Con el paso del tiempo, el sueño tiende a volverse más ligero y fragmentado. Aunque muchas personas entre los 50 y 60 años perciben que descansan menos que en etapas anteriores, las recomendaciones médicas señalan que las necesidades de sueño no cambian de manera drástica respecto a la adultez temprana.
Según MedlinePlus, los patrones de sueño suelen modificarse con el envejecimiento. Es frecuente que aparezcan dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos más repetidos y un despertar más temprano por la mañana.
El portal indica que el tiempo total de descanso “se mantiene igual o disminuye levemente (entre 6.5 y 7 horas por noche)”. También advierte que la transición entre sueño y vigilia puede ser más abrupta, lo que genera la sensación de un descanso menos profundo en comparación con años anteriores.
Asimismo, detalla que las personas mayores pasan menos tiempo en sueño profundo y pueden despertarse en promedio entre tres y cuatro veces cada noche, siendo más conscientes de esas interrupciones.
La importancia de la cantidad y la calidad del sueño
Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) destacan que dormir bien es fundamental para la salud, ya que impacta en el rendimiento cerebral, la memoria y el estado de ánimo.
La doctora Marishka Brown, especialista en medicina del sueño, explica que el fortalecimiento del organismo durante el descanso depende de tres factores clave: la cantidad de horas, la calidad del sueño y la regularidad de los horarios.
Horas de sueño recomendadas entre los 50 y 60 años
En la misma línea, Eric J. Olson, M.D., experto en medicina del sueño de la Clínica Mayo, señala que los adultos deberían dormir en promedio siete horas por noche de manera constante. También advierte que dormir en exceso de forma habitual puede asociarse con efectos adversos, como el aumento de peso y del índice de masa corporal (IMC).
Recomendaciones para dormir mejor después de los 50
El Consejo Nacional sobre el Envejecimiento propone medidas prácticas para mejorar la calidad del sueño en la adultez media y tardía:
- Mantener un horario de sueño regular, acostándose y levantándose a la misma hora todos los días.
- Garantizar un entorno cómodo, con un colchón adecuado a las necesidades físicas.
- Evitar comidas copiosas antes de acostarse y limitar el consumo de cafeína, nicotina y alcohol por la noche.
- Reducir las siestas diurnas a no más de una hora, preferentemente temprano.
- Establecer una rutina relajante antes de dormir, como la lectura o la meditación.
- Evitar el uso de pantallas al menos 60 minutos antes de acostarse, ya que la luz azul puede alterar los ritmos circadianos.
En síntesis, aunque el sueño después de los 50 años puede cambiar en su profundidad y continuidad, mantener hábitos saludables resulta clave para preservar tanto la cantidad como la calidad del descanso.
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