Cambios simples en tu rutina nocturna para reducir el cansancio crónico y conseguir un sueño reparador

La neuróloga Stella Maris Valiensi especifica tres hábitos sencillos de implementar en la rutina diaria que ayudan a conseguir el sueño necesario para no despertarse cansado todos los días.

Mujer durmiendo.
Mujer durmiendo.
Foto: Unsplash.

Conciliar el sueño no es un acto que se limite al instante de apoyar la cabeza en la almohada; por el contrario, se trata de un proceso que se gesta durante toda la jornada. Dormir bien se construye a través de una arquitectura de hábitos, rutinas sostenidas y un entorno adecuado que le dan al organismo la señal necesaria para bajar las revoluciones.

Bajo esta premisa, la neuróloga y referente en medicina del sueño, Stella Maris Valiensi, advierte que la calidad del descanso depende directamente de ese "armado" previo. Según la especialista, son los pequeños ajustes en la conducta diaria los que determinan si tendremos una noche de corrido o un sueño entrecortado que nos deje cansados al día siguiente. Para que el organismo pueda relajarse, ese ambiente debería funcionar como una señal clara de descanso, libre de estímulos que mantengan al cerebro en estado de alerta.

Cambios de hábitos que ayudan a dormir mejor

“Lo ideal es que la habitación sea un espacio oscuro, silencioso y, en lo posible, sin pantallas”, señaló Valiensi. A esto se suma la importancia de mantener un clima agradable antes de acostarse, ya que el exceso de calor o frío interfiere con los mecanismos naturales del sueño.

La neuróloga destaca tres hábitos clave que actúan como verdaderos pilares del buen descanso:

  1. Regularidad horaria: acostarse y levantarse siempre a la misma hora ayuda a estabilizar el reloj biológico, algo especialmente importante en personas con insomnio.
  2. Exposición diaria a la luz natural: preferentemente a la misma hora, ya que la luz solar sincroniza el ritmo circadiano.
  3. Actividad física: resulta beneficiosa cuando se realiza durante el día, pero puede retrasar el inicio del sueño si se practica en horarios nocturnos.

Qué factores considerar si te cuesta dormir

Los especialistas coinciden en que el foco no debería estar solo en cuán rápido se logra conciliar el sueño, sino en cómo se siente la persona durante el día. Despertarse con energía, mantenerse alerta y funcionar bien en las actividades cotidianas suele ser un mejor indicador de un descanso adecuado.

Mujer durmiendo
Mujer durmiendo.
Foto: Canva

Para quienes tienen dificultades persistentes para dormir, las recomendaciones más efectivas siguen siendo las de siempre: mantener horarios regulares, reducir el uso de pantallas antes de acostarse, crear una rutina nocturna relajante y consultar con un profesional si el problema se sostiene en el tiempo.

Más que perseguir métodos milagrosos, el descanso suele mejorar cuando se baja la exigencia, se escucha al cuerpo y se construyen hábitos que favorezcan el sueño de manera gradual y realista.

Dormir bien impacta de manera directa en la energía, el rendimiento y la calidad de vida durante el día. Y aunque el cuerpo puede adaptarse a hábitos poco saludables, esa adaptación no significa que el descanso sea reparador. La privación crónica de sueño no se recupera por completo y deja huellas a largo plazo. Por eso, más que sumar horas ocasionales, la clave está en sostener rutinas saludables todos los días.

Con información de La Nación/GDA y El Tiempo/GDA

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