastornos negativos para la salud.

Tomarse un tiempo para masticar la comida también estimula los receptores del gusto y el olfato, lo que a su vez provoca órdenes a nuestros órganos la producción de jugos gástricos.

Para masticar correctamente es indispensable tener dientes y encías sanas, que no sangren. La pérdida de piezas dentales dificulta una buena trituración de los alimentos y lleva a una mala digestión. Se recomienda masticar cada porción de comida entre 10 y 20 veces.

También es importante comenzar a masticar cada bocado por un lado de forma alternante. Se debe comer sentado. Hacerlo de pie invita a masticar y tragar más rápido.

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Foto: Pixnio.

Recomendaciones. Te acerco otros consejos para una degustación ideal:

  • Masticar la comida hasta que sientas que ya está licuada o haya perdido por completo su textura original, e ingerir trozos pequeños.
  • Con cada bocado, intentá dejar los cubiertos sobre la mesa para concentrarte en los trozos que masticas en ese momento.
  • Apagá la televisión y dejá a un lado las revistas o el teléfono para no distraerte. Si te concentras solo en tu plato comerás mejor y no te excederás.
  • Tratá de no hablar mientras masticás, no solo por las convenciones sociales sino también porque hará que tiendas a tragar la comida más velozmente.
  • Antes de llevarte a la boca otra cucharada, terminá primero la porción que estás masticando. The Obesity Society vincula el sobrepeso con una deficiencia cuando masticamos. Su conclusión es que las personas que comen más rápido ingieren más cantidad de alimentos. Por eso, recomiendan a las personas con obesidad que mastiquen más lentamente y de forma consciente.
  • El aviso de que estamos llenos tarda unos 20-25 minutos en llegar al cerebro desde que comenzamos a comer. Comer lento favorece no comer de más.Para todo esto, repito, es indispensable que nuestras encías y dientes estén en buen estado, por lo cual recomiendo que te hagas un estudio con un periodoncista (llamado periodontograma) para asegurarte de que tus encías no están infectadas. Además, controlate regularmente con el odontólogo.
  • Comer debe ser un placer diario, no una simple rutina, más allá de que puede haber excepciones. Hay que disfrutar de los alimentos y masticarlos bien para prevenir problemas gástricos y gozar de buena salud.

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